¿Habría algo más prodigioso que un auténtico fantasma?.
El inglés Jhonson aneló toda su vida ver uno, pero no lo consiguió, aunque subió a las cúpulas de las Iglesias, descendió a las criptas y golpeó feretros.
¡Pobre Jhonson!, nunca miró las marejadas de vida humana que amaba tanto, no se miró siquiera a si mismo.
Jhonson era un fantasma, un fantasma auténtico, miles de fantasmas lo rodeaban por las calles de Londres.
Borremos la ilusión del tiempo, compendiemos los 70 años en 7 segundos.
¿Qué otra cosa era Jhonson?,
¿Qué otra cosa somos nosotros?, Acaso no somos un espíritu que ha tomado un
cuerpo, una apariencia, para luego desaparecer junto a la nada, en la invisibilidad.
Es una vieja historia que me contaba mi madre, cuando chico, creo que es de Thomas 'Carlay'.
Antonio Jesús González. Saludos desde Cáceres, España.