LEYENDAS sobre ESTRELLAS: La Cruz del Sur y otras

La Leyenda del Choike

Las constelaciones son figuras imaginarias trazadas entre las estrellas. Muchos pueblos antiguos plasmaron entre las estrellas historias y leyendas que van desde simples eventos cotidianos hasta tramas legendarias. A principios de siglo, los astrónomos adoptaron 88 constelaciones "oficiales" y las utilizan en sus mapas celestes como una suerte de división política del cielo. La mayoría fueron creadas por los griegos hace más de dos mil años. Las más australes, ubicadas en una parte del cielo inaccesible para los europeos, datan del siglo pasado.

Una constelación muy conocida para los habitantes del hemisferio austral es la Cruz del Sur. Sus cuatro estrellas más brillantes aparecen siempre en el sector Sur del cielo. Una forma fácil de no confundir la Cruz con otras es buscando un par de estrellas muy brillantes, llamado "el Puntero", que señala directamente al palo menor de la Cruz. Para el pueblo mocoví, la Cruz formaba parte de una constelación más grande llamada "Choike", que significa ñandú.

Según la leyenda, Nemec, jefe cazador, quiso capturar un magnífico ejemplar que había avistado, pero el ñandú, viéndose acorralado, escapó volando hacia las estrellas. El jefe entonces lanzó con fuerza sus boleadoras, pero estas nunca alcanzaron al gran ave, quedando también plasmadas entre las estrellas como el puntero.
Siguiendo el Rastro del Choike Néstor Camino Departamento de Física Universidad Nacional de la Patagonia La Cruz del Sur, así como la región del cielo a su alrededor, ha sido siempre motivo de admiración. La exquisita riqueza de ese campo estelar y la utilidad de la Cruz para ayudar a determinar los puntos cardinales han hecho que muchas culturas la tomaran como símbolo. De hecho, la Cruz y 'el puntero' ( a y b Centauri), aparecen en muchas banderas, escudos y logos.

El peso simbólico de la Cruz, nacido como sutil mezcla de psicología humana y bóveda celeste, unidas por la soledad existencial de la noche sureña dio origen a mitología incorporadas en constelaciones que, si bien no están incluidas en las 88 constelaciones oficiales, no dejan de ser menos interesantes.

PARA LOS ANTIGUOS POBLADORES DE LA ZONA DE ESQUEL, PROVINCIA DE CHUBUT LA CONSTELACION DE LA CRUZ DEL SUR, REPRESENTA EL RASTRO O HUELLA DE CHOIQUE O ÑANDU

Antonio Díaz Fernández, especialista en lengua mapuche, ha recogido de los pobladores de Esquel historias sobre cómo los antepasados de estos vivenciaban los fenómenos celestes. Para ellas, la Cruz del Sur se representaba con 'el rastro o la huella del choike o ñandú', animal considerado sagrado.

El antropólogo Roberto Lehmann-Nitsche, señala que en la Patagonia septentrional, hacia el Siglo XVIII, se imaginaba a la Vía Láctea como un campo de cacería de ñandúes, en el que estos eran perseguidos por cazadores, representados por estrellas, que les arrojaban sus boleadoras, simbolizadas por el puntero, y acumulaban sus cuerpos y plumones en das montículos, las Nubes de Magallanes. El ñandú tenía su hogar, 'la nidada del ñandú', en el asterismo también conocido como 'las siete cabritas', 'la gallina con los pollitos', o más oficialmente, 'las Pléyades'.

NEMEC Y EL AMANIC

La playa del denso bosque donde estaba enclavada la toldería mocoví se ensombrecía en las primeras horas vespertinas [...]. El cacique Nemec, cazador habilidoso como pocos, husmeó una presa en las sombras movedizas y, sin perder tiempo, se lanzó a capturarla. Pero por más empeño y artimaña que empleó para enredar al amanic (ñandú), éste se le fue de las manos como por encanto. Nemec, herido en su amor propio, no consentía en regresar derrotado al tolderio y empezó una tenaz persecución; pero el amanic entre los senderos del monte huía. Detrás Nemec, afanoso, incansable [...] Por fin llegaron al horizonte y el amanic en vez de precipitarse al vacío se elevó al Ipiquem (cielo, lo de arriba). El indio, desfigurado, vencido, rendido, lo contempló en su raudo vuelo hacia las estrellas donde quedó convertido en constelación radiante de esplendor.

( De "El cielo en la mitología americana", F. Molina-Tellez, Emece, Buenos Aires, 1944).

Otra leyenda de gran belleza vinculada a la mitología de los indios mocovies es relatada por Félix Molina-Tellez. Julius Staal señala, sin embargo, que el ñandú mocoví no está totalmente fuera de peligro: según la leyenda, el puntero y varías estrellas cercanas representan dos perros amenazadores.

PARA LOS INDIOS BORORDU, EN BRASIL, LA CRUZ DEL SUR ESTABA UBICADA EN LA PATA DE UN GRAN ÑANDU. PARA LOS INDIOS MOCOVIES DEL BOSQUE CHAQUEÑO, LA CRUZ DEL SUR ERA PARTE D EL CUERPO DE UN ÑANDU ACECHADO POR DOS PERROS

16 de marzo, 1998 Una brujula celeste

La Cruz del Sur es la más pequeña de las 88 constelaciones oficiales, pero era una de las más veneradas por las antiguas civilizaciones del hemisferio sur. Los incas, por ejemplo, celebraban un festival en su honor. En la cultura occidental, sin embargo, la Cruz del Sur no ha sido tan importante. Los antiguos griegos podían verla baja, en el sur, pero para ellos eran tan solo parte de Centaurus, el centauro.

Sin embargo, debido al continuo movimiento del eje polar de nuestro planeta, la Cruz desapareció de los cielos griegos unos siglos después, perdiendose poco a poco hacia el sur. No se recuperó hasta finales del siglo 15, cuando navegantes españoles y portugueses se aventuraron a explorar las latitudes meridionales y le dieron a la constelación su nombre actual. La Cruz del Sur no se ve desde los Estados Unidos, pero para quienes observan el cielo más al sur es una buena brújula.

Empiece en el extremo superior del brazo alargado de la cruz, muévase entonces hacia abajo. Después, trace en el espacio una linea unas tres veces y media más larga que ese brazo alargado de la cruz. El punto del cielo que alcance con esa linea es el polo sur celeste. Mire entonces al horizonte situado directamente debajo: estará usted contemplando el sur. La Cruz es también un reloj. Al girar la Tierra sobre su eje, el brazo alargado de la cruz gira alrededor del polo sur, marcando así los días y los años como la aguja alargada de un reloj cósmico.

Escrito por Damond Benningfield y Pedro Saizar 1997 The University of Texas McDonald Observatory. UNIVERSO se produce con fondos del National Science Foundation y la Fundación Honda Americana. 17 de marzo, 1998

 

El nido del avestruz

Si se encuentra usted de viaje por el sur este verano, busque la Cruz del Sur, que verá brillante y más alta cuanto mas al sur se encuentre. Al igual que La Gran Cacerola, la Cruz del Sur es tan característica que forma parte del folklore de muchas civilizaciones antiguas. Una de las historias procede de los indios mapuche, que vivían en las grandes extensiones de terreno de la región de la Patagonia, en Argentina, cerca de los puntos más meridionales de los Andes. Segun la leyenda, las cuatro estrellas principales de la Cruz representan la huella dejada por un gran avestruz, al que los nativos llaman "choike" y que fue en una época una ave muy comun en su tierra. Los grupos de estrellas que se ven a lo largo de la Vía Láctea en esta parte del ciel o eran los huevos puestos en el nido del choike.

Para quienes hoy observan el cielo, este nido tiene mucho interés. Con unos binoculares es muy fácil encontrar el Joyero, un grupo de estrellas jóvenes y muy vistosas situadas cerca de un extremo del brazo corto de la Cruz. Estas joyas ensenan una lección de astronomía: las estrellas rojas son relativamente frías, mientras que las azules y las blancas son extremadamente calientes. En una noche oscura y despejada, también puede verse el gran Saco de Carbón, una inmensa nube oscura de polvo interestelar situada entre las estrellas de la Cruz del Sur. Al parecer el avestruz tenía las patas sucias. Manaña mas sobre el avestruz.

Escrito por Pedro Saizar Colaborador: Nestor Camino 18 de marzo, 1998

Nemec y el Avestruz Magico

La Cruz del sur es una constelación pequeña pero importante. Señala el camino hacia el polo sur celeste, del mismo modo que la Estrella del Norte indica el polo norte, y además, tuvo un papel muy importante en las leyendas y los saberes astrónomicos de muchas culturas del hemisferio sur. Los indios mocovi eran cazadores en los bosques que se extienden por el norte de Argentina. A pesar de que ha sobrevivido muy poco de los mocovi y su cultura, si conservamos esta historia. Nemec, un gran jefe y cazador, vio una tarde un preciado avestruz y decidió atraparlo. Esta ave mágica, a diferencia de otras de su especie, escapo volando hacia las estrellas, escapando así de una muerte segura.

Quienes observen el cielo en el hemisferio sur pueden distinguir claramente este avestruz mágico: la Cruz es el cuerpo del pajaro, su cabeza la forman tres estrellas debiles próximas al pie de la Cruz, y las otras dos estrellas d e encima de la Cruz son los pies. Nemec tenía una arma que los indios de Sudamerica solian usar para cazar: las boleadoras. Las boleadoras estaban hechas de dos o tres piedras redondas atadas a una larga cuerda. Nemec lanzó con todas sus fuerzas las mortíferas boleadoras hacia el ave que comenzaba a volar. Afortunadamente, falló, y las boleadoras se unieron al avestruz en el cielo. Hay dos estrellas muy brillantes que parecen señalar hacia el el brazo corto de la Cruz del Sur. Una de estas estrellas es Alfa Centauri, nuestro vecino estelar mas cercano.

Escrito por Pedro Saizar. Colaborador: Nestor Camino Observatorio McDonald de la Universidad de Tejas, 1988. Universo se realiza gracias a la ayuda economica de la Fundacion Nacional para las Ciencias y de la Fundacion Honda de America. Betiel, 12/9/98 -----

LA CONSTELACION DE LA CRUZ DEL SUR.

Los que vivimos en el hemisferio sur, nos servimos de guía por la constelación de la Cruz del Sur; las cuatro estrellas que la conforman señalan los cuatro puntos cardinales, la que está más alejada y, que por lo tanto simula ser el vástago mayor, señala al polo sur con una aproximación de 3º. Esta constelación desde siempre intrigó al hombre peruano, pues todo el año señala los cuatro puntos cardinales, el único movimiento que tiene es como el de un abanico cuando se pliega y despliega. Siempre se ve en el centro del cielo. Sobre todo el 3 de mayo que está en posición cenital, ese día siempre fue celebrado desde épocas antiquísimas.
La presencia de la Constelación de la Cruz está en todas las culturas, desde las más antiguas, ya desaparecidas, hasta las modernas, que aún siguen vigentes, sobre todo, en la selva. Si nos detenemos en la cultura Chavín, nos daremos cuenta que el santuario que está en Huantar, fue un observatorio astronómico. En la plaza principal, hay un peñón de cuarcita con siete oquedades circulares, que representa a la Constelación de las Pléyades, conocida también como de las 7 Cabrillas y en quechua "Onkoy mita"; estas oquedades se llenaban con agua y en las noches despejadas en ellas se reflejaban las estrellas, siendo por eso más fácil su observación y estudio.

La galería subterránea en la que se encuentra el Lanzón - una de las representaciones más antiguas de las deidades Chavín - es cruciforme y representa a la Constelación de la Cruz del Sur, obedeciendo, inclusive, a su proporción, que es la de la raíz cuadrada de dos. Esta proporción llevada al rectángulo proporciona lo que se llama "rectángulo armónico", constituyendo la constante geométrica más importante en el mundo andino, pues gran parte de las edificaciones arquitectónicas responden a esa constante, inclusive la división de las espacios habitacionales. La Constelación de la "Cruz del Sur", está presente desde los albores de la cultura en esta parte de América.

Cuando llegaron los españoles a este territorio, le antepusieron la cruz católica e inclusive dieron explicaciones "legendarias", diciendo que fue San Pablo quien vino a este continente con la cruz redentora para catequizar y "dar la buena nueva". La labor catequista ha sido a tal profundidad que pocos saben que el 3 de mayo la constelación está en posición cenital. Por ser guía de orientación esta constelación, conocida como Chakana en quechua, ha sido y seguirá siendo observada por viajeros y caminantes, inclusive en la bifurcación de los caminos antiguamente se ponían amontonamientos con piedras que iban acumulando los que la transitaban, a este cúmulo lo llamaban saywa, luego fueron desplazadas por las cruces de saywa, o sea cruces de piedra y luego de madera.

Las cruces se fueron multiplicando, pues en la actualidad se ponen a la salida de los pueblos, para señalar los barrios (hanan y urin = arriba y abajo), donde comienzan los pastizales, las de cumbre que son para la ganadería y los de los valles que son para la agricultura, también para la zona quechua y para la yunga, donde se siembran los frutales. Es digno de observar que todas estas cruces de madera están pintadas de verde, pues señala el 3 mayo que marca la cosecha, conocida en quechua como Aymoray. Los grupos nativos que habitan la selva amazónica son observadores de las estrellas. Ellos explican con mitos, como en el caso de los Cashibos, Shipibos y Conibos (del grupo etno-linguístico Pano), la creación de esta constelación, pues relatan que el gran dios Bari (Sol), mató una enorme vaca marina (sapuen) y su esqueleto lo lanzó al cielo donde se convirtió en la constelación Sapuen notapa, para que sirviera de guía al hombre.

Por su parte los Quechuas de Río Napo, relatan que un ñaupa runa (antiguo hombre), seguía las huellas a la waka mítica aprendiendo, de esa manera, a contar el tiempo, al encontrarla la trozó en dos, la que tenía cabeza la llevó al monte y se convirtió en la sachavaca (tapir) y la otra la tiró al río, la que se convirtió en la vaca marina (manatí), al llegar al agua, ésta batió su cuerpo haciendo mucha espuma la que se reflejó en el cielo convertida en la Vía Láctea y ella en la constelación de la Cruz del Sur. La falda de la mujer shipiba es una tela negra rectangular y en la parte media tiene una cruz, toda la falda representa el cielo con todas sus estrellas y constelaciones, las que están representadas con cintas de tela blanca, que señala el camino del dios Bari (sol), cuando pasea por todo el cielo.

Angel. 14/9/98