CANIBALISMO From: "Alejandro González" <agonza59@encina.pntic.mec.es>
Date: Thu, 21 Jan 1999 17:11:23 +0100Está amena la polémica sobre la ingesta de carne humana. Tanto que me animo a terciar, para señalar que, tal vez, habría que diferenciar entre el canibalismo en sí y el caso concreto del canibalismo del enemigo como modo de adquirir sus virtudes.
Con respecto a lo primero, habría que comenzar señalando que no todas las prácticas caníbales tienen un componente agresivo. Si no recuerdo mal, la etnografía da casos en que el canibalismo es un modo de homenaje a un familiar especialmente querido (previamente muerto por causa natural, aclaro), siempre en la idea metonímica de que comerse un pedazo de la persona (sus cenizas, p. ej.) nos da participación en el todo.
En nuestra cultura quedan muchas huellas señalándonos que no estamos tan lejos de la práctica como podríamos creer. No sé mucho de psicoanálisis, pero la llamada fase oral es precisamente aquella en que el afecto y la satisfacción se obtiene primariamente por vía oral (la teta materna); fijaciones o pervivencias de esta sexualidad oral perviven toda la vida.
Cuando decimos de un niño que «está para comérselo», hablamos de «comerle algo a alguien» con sentido sexual o constatamos como piropo que «está más bueno que el pan» (y hasta, entrando en lo más visceral, «se nos cae la baba» y «se nos hace la boca agua» al verlo y etc.) estamos en el terreno de un canibalismo metafórico que a nadie le choca.
Por lo demás, la ingesta de enteógenos (o, peor llamados, alucinógenos) parece haber estado consistentemente asociada a la participación canibal en la carne o la sangre de un Dios; la hostia («víctima») y el vino del cáliz domingueros o dominicales parecen la abstracción suma de este motivo. Las Bacantes de Dioniso nos dan ejemplos más crudos, pero que a lo mejor sugieren el mismo camino.
Por otra, si se acepta como canibalismo la ingesta de sangre humana, el vampiro, uno de nuestros mitos contemporáneos, es un caníbal redomado, y eso no le impide gozar de un indudable sex-appeal y atraer sobre sí nuestra proyección (no por nada el de vampiro es uno de los disfraces más chic en las fiestas al uso). (Recuérdese tb. la práctica adolescente del 'muerdo' que tantos usos de pañuelos o bufandas suscita a posteriori).
Tanto el canibalismo amoroso como el ritual de raíz enteogénica son, pues, parte importante de nuestra cultura. Si los asumimos, a lo mejor se puede mirar la práctica en otras sociedades sin tanto repelús y concluir que es un modo de magia contagiosa un tanto extremo, contra el que estamos socialmente condicionados (en mi caso, más o menos tanto como si se tratara de probar -como en la horrible _Saló_ de Pasolini- un bocadillo de fiemos humanos -o no humanos, que igual daría- o un entremés de rata de alcantarilla).
Por otra parte, donde ha sido posible tener dietas sin aporte de proteínas por carne humana, parece que el hombre lo ha elegido así. Marvin Harris explicaba el consumo de carne humana en algunas sociedades precolombinas como consecuencia más o menos ineludible de la falta de otras carnes animales (o sea, una extrapolación a toda una sociedad del caso de los accidentados aéreos que se ven obligados para sobrevivir a renunciar a sus remilgos al respecto); en las sociedades africanas, el canibalismo que yo sepa no era dieta habitual, sino más bien prueba iniciática usada como tal precisamente por implicar la ruptura de un tabú muy arraigado.
Un poeta esotérico decía que «las manzanas que se sirven en un escudo de guerra quitan algo más que el hambre». Uno se imagina a los vikingos con sus legendarias copas/calaveras y etc. (una escena simpáticamente retratada en algún cómic de Astérix) y no puede sino concluir que lo realmente atroz está en lo de tener enemigos y andar masacrándolos; lo de manducárselos en la idea de adquirir sus excelencias («lo que se come se cría», decimos tb. nosotros) es un añadido que no nos debería, creo, escandalizar demasiado por sí mismo. Asociaciones de ideas un tanto crasas, vaya. Una sociedad de vegetarianos no dejará, preveo, de ver con semejante indignación nuestras calderetas o platos de pollo al curry. Saludos de sobremesa (con o sin bicarbonato),
Al. Pdta. Un mito precioso que expresa el rechazo del canibalismo guerrero es aquél de Tideo, el padre de ese homérico Diomedes que lucha con los mismos dioses en los campos de Troya.
Se cuenta que Atenea, protectora de héroes, sentía por Tideo una gran predilección, y que cuando lo vio caído en el campo de batalla, agonizante, subió al Olimpo para bajarle un poco de ambrosía y dársela a su preferido para inmortalizarle.
Cuando volvía de las alturas, se encontró, sin embargo, a Tideo que, en un acceso de rabia, había abierto el cráneo de su mortal enemigo Melanipo y estaba sorbiendo sus sesos.
La diosa, disgustada, se retiró del campo de batalla, y nunca volvió a tener iniciativas en este sentido. --From: Bibiana Tonnelier <tkbibpan@otenet.gr>
Subject: Re: tradiciones y tradiciones
Date: Fri, 22 Jan 1999 03:16:11 +0200
daniel mathews wrote:
> Algo que aclarar sobre el canibalismo inca (y azteca) que menciona Bibiana.
> Por aqui el canibalismo era parte de un reconocimiento al valor del
> enemigo. Quien habia dado muerte en combate a un valiente, a un audaz,
> comia su corazon y su cerebro para adquirir los mismos valores.Aclaración a la aclaración... Aquí en Grecia se dice que no hay que confundir peras y manzanas. No me refiero a enemigos muertos en combate sino a la cacería ad hoc de la guerra florida. Hay una diferencia notable entre una cosa y otra. Sería interesante saber qué pensaba el sacrificado sobre el honor que le hacían...
Cómo se habrán sentido Solís y los suyos cuando entendieron que el asadito que preparaban los charrúas era en su honor? Marchaban alegremente al altar ritual las víctimas propiciatorias, henchido el pecho del orgullo de ser ofrecido al dios? Por qué entonces el uso de alucinógenos en estos rituales?
Y detrás de todo ello el concepto de alteridad... la no-humanidad del otro, del externo al grupo.... (divago libremente sobre el teclado)No recuerdo (puede que me falle la memoria) ejemplos de... llamémoslo endocanibalismo (me encantan los neologismos)
Ah! Para evitar caer otra vez en lo de si lo hacían los amerindios, los africanos o los marcianos, no olvidemos el circo romano... Raúl tenía datos interesantes sobre los etruscos también. Y ciertos detalles del código Hammurabi? Y las hogueras de la Inquisición? (Salgo del canibalismo, me quedo en los sacrificios humanos en sentido amplio... y qué bien la reflexión de Alejandro sobre el canibalismo simbólico!) Ay, el hombre...
Saludos suspirantes Bibiana
From: Bibiana Tonnelier <tkbibpan@otenet.gr>
Subject: Mexico y la muerte (PAZ)
Date: Fri, 22 Jan 1999 03:52:24 +0200Transcribo sin comentarios:
"Para los antiguos mexicanos la oposición entre muerte y vida no era ta n absoluta como para nosotros. La vida se prolongaba en la muerte, y a la inversa. La muerte no era el fin natural de la vida, sino fase de un ciclo infinito. La vida no tenía función más alta que desembocar en la muerte, su contrario y complemento; y la muerte, a su vez, no era un fin en sí; el hombre alimentaba con su muerte la voracidad de la vida, siempre insatisfecha. El sacrificio poseía un doble objeto: por una parte, el hombre accedía al proceso creador (pagando a los dioses, simultáneamente, la deuda contraída por la especie); por la otra, alimentaba la vida cósmica y la social, que se nutría de la primera.
Posiblemente el rasgo más característico de esta concepción es un sentido impersonal del sacrificio. Del mismo modo que su vida no les pertenecía, su mente carecía de todo propósito personal. Los muertos -incluso los guerreros caídos en el combate y las mujeres muertas de parto, compañeros de Huitzilopochtli, el dios solar- desaparecían al cabo de algún tiempo, ya para volver al país indiferenciado de las sombras, ya para fundirse al aire, al fuego, a la tierra, a la sustancia animadora del universo.
Nuestros antepasados indígenas no creían que su vida les perteneciera como jamás pensaron que su vida fuese realmente "su vida" en el sentido cristiano de la palabra.(...) El azteca era tan poco responsable de sus actos como de su muerte."
OCTAVIO PAZ, "Todos los santos, día de muertos"
From: Bibiana Tonnelier <tkbibpan@otenet.gr>
Subject: Re: Mr. Muerte & legenda (era un par de pelis)
Date: Fri, 22 Jan 1999 03:57:39 +0200Alejandro González wrote: > Ahora no tengo conmigo, creo, textos al respecto, pero por lo que > recuerdo, en Bretaña la muerte es el Ankou, y es un personaje masculino del tipo del que mencionas.
En la Grecia contemporánea la muerte también es una figura masculina, el Jaros. Las canciones populares muestran una actitud de familiaridad familiaridad y de curiosidad más que de temor con el personaje. Si os interesa puedo traducir algunos versos.
Saludos Bibiana