Boletín 9:2
 ASOCIACIÓN PARA LA CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO
CULTURAL DE LAS AMÉRICAS

Invierno 1999

COLECCIONES DE HISTORIA NATURAL:
ALMACENAMIENTO DE COLECCIONES Y DATOS A LARGO PLAZO

Ya sea que una colección consista en registros escritos en papel, datos guardados electrónicamente o ejemplares de animales, plantas o geológicos, los requisitos básicos para una buena preservación a largo plazo son similares. El objetivo de este trabajo es discutir los requisitos necesarios para un ambiente de almacenamiento a largo plazo que sea bueno para los tipos de colecciones que se utilizan en estudios de la biodiversidad y la conservación.


Las colecciones de historia natural y los datos asociados a ellas son herramientas esenciales en un rango amplio de aplicaciones para la biodiversidad. Las colecciones sirven como un archivo histórico de la vida sobre la tierra, y un recurso para estudios de sistemática, ecología y evolución (Duckworth et al. 1993). Los especímenes, las notas de campo y otros datos alojados en museos son un recurso importante para las investigaciones de conservación y manejo (Miller 1985). Desafortunadamente, muchas de las prácticas tradicionales de museos que intentan preservar las colecciones de historia natural y datos asociados, en realidad causan daño a los ejemplares.


La mayoría de las técnicas de preservación actualmente en uso fueron desarrolladas en base al método de ensayo y error, y la mayoría han cambiado poco en cientos de años. Las prácticas utilizadas hasta hoy en día, parecen dar buenos resultados en el cuidado de los especímenes, pero esto no ha sido estudiado y comprobado (Williams y Hawks 1987).
Aunque hemos estado preservando ejemplares de historia natural por mucho tiempo, pocos especímenes en museos tienen más de 150 o 200 años de antigüedad. Las técnicas de preservación actuales fueron desarrolladas para suplir las necesidades de antiguas investigaciones, pero el avance de técnicas de investigación moderna (como la extracción de DAN) significa que necesitamos nuevas técnicas de preservación ( Hawks 1990).


Hay cuatro principios básicos que son críticos para el cuidado y manejo apropiados de colecciones de historia natural (Rose y Hawks 1995):
- La integridad de los ejemplares y los datos no puede ser comprometida.
- Los ejemplares no son reemplazables.
- Los ejemplares reaccionan continuamente a fluctuaciones de su ambiente.
- Tanto los procesos como los materiales nuevos y tradicionales deben ser evaluados para determinar cómo pueden afectar a los ejemplares antes de ser usados en las colecciones.


Deterioro de los ejemplares de Historia Natural

Las causas de deterioro de los ejemplares de historia natural pueden ser agrupadas en cuatro categorías: (1) vicio inherente, (2) reacciones de radicales libres, (3) reacciones iónicas y (4) biodeterioro.

Vicio Inherente: La mayoría de los ejemplares de historia natural están compuestos en su mayor parte de proteínas. Las proteínas no son estables, y con la muerte de una planta o animal, se rompen en moléculas más pequeñas. Esta precipitación irreversible de las proteínas se llama desnaturalización. Los científicos de la conservación llaman vicio inherente a estos cambios fundamentales en una substancia.


Reacciones de Radicales Libres: Se inician generalmente a partir de energía térmica o fotoquímica. El desteñimiento de una pluma de ave por exposición a radiación ultravioleta o la oxidación de una etiqueta de metal son ejemplos de reacciones de radicales libres.
Reacciones Iónicas: Son reacciones hidrolíticas y están mediadas por ácidos y otros catalíticos. Las reacciones hidrolíticas se refieren a la descomposición de un compuesto químico por reacción con agua, frecuentemente en forma de humedad relativa. Dos ejemplos de reacciones iónicas son la conversión de almidón a glucosa y la decoloración de piel animal en contacto con un pedazo de cartón ácido.


Biodeterioro: Se refiere a las acciones dañinas del moho, las bacterias, las enzimas y otros procesos bioquímicos. El crecimiento de moho en una hoja de herbario o una colección de insectos atacada por escarabajos derméstidos son dos ejemplos de biodeterioro.

El ambiente de almacenaje
Hay sólo tres cosas que pueden hacerse con un ejemplar en un museo:
- Utilizarlo (para investigación o educación).
- Documentarlo.
- Almacenarlo (la exhibición es una forma de almacenaje).


Debido a que la mayoría de los ejemplares pasan la mayor parte de su vida almacenados, es muy importante proveer un ambiente de almacenamiento adecuado. Las amenazas más grandes para las colecciones de historia natural en almacenamiento pueden ser incluidas dentro de los siguientes agentes de deterioro (Rose y Hawks 1995):


Fuerzas Físicas Directas: Incluyen tanto fuerzas físicas graduales como repentinas (ej., gravedad, caída, apoyo inadecuado, abrasión) y las fuerzas que resultan de la naturaleza del material biológico (factores intrínsecos). Esta categoría incluye el vicio inherente. Las fuerzas físicas directas pueden ser graduales o catastróficas, de corto o largo plazo, e involucrar tanto micro como macro-fuerzas (ej., vibraciones y terremotos).


Ladrones, vándalos, y desordenadores. Son agentes de descuido físico. Esta categoría incluye actividades de investigación inadecuada, las acciones de ladrones y vándalos, y falta de cuidado físico, ya sea voluntario o involuntario.

Fuego: El daño puede resultar directamente del fuego mismo, o indirectamente del humo, del calor, o del agua u otros químicos usados para controlar un incendio, o del proceso de limpieza. El control de los incendios es cuestión de la integridad del edificio, adhesión a estándares de seguridad y tener maneras de controlar los incendios (Wilson 1995). El principio básico de prevención de incendios es eliminar el combustible, la fuente de ignición o ambos.


Agua: Un daño puede ser causado por las inundaciones, condensación, las goteras en tuberías o las goteras en el techo.


Plagas: Incluyen insectos, artrópodos, moho, bacterias, roedores, y cualquier cosa que cause daño a los ejemplares o sea una fuente de comida para otras plagas. El control de plagas debe realizarse por un sistema de manejo integral de plagas, que reduzca la cantidad de productos químicos dañinos usados en la colección (Jessup 1995, Strang 1994, Valentín et al. 1997).

Contaminantes: Son agentes químicos que pueden alterar los ejemplares. Están divididos en tres clases amplias: (1) gases orgánicos; (2) gases inorgánicos; y (3) partículas contaminantes (que pueden ser ácidas y/o abrasivas). Los contaminantes incluyen humo de cigarrillos, partículas de polvo, y vapores ácidos de adhesivos, productos de limpieza, etc., que desprenden gases, vapores ácidos emitidos por madera, y los producidos por los automóviles. Los contaminantes pueden provenir del ambiente donde el museo está ubicado (polución del aire), pueden ser generados dentro del museo (por construcción, solventes, pintura fresca, etc.) o pueden ser generados por los ejemplares mismos.


Radiación: Incluye calor y luz (ultravioleta, visible, e infrarroja). El daño que la radiación produce depende de una combinación del tiempo e intensidad de exposición; todas las formas de radiación son acumulativas. El daño producido por la radiación es frecuentemente difícil de detectar porque ocurre lentamente. Una comparación de las cantidades equivalentes de daño por radiación están indicadas en la tabla 1:

TABLA 1: CANTIDADES EQUIVALENTES DE DAÑO POR RADIACIÓN PRODUCIDA POR EXPOSICIÓN A LA LUZ(CCI)

 Cantidad de luz en lux

 Duración de exposición

 100.000 (1)
5.000
200
150 (2)

  45 días
3 años
75 años
100 años
 (1) La luz a pleno sol en un día de verano es aproximadamente 100.000 lux
(2) La iluminación media para ver un objeto confortablemente en una habitación es aproximadamente 50 lux


Temperatura incorrecta : Significa una temperatura que es demasiado alta, demasiado baja, o con fluctuaciones extremas. Fluctuaciones problemáticas en la temperatura pueden ocurrir diaria, semanal o anualmente. Una regla general es que el calor acelera los procesos químicos, de modo que un aumento de 10 grados C puede doblar la tasa de la mayoría de las reacciones químicas. La temperatura es una medida de la tasa de movimiento de átomos y moléculas. Un incremento en la temperatura aumenta la movilidad, de modo que las grasas y los aceites pueden migrar más rápidamente de un ejemplar de historia natural en un ambiente caliente, causando deterioro más rápido.


Humedad relativa incorrecta: Significa una humedad relativa que es demasiado alta, demasiado baja o con fluctuaciones extremas. La humedad relativa alta (>70%) permite el crecimiento de moho, hidratación de materiales higroscópicos, corrosión de metales, fomenta un aumento de la actividad química, y causa cambios dimensionales en los materiales. La humedad relativa baja (<25-30%) causa en los materiales orgánicos una pérdida de durabilidad, los hace quebradizos, y puede causar cambios estructurales permanentes. Los cambios frecuentes de humedad relativa causan estrés en los ejemplares. La humedad está relacionada con la temperatura. Un volumen de aire que tiene una humedad relativa del 60% a los 20 grados C, tendrá una humedad relativa del 38%, si la temperatura es aumentada hasta 25 grados C; o tendrá una humedad relativa del 70% si la temperatura es disminuida a 15 grados C.
Las interacciones entre los ejemplares y el ambiente de almacenamiento juegan un papel clave en la determinación de cuánto tiempo los ejemplares científicos serán útiles. Cuanto más estable sea el ambiente de almacenamiento, mejor para la colección. Esta estabilidad debería ser fijada alrededor de niveles idóneos que sean razonables para el clima en donde la colección está ubicada (Erhardt et al. 1995, García Fernández 1995, Michalski 1995). Niveles idóneos razonables son los que permiten el mantenimiento de la temperatura y la humedad relativa más estables (con menos fluctuaciones) y que puedan ser mantenidas en el ambiente de almacenamiento todo el año, permitiendo al mismo tiempo seguridad y acceso a la colección.
Los niveles idóneos para temperatura y humedad relativa están determinados por varios factores, incluyendo el tipo de ejemplares en las colecciones, la estructura del edificio que alberga los ejemplares y el clima local. El ambiente de almacenamiento ideal para la mayoría de ejemplares de historia natural es humedad relativa de 45% a los 18 grados C.


La aplicación del concepto de envolturas es crítico para proveer un buen ambiente de almacenamiento. Cada recipiente que contiene un ejemplar - una caja en un cajón, que está dentro de un armario, dentro de un cuarto, dentro de un edificio - es una envoltura protectora para el ejemplar. Cuanto mejor sea la integridad de cada envoltura, mejor protegido estará el ejemplar de fluctuaciones y cambios en el ambiente de almacenamiento (Tétreault. 1997, Michalski 1994, Weintraub et al. 1995). Cuanto más envolturas puedan ser usadas, mejor. Considere un diseño de un cuarto-dentro-de-un-cuarto para áreas de almacenamiento de colecciones.


Dentro de un rango seguro de valores para un ejemplar, la temperatura y humedad relativa durante el almacenamiento no son tan importantes como los niveles de fluctuación en la temperatura y humedad relativa. El esfuerzo y los recursos para el cuidado de las colecciones deben estar dirigidos a controlar las fluctuaciones ambientales.


Mejoras al ambiente de almacenamiento de una colección
Aún con un presupuesto limitado, se pueden realizar mejoras al ambiente de almacenamiento de la colección. Se pueden usar los materiales que estén disponibles de la manera más eficiente. Por ejemplo, si los armarios de madera no pueden ser reemplazados (Hatchfield 1995), se pueden disminuir los gases ácidos emitidos por la madera (Moore y Williams 1995) colocando los ejemplares en bolsas de polietileno, ubicando los especímenes en un microambiente anóxico, o cubriendo la madera con un buen sellante. Reemplace los empaques deteriorados de fieltro de los armarios viejos con empaques de espuma de silicona, fijándolos con un adhesivo acrílico.


Tasas de difusión. La humedad relativa y la temperatura cambian lentamente dentro de un espacio cerrado, por ejemplo un armario de ejemplares. En general las investigaciones han indicado que se necesitan aproximadamente 24 horas para que los cambios en un cuarto afecten al ambiente dentro de un armario (Mikalski 1994). Esto significa que aún un recipiente malo puede proveer mucha protección (neutralización) para su contenido, y que las mejoras simples y baratas a los recipientes, como por ejemplo reemplazar empaques o cubrir los armarios con plástico, proveen más protección.


Luz: Reduzca o elimine la radiación ultravioleta con el uso de filtros UV o protegiendo los ejemplares de la luz (Feller 1964). Apague siempre las luces del recinto cuando no está siendo utilizado.


Actividad: Planee las actividades de tal manera que los trabajos de ordenamiento u otras actividades (incluyendo la preparación de exhibiciones, el procesamiento de los ejemplares, el empaque de préstamos y el recibo de nuevas colecciones) no sean hechos cerca de los recintos donde se albergan las colecciones. En la medida de lo posible aísle las áreas de almacenamiento.


Limpieza: Cuanto más limpio y pulcro pueda mantener el ambiente de almacenamiento, más fácil será detectar plagas y otros problemas. La buena limpieza es esencial para mantener una colección saludable.


Seguimiento: Revise periódicamente la colección, y documente los resultados de estas actividades (Weintraub y Wolf 1995). La revisión debe incluir la temperatura y la humedad del ambiente de almacenamiento, inspección visual del área de almacenamiento, y revisión de las trampas pasivas para plagas. Si no puede comprar un termohigrógrafo, compre un termómetro y un medidor de humedad relativa más barato y registre la información de estos instrumentos como mínimo dos veces al día. Los precios comparativos de equipo para seguimiento de ambiente están incluidos en la Tabla 2.


 TABLA 2: COSTOS COMPARATIVOS EN DÓLARES AMERICANOS (US$)

Tipo de mecanismo para seguimiento

 Costo aproximado

Tarjetas de humedad y termómetros
Medidores electrónicos
Psicómetro (manual o eléctrico)
Termohigrógrafos
Dataloggers

 $ 1-2 por unidad
$ 25 -100
$ 133 - 175
$ 600 - 900
$ 400 por unidad. $ 100 software + precio computadora


Materiales utilizados en la documentación
Todos los medios utilizados en la documentación son susceptibles de deterioro con el tiempo, particularmente si están almacenados en condiciones ambientales incorrectas. Sin embargo, algunos medios son mucho más estables que otros. Ver Tabla 3 para una comparación de la vida útil durante el almacenamiento de algunos medios.

TABLA 3: VIDA ÚTIL EN DEPOSITO DE VARIOS MEDIOS (Calmes 1995, Nugent 1995, Shanani y Wilson 1987, Schwalberg et al. 1990)

 Medio

 Cálculo de vida útil

Papel ácido
Papel libre de ácido
Cinta Magnética
Microfilm
Negativos negro & blanco
Negativos color
Diapositivas de color
Disco Compacto

<50 años
200 - 400 + años
15 años
150+años
150+años
150+años
>30 años
>25 años


Papel:
El papel hecho a comienzos del Siglo XIX es más estable que la mayoría del papel hecho en el Siglo XX (Shahani y Wilson 1987).
La causa principal del deterioro del papel es su contenido ácido, aumentado por la temperatura, humedad relativa y luz (particularmente radiación ultravioleta). Seleccione un papel para usarlo en documentación permanente y un etiquetado que sea libre de ácido (usualmente papel 100% de algodón). La tinta también puede ser ácida; por lo tanto, siempre se debe revisar la combinación de papel y la tinta para asegurarse que sean estables (Williams y Hawks 1986). Si tiene documentos que están deteriorados y necesita guardarlos, la mejor opción puede ser fotocopiado de preservación en un papel de calidad y libre de ácido.


No todos los procesos de escritura e impresión son igualmente estables. Por ejemplo, algunos lapiceros desechables son mejores que otros, pero ninguno es estable a largo plazo (Wood y Williams 1993); algunas tintas líquidas son mejores que otras, pero muchas no son estables a largo plazo (Williams y Hawks 1986).


Impresión a Máquina: Las impresoras de impacto incluyen máquinas de escribir e impresoras de matriz de punto. Las impresoras de impacto tienen la ventaja que pueden usar una cinta impregnada de carbón, y una impresión de cada letra se forma en el papel. Si la tinta se pierde, puede leerse la imagen de la letra con luz de barrido. La mayoría de las máquinas de escribir modernas (ej., IBM Selectric) no son verdaderas impresoras de impacto, ni usan cintas impregnadas de carbón.

Las impresoras láser y fotocopiadoras usan tecnología parecida. La tinta - toner-viene usualmente en forma de un polvo seco de carbón que contiene polímeros de acrílico o de estireno que es electroestáticamente trasladado a un cilindro de metal caliente, y después a la superficie del papel, donde queda fijado al papel con calor y presión. Este proceso forma imágenes o texto que quedan adheridos débilmente a la superficie del papel. El polvo de carbón en el toner no impregna las fibras del papel como una tinta líquida, y el proceso no forma una impresión de la letra en el papel. La durabilidad de este proceso electroestático depende de la calidad del papel, el toner, y la cantidad de calor y presión usada en el proceso de fijación.


Películas. Los negativos de fotos en blanco y negro son compuestos de plata oxidada y estabilizados químicamente en una emulsión (Schwalberg et al. 1990) y son muy estables. Los negativos de fotos a color y diapositivas son colorantes (tintas) en una emulsión y son mucho más susceptibles al deterioro. Todas las cintas y películas son particularmente susceptibles al daño causado por la temperatura y humedad relativa incorrecta. Por ejemplo, es extremadamente perjudicial para las diapositivas exponerlas a mucho calor o luz fuerte (ej., en un proyector). Ver Tabla 4 para los cálculos de la duración de la vida de varias películas para diapositivas cuando son proyectadas.

TABLA 4: VIDA ÚTIL DE VARIAS PELÍCULAS AL SER PROYECTADAS (Schwalberg et al. 1990)

 Tipo de película

 Vida útil al ser proyectadas (cálculo en horas)

 Fujichrome(TM)
Ektachrome(TM)
Kodachrome
(TM)

 5 horas
3 horas
1 hora
(1)
 (1) paradójicamente, esta película es más estable en depósito



Sistemas de Datos Digitalizados: Con los datos digitalizados, la información puede ser copiada una y otra vez con una pérdida insignificante de datos. Sin embargo, los sistemas de almacenamiento de datos electrónicos no son estables para almacenamiento a largo plazo. Los sistemas de almacenamiento de datos digitalizados son sensibles a todo aquello que afecte el papel (ej., fuego, inundación, humedad, plagas) y también al magnetismo y a la electricidad estática. Y, lo que es peor, los formatos de sistemas de almacenamiento de datos digitalizados deben ser continuamente convertidos a las nuevas tecnologías. Estos cambios de formato no son solamente costosos, sino que también cada cambio de formato trae consigo la degradación de datos (ej., de las tarjetas perforadas al disco magnético).


Cintas magnéticas. Todas las cintas de audio y video consisten en un polímero flexible con una capa que contiene partículas magnéticas (Calmes 1995). La información se recupera de la cinta pasándola a través de un trozo de metal magnetizado. Esto significa que para obtener la información contenida en la cinta, se la debe someter a una gran fricción y estrés. Además del gasto ocasionado por el uso normal, todos los polímeros son inestables y tienen una vida útil limitada, por lo tanto todos los materiales que contiene un sistema de polímeros son también inestables y susceptibles al deterioro (Baker 1995).


Discos compactos. La tecnología del disco compacto (CD) es el formato más permanente de los actualmente disponibles para almacenamiento de los datos digitalizados (Nugent 1995). Los discos compactos están formados por capas de poliestireno moldeado con una hoja fina de aluminio adentro. Sin embargo, los CDs no son tan permanentes como sostienen algunos de los fabricantes. Los cálculos de la industria usualmente están basados en almacenamiento bajo condiciones ideales. Aunque obtener los datos almacenados no afecta negativamente al CD, la exposición al ambiente sí lo afecta. Aunque normalmente es estable, el poliestireno reacciona a ciertos químicos (ej., naftalina) y puede desfigurarse si es expuesto a temperatura, o humedades relativas incorrectas. Además, la hoja de aluminio es susceptible a oxidación.


Materiales para colecciones de Historia Natural
Con ciertas excepciones, hay algunos materiales que son más o menos inertes, y pueden ser usados para albergar ejemplares en colecciones de historia natural. Consulte la Tabla 5 para ver una lista de materiales que son generalmente buenos para usar en colecciones de historia natural y la Tabla 6 para ver una lista de materiales que generalmente no son buenos.
Casi todos los plásticos modernos son sensibles a la luz (particularmente a la radiación ultravioleta). Por ejemplo, las bolsas de polietileno son generalmente seguras para el almacenamiento de ejemplares, pero con exposición a la radiación UV de fuentes tanto del interior como del exterior de un edificio, este plástico se amarillea y se rompe. Casi todos los plásticos modernos tienen un rango amplio de tolerancia a la temperatura, pero se hacen quebradizos, se derriten, o se deterioran con exposición a temperaturas que son demasiado frías o calientes. La mayoría de los plásticos contienen aditivos que emiten gases indeseables, los cuales usualmente son dañinos para los ejemplares. Varios plásticos, que generalmente son seguros para los ejemplares, pueden reaccionar con los productos químicos usados en las colecciones (ej., el poliestireno, que es claro y rígido, es un material seguro a menos que sea expuesto a solventes o fumigantes que contienen anillos de benceno, como la naftalina).
Algunos plásticos que contienen cloro liberan compuestos que son extremadamente corrosivos cuando envejecen, y no deben ser usados para guardar ejemplares (ej., cloruro de polivinilo, o PVC, Saran). En general, cualquier plástico que muestre cambios de color, cuya superficie se resquebraje, o presente otra desfiguración, debe ser retirado de la colección inmediatamente.

 TABLA 5: Materiales que generalmente son seguros para su uso en las colecciones (Baker 1995, Blank 1990, García Fernández 1997, Hatchfield 1995, Moore y William 1995)

 Material

 Formas generalmente seguras
 Telas o fibra de algodón  Algodón puro, nuevo, limpio, bien lavado
 Glassine (papel traslúcido)  pH neutro, libre de ácido
 Cristalería  Vidrio de borosilicato
 Tapas de recipiente  Polipropileno o polietileno
 Productos de papel  pH neutro, alfa-celulosa, libre de lignina, no neutralizado, pH neutro, no neutralizado, 100 % algodón
 Poliester  Tela libre de aditivos (lavar antes de usar)
 Polietileno  Espuma expandida, polietileno moldeado de alta densidad (HDPE); fibras hiladas y termoadheridas (spun-bonded) Tyvek(TM); láminas de polietileno trasparente
 Tereftalato de polietileno (PET)  Película (Mylar(TM), Melinex(TM))
 Polipropileno  Espuma de polipropileno moldeado de alta intensidad; películas, láminas
 Poliestireno  Plástico claro, rígido, duro
 Madera prensada, contraenchapado  Media o alta densidad, impregnado de fenol-formaldehído, lámina con melamina, papel o plástico


 TABLA 6: Materiales que generalmente no son seguros para su uso en las colecciones (Baker 1995, Blank 1990, García Fernández 1997, Hatchfield 1995, Moore y William 1995)

 Material

 Formas que no son seguras
 Baquelita  Todas
 Corcho  Todas
 Cristalería  Grados comerciales (exudan componentes alcalinos en los fluídos, se deterioran por ello y por exposición a radiación UV)
 Metales  Sin capa de protección
 Barnices de poliuretano en bases de aceite  Todas
 Productos de papel  Ácido o neutralizado con carbonatos alcalinos
 Poliestireno  Todas con excepción de las mencionados en la Tabla 5
 Espumas de poliuretano  Todas
 Plásticos de cloruro de polivinilo (PVC)  Todas
 Adhesivos  Naturales o sintéticos
 Polímeros sintéticos Que contienen plasticizantes inestables u otros aditivos
 Madera y la mayoría de los productos de madera  Todas

 

Conclusión
Los especímenes y su documentación son importantes no solamente como un registro permanente sino también para satisfacer los requisitos futuros de la investigación y del manejo de recursos naturales. Por lo tanto, es importante mantenerlos en un almacenamiento con ambiente estable para un largo plazo, y así preservarlos. Una selección cuidadosa de los materiales utilizados en el almacenamiento y un buen control de las fluctuaciones de temperatura y humedad relativa, aumentará en gran medida la vida útil tanto de los especímenes como de su documentación.

John E. Simmons

 


Literatura Citada
Baker, M.T. 1995. Synthetic polymers. In: C.L. Rose, C.A. Hawks, & H.H. Genoways (eds.). Storage of natural history collections: a preventive conservation approach. Society for the Preservation of Natural History Collections, pp. 305-323.
Blank, S. 1990. An introduction to plastics and rubbers in collections. Studies in Conservation 35(2):53-63.
Calmes, A. 1995. Video tapes. In: C.L. Rose, C.A. Hawks, & H.H. Genoways (eds.). Storage of natural history collections: a preventive conservation approach. Society for the Preservation of Natural History Collections, pp. 395-400.
CCI. 1988. A light damage slide rule. CCI Notes 2/6:1-10, Canadian Conservation Institute.
Duckworth, W.D., H.H. Genoways, & C.L. Rose (eds.). 1993. Preserving natural science collections: chronicle of our environmental heritage. National Institute for the Conservation of Cultural Property, Inc. Washington, D.C. iii + 140 pp.
Erhardt, D., M.F. Mecklenburg, C.S. Tumosa, & M. McCormick-Goodhart. 1995. Determinación de las fluctuaciones permisibles de humedad relativa. Apoyo 6(1):6-8.
Feller, R.L. 1964. The deteriorating effect of light on museum objects: principles of photochemistry, the effect on varnishes and paint vehicles and on paper. Museum News Technical Supplement 42(10):i-viii.
García Fernández, I. 1995. La conservación preventiva y las normas ambientales: nuevas consideraciones. Apoyo 6(1):3.
Hatchfield, P. 1995. Wood and wood products. In: C.L. Rose, C.A. Hawks, & H.H. Genoways (eds.). Storage of natural history collections: a preventive conservation approach. Society for the Preservation of Natural History Collections, pp. 283-290.
Hawks, C.A. 1990. Recent advances in the conservation of natural science collections. In: Herholdt, E.M. (editor). Natural history collections: their management and value. Transvaal Museum (Pretoria) Special Publication 1:53-60.
Jessup, W.C. 1995. Pest management. In: C.L. Rose, C.A. Hawks, & H.H. Genoways (eds.). Storage of natural history collections: a preventive conservation approach. Society for the Preservation of Natural History Collections, pp. 211-220.
Michalski, S. 1994. Leakage prediction for buildings, cases, bags, and bottles. Studies in Conservation 39(3):169-186.
Michalski, S. 1995. Directrices de humedad relativa y temperatura: que está pasando? Apoyo 6(1):4-5.
Miller, E.H. (editor). 1985. Museum collections: their roles and future in biological research. British Columbia Provencial Museum, Occasional Papers Series, 25.
Moore, B.P. & S.L. Williams. 1995. Storage equipment. In: C.L. Rose, C.A. Hawks, & H.H. Genoways (eds.). Storage of natural history collections: a preventive conservation approach. Society for the Preservation of Natural History Collections, pp. 255-267.
Nugent, W.R. 1995. Compact discs and other digital optical discs. In: C.L. Rose, C.A. Hawks, & H.H. Genoways (eds.). Storage of natural history collections: a preventive conservation approach. Society for the Preservation of Natural History Collections, pp. 401-408.
Rose, C.L. & C.A. Hawks. 1995. A preventive conservation approach to the storage of collections. In: C.L. Rose, C.A. Hawks, & H.H. Genoways (eds.). Storage of natural history collections: a preventive conservation approach. Society for the Preservation of Natural History Collections, pp. 1-20.
Schwalberg, B., H. Wilhelm, & C. Brower. 1990. Going! Going! Gone! Which color films and papers last longest? How do the ones you use stack up? Popular Photography June 1990, pp. 37-60.
Shahani, C.J. & W.K. Wilson. 1987. Preservation of libraries and archives. American Scientist 75(3):240-251.
Strang, T. 1994. Reducción del riesgo producido por plagas en las colecciones de patrimonio cultural. Apoyo 5(2):3-4.
Tétreault, J. 1997. Materiales para exposición: el bueno, el malo y el feo.(traducción: I. García Fernandez). Apoyo 7(1):5-8.
Valentín, N., M. Vaillant, & H. Guerrero. 1997. Programa de control integral de plagas en bienes culturales de países de clima mediterraneo y tropical. Apoyo 7(1):13-15.
Weintraub, S. & S.J. Wolf. 1995. Environmental monitoring. In: C.L. Rose, C.A. Hawks, & H.H. Genoways (eds.). Storage of natural history collections: a preventive conservation approach. Society for the Preservation of Natural History Specimens, pp. 187-196.
Weintraub, S., S.J. Wolf, & T. Rafael. 1995. Macro- and microenvironments. In: C.L. Rose, C.A. Hawks, & H.H. Genoways (eds.). Storage of natural history collections: a preventive conservation approach. Society for the Preservation of Natural History Collections, pp. 123-134.
Williams, S.L. & C.A. Hawks. 1986. Inks for documentation in vertebrate research collections. Curator 29(2):93-108.
Williams, S.L. & C.A. Hawks. 1987. History of preparation materials used for recent mammal specimens. In: Genoways, H.H., C. Jones, & O.L. Rossolimo (eds.). Mammal collection management. Texas Tech University Press, Lubbock. Pp. 21-49.
Wilson, J.A. 1995. Fire protection. In: C.L. Rose, C.A. Hawks, & H.H. Genoways (eds.). Storage of natural history collections: a preventive conservation approach. Society for the Preservation of Natural History Collections, pp. 57-80.
Wood, R.M. & S.L. Williams. 1993. An evaluation of disposable pens for permanent museum records. Curator 36(3):189-200.

Este artículo ha sido publicado con las debidas autorizaciones de su autor y de la revista Mesoamérica.

[ Volver INDICE GENERAL ]