Boletín 8:1
ASOCIACIÓN PARA LA CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO
CULTURAL DE LAS AMÉRICAS
Invierno 1998
PLAN PARA LA PRESERVACIÓN DE COLECCIONES
El cartelón "Plan para Preservación de Colecciones" fue desarrollado por la División de Investigaciones sobre el Ambiente y el Deterioro del Instituto Canadiense de Conservación (ICC). El objetivo fue establecer un marco de referencia que sirviera a los profesionales de la conservación, al personal encargado de la gestión de colecciones y a otros profesionales responsables de las colecciones, para hacer una evaluación de los riesgos y factores que amenazan y pone a riesgo las colecciones.
Este cartelón fue desarrollado inicialmente por Stefan Michalski para hacer mas fácil la evaluación sistemática y objetiva de los peligros que amenazan a las colecciones. Desde la década de los años 60 los conservadores se han preocupado sobre el efecto del ambiente dentro de las instituciones que albergan colecciones, sobre todo, los efectos de la humedad relativa, los niveles de iluminación, la contaminación y la temperatura. Las plagas también han sido tenidas en cuenta, pero con frecuencia se trabaja sobre este tema en forma aislada de los factores ambientales. Sin embargo, ninguno de aquellos se ha agrupado con los otros factores que presentan serios riesgos a las colecciones, tales como vandalismo, robo, incendio o daños causados por agua. Esta incongruencia fue detectada por el personal del ICC cuando llevaban a cabo "evaluaciones o diagnósticos ambientales" en las instituciones que albergan el patrimonio cultural. Algunas de estas instituciones habían comprado higrotermógrafos pero no tenían detectores de humo o de fuego, y estaban muy preocupados por la radiación ultravioleta mientras la seguridad de puertas y ventanas era muy inadecuada.
El cartelón "Plan para preservación de colecciones" consiste de una matriz de nueve franjas horizontales y siete columnas verticales. En el borde izquierdo del cartelón se listan los diversos factores que constituyen un riesgo para las colecciones y se han dividido en nueve grupos así: fuerzas físicas directas; robo, vandalismo y desplazamientos; fuego; agua; contaminantes; radiaciones; temperaturas incorrectas; y, humedad relativa incorrecta. Se identifica el tipo de artefacto u objeto que es vulnerable a cada uno de estos agentes de deterioro, y se describe también el tipo de daño que puede ocurrir. Las columnas presentan los métodos de control que se pueden implementar en cada uno de los niveles o escalas que pueden considerarse separadamente dentro de la institución: elementos estructurales del edificio (todos los elementos arquitectónicos o de ingeniería); equipamiento y materiales (elementos u objetos que generalmente son modificaciones o se compran con el presupuesto operacional); medidas y procedimientos (las actividades que son llevadas a cabo por el personal de la institución). El control que se puede ejercer sobre el edificio y el equipamiento se subdivide en categorías correspondientes a las actividades que tienen que ver con situaciones en el depósito/almacenamiento, durante exhibición o el transporte. Cada celda de la matriz lista los cinco estadios por los cuales se pasa para controlar un agente de deterioro, a saber: Evitar, Detener/Impedir, Detectar, Actuar, y Recuperar/Tratar.
En este artículo me limitaré a describir los principales agentes de deterioro incluidos en el cartelón del "Plan para Preservación de Colecciones" y usando algunos ejemplos ilustraré el uso de este cartelón. Por favor refiérase al artículo de Tom Strang "Reducción del riesgo producido por plagas en las colecciones de patrimonio cultural", APOYO Vol. 5, No. 2, 1994 que ilustra como las estrategias de control pueden implementarse. El artículo de Stefan Michalski "Directrices de Humedad Relativa y Temperatura: ¿Qué está pasando?", APOYO Vol. 6 No. 1, 1995 también ilustra el uso de este cartelón.
Agentes de deterioro
Los nueve agentes de deterioro agrupan a varios agentes activos que amenazan las colecciones de Patrimonio Cultural. La importancia relativa de cada agente fue determinada de acuerdo a la gravedad del daño que cada cual produce en un artefacto y por la probabilidad general de que este hecho ocurra. El orden de importancia puede variar dependiendo de la circunstancia específica y particular.
Las fuerzas físicas directas , pueden ser algo repentino y catastrófico, o algo a largo plazo y gradual. El daño repentino puede ser causado por un golpe al objeto al ser manipulado o transportado, al colapsarse una estantería durante un terremoto o durante la guerra. También, un objeto puede deformarse al estar expuesto durante un largo tiempo a algún tipo de fuerza o presión, por ejemplo, si una pieza ha sido exhibida o almacenada con un soporte inadecuado o si se han apilado o amontonado varios objetos unos sobre otros. La vibración también puede causar daño a los objetos en un corto tiempo o a largo plazo, dependiendo de las circunstancias. El más común de los daños en esta categoría es el resultado de procedimientos de manipulación incorrectos y el tipo de deterioro va desde la pérdida total del objeto hasta daños menores que pueden ser reparados. La mayoría de las piezas que forman parte de una colección son vulnerables a este tipo de fuerzas físicas directas.
La mayoría de riesgos en la categoría de robo, vandalismo y desplazamientos son cubiertos generalmente por los servicios de seguridad de instituciones grandes. Los ladrones obviamente deben preocuparnos mucho porque algunos objetos tienen alto valor y su ubicación y existencia son ampliamente conocidos. Si la pieza es robada podemos decir que es una pérdida total. Los vándalos tienden a atacar los objetos muy conocidos e importantes y generalmente producen daños graves. El agente que llamamos "desplazamientos" es aquel que se refiere a los objetos que se pierden dentro de la institución. Esto sucede por lo general cuando un miembro del personal, muchas veces sin intención de hacer daño, guarda el objeto en un lugar inapropiado, fuera del orden establecido y posteriormente este no se puede volver a encontrar. Es como si alguien se hubiera robado el objeto o espécimen. El resultado es el mismo.
El fuego obviamente es una gran amenaza para las colecciones, sin embargo los elementos orgánicos son particularmente vulnerables. Además, el humo de un incendio produce daños graves en los objetos que son porosos. Aunque los incendios no son muy frecuentes, el resultado es una pérdida masiva y daños extensos.
El agua es una amenaza muy seria para todo tipo de colecciones. El agua puede venir de goteras de tejados y techos defectuosos, o claraboyas de vidrio y escapes de tuberías y cañerías. Las inundaciones o fallas en los sistemas contra incendios también producen daños causados por el agua. El material orgánico, el papel, cuero y pergamino, los metales o materiales compuestos (aquellos enchapados o con uniones) son particularmente vulnerables a daños causado por agua. Además hay objetos que son parcial o totalmente solubles en agua.
Aquí existe una relación muy obvia entre los riesgos a los que está expuesta la colección si se incendia, o si sufre daños por agua al abrirse accidentalmente un rociador para apagar fuego. La probabilidad de que un rociador se abra accidentalmente es mayor que la probabilidad de que haya un incendio. Sin embargo, el daño causado por un incendio es mucho mayor y devastador para la colección, que aquel causado por el agua. Las autoridades encargadas de la protección contra incendios y que han visto cientos de colecciones diezmadas por estos, recomiendan muy enfáticamente que se instalen sistemas de supresión de incendios.
El agente denominado plagas incluye el ataque de insectos, roedores o moho. Este agente presenta una amenaza primordialmente sobre los objetos orgánicos que se dañan porque son fuente de alimento para algunas de las plagas o porque presentan una barrera que estas quieren atravesar. El daño puede ser extenso si las plagas se establecen, es decir, si comienzan su ciclo de vida: comen, excretan y mueren, dentro de las colecciones. Los problemas con moho y microbios son relacionados con los problemas de humedad relativa.
Contaminantes es el término utilizado para describir agentes químicos del ambiente, presentes dentro de las edificaciones y que puedan causar alteraciones en los objetos. Estos contaminantes pueden ser gases, líquidos y sólidos. Los contaminantes gaseosos por lo general se consideran polución y son en producto de emisiones industriales, o motores de vehículos (dióxido de azufre o dióxido de nitrógeno); gases emitidos dentro del museo (vapores emitidos por la madera, revestimientos y otros materiales); u oxígeno presente en la atmósfera. Los contaminantes líquidos pueden ser los plastificantes que migran de los objetos plásticos, o la grasa depositada durante manipulaciones incorrectas. Los contaminantes sólidos más comunes son la sal transportada, en el aire o depositada, durante manipulaciones incorrectas, y el polvo. La presencia de contaminantes puede destruir completamente un objeto en un periodo largo de tiempo, pero mas frecuentemente produce desfiguraciones.
La radiación incluye los rayos ultravioleta y la luz visible. La radiación ultravioleta puede producir la desintegración y cambios de color en las capas externas de los objetos orgánicos, y la luz visible puede producir decoloración (y aunque mucho menos frecuentemente, oscurecimiento) en las capas externas de color de los objetos. La luz ultravioleta no es esencial para que el ser humano pueda ver los objetos que se exhiben, por consiguiente debe evitarse o eliminarse de las áreas de exhibición y depósito. Alguna cantidad de luz visible es requerida para permitirle a los visitantes ver lo exhibido, pero esta necesidad debe sopesarse cuidadosamente con la estabilidad de los colorantes presentes en los objetos y el efecto de esa iluminación por baja que sea. El cambio en los colorantes fugitivos es muy obvio en unos cuantos años de exhibición, aun siendo exhibidos a niveles bajos de iluminación (50 lux). El daño causado por la luz no produce una destrucción física completa del objeto, pero puede tener un efecto nocivo en la relevancia o interés de este y puede disminuir su valor muy considerablemente. El daño causado por la luz no es reversible ni reparable.
La temperatura es la medida de una propiedad física que en si misma no puede causar daño directo a los materiales. Sin embargo, el daño a los objetos es el resultado de temperaturas incorrectas, que pueden subdividirse en tres categorías diferentes: temperaturas demasiado altas, temperaturas demasiado bajas y temperaturas que fluctúan.
Las temperaturas demasiado altas producen tasas aceleradas de deterioro en compuestos químicamente inestables; las temperaturas bajas pueden hacer que ciertos materiales se tornen quebradizos; y las temperaturas que fluctúan pueden hacer que ciertos materiales se fracturen o delaminen. Aunque las temperaturas dentro de las instituciones por los general se basan en el confort de los humanos, los depósitos con temperaturas bajas se utilizan para ciertos objetos muy inestables como fotografías a color. La temperatura puede ser un factor determinante en la extensión de la vida útil de los objetos inestables como películas fotográficas o papeles ácidos.
La humedad relativa (HR) incorrecta se puede dividir en cuatro subcategorías: humedad excesiva (superior al 75%); superior o inferior a un valor crítico; por encima de 0%; y, fluctuaciones. El crecimiento de moho ocurre en ambientes con HR por encima del 75% aproximadamente, y ciertos minerales o metales contaminados se deterioran en ambientes por encima o por debajo de un valor de HR crítico. La velocidad a la cual suceden algunas reacciones químicas se disminuye a medida que la HR se reduce, y se detiene cuando la HR llega a 0%. Las fluctuaciones en HR producen hinchamiento o dilatación y contracción de los compuestos orgánicos, lo que da por resultado rupturas, aplastamientos o delaminación de estos.
Aunque la HR incorrecta puede producir grandes daños en objetos vulnerables, en la mayoría de los casos no causa una destrucción completa. (Para obtener más información sobre HR, por favor refiérase al artículo de Stefan Michalski, antes mencionado).
Nosotros consideramos que el "Plan para preservación de colecciones" es una herramienta extremadamente útil al hacer una evaluación y poder determinar cuales son los riesgos a los que están expuestas las colecciones en situaciones específicas. Su utilidad se debe no sólo a que cubre en forma integral todas las posibles situaciones, sino que identifica las áreas de riesgo potencial, y no las deficiencias directamente.
Ejemplo no. 1
Consideremos una situación hipotética en la que un museo grande recibe una solicitud de un pequeño museo comunitario cercano, para que le preste una serie de bosquejos a lápiz de grafito sobre papel blanco de fibra de algodón, y que tienen un significado especial para esa comunidad. Para hacer la situación aun mas interesante, supongamos que el director del museo quiere aprobar el préstamo, pero el curador tiene serias preocupaciones a cerca de los riesgos implicados al prestar estas obras de arte, y que el conservador esta recibiendo presión de ambas partes. Una manera de resolver este predicamento sería que el conservador se reuniera con la persona encargada de este pedido por parte de la institución pequeña, y usando el cartelón del "Plan de preservación de colecciones" lograran describir el rango de riesgos potenciales para las obras de arte, identificar los agentes de deterioro que caben dentro de esta situación, y finalmente encontrar las maneras de reducir estos riesgos.
Si la institución grande está preocupada por el daño físico directo que pueda ocurrir durante el transporte y la manipulación, sería posible acordar que alguien de la institución grande fuera a entregar e instalar las obras de arte. La seguridad, es claramente un motivo de preocupación, de modo que habrá que asegurar el edificio del museo pequeño durante la exhibición (ej.: vitrina segura, alarmas), y por medio de la presencia de guardias de seguridad. Habría que discutir el tema de alarmas contra incendio y sistemas para apagarlos, techos con goteras y plagas. Ya que las obras de arte están en papel blanco de buena calidad y en condición estable, los niveles de iluminación no son un motivo de gran preocupación, siempre y cuando estén dentro del rango de 50 a 300 lux, y si se ha filtrado la radiación ultravioleta.
Al discutir la temperatura y la humedad relativa de la institución que pide el préstamo, se ve que tiene un control aceptablemente bueno (entre 18C y 24 C), pero que la HR solo se puede mantener a 25%. Siendo que las obras de arte están montadas en paspartus de buena calidad y tienen sus bisagras muy estables, y ya que no tienen pintura gruesa los dibujos, la HR no es un riesgo serio. Por consiguiente, se llega a la conclusión de que el único riesgo serio que hay que enfrentar es la seguridad. Es necesario que haya otra reunión entre la institución pequeña, el curador que tiene dudas a cerca del préstamo, el director de la institución grande, el conservador y posiblemente un experto en seguridad, para determinar si este riesgo puede ser controlado en forma eficaz. No importa cual sea la decisión, lo importante es que ha sido tomada basándose en información real, en hechos concretos de modo que todo el mundo entienda por qué fue tomada.
Ejemplo no. 2
Hay presiones cada vez mas grandes para que las instituciones den acceso de sus colecciones al público.
Consideremos otra situación hipotética en la que un curador está planeando incluir un numero de objetos de la colección de muebles de los siglos XIX y XX en una sesión abierta para que el público pueda interactuar mas de cerca con las colecciones. Ademas de los problemas relacionados con seguridad y con el tránsito, hay un alto riesgo de que los objetos se rompan o se contaminen (es decir se ensucien), por manipulaciones no autorizadas o no apropiadas.
También en este caso, es posible que algunos de los objetos sean muy vulnerables a las fluctuaciones de HR, en cuyo caso es esencial el control de temperatura. Todas estas consideraciones llevan a decidir que esta sesión abierta se lleva a cabo dentro de una sala del museo, y no en algún otro lugar menos controlado.
Conclusión
Los Nueve Agentes de Deterioro que se describen en el "Plan para la Preservación de Colecciones" dan un marco de referencia a las múltiples situaciones que amenazan a las colecciones albergadas en museos, bibliotecas y archivos. El personal de ICC encuentra que este marco de referencia es de gran utilidad y una herramienta valiosísima para identificar los riesgos a los que están expuestas las colecciones, y para encontrar los métodos apropiados de control.
[ Volver INDICE GENERAL ]