EL GOLEM

Sat, 13 Feb 1999 17:19:36 +0100
"ANTONIO CASARES" <vgarciaal@nexo.es>

". . .un ser animado por una oscura y semiconsciente vida vegetativa, y ello también solamente durante el día y en virtud de una inscripción mágica que le era colocada detrás de los dientes para que se alimentase de las espontáneas energías siderales del universo.

Y cuando una noche, antes de la acostumbrada oración,al rabino se le olvidó sacarle de la boca el sello, el Golem, se dice, entró en un delirio furioso, dando vueltas en la oscuridad y destruyendo todo lo que le ca¡a entre las manos". (Guatav Meyrink: "El Golem).

He aquí el Golem, criatura tétrica y terrorífica por definición. Nacida en un versículo de la Biblia y perpetuada a través de los siglos, al menos basta los primeros decenio del siglo XX, cuando aparece Der Golem, de Gustav Meyring (1915), que obtiene un éxito notable y vuelve a despertar el interés en torno a eso singular y anómalo autómata.

El Golem, en efecto, es una criatura ejemplar y típica, yo diría miembro principal de la estirpe de los seres artificiales que no han sido creados técnicamente y ni siquiera por engaño tecnico; es el caudillo de la variada y sorprendete multitud de autómatas que nacen por magia, por alquimia, por artificio literario, por inquietudes mal definidas o por todas estas cosas juntas.

En particular, el Golem nace de una combinación de letras: creación entre la química léxica y la altísima enigmística. Rastreando su historia, se encuentra el Golem verdaderamente como misteriosa palabra una sola vez en toda la Escritura: "Tus ojos vieron mi golem y en tu libro estaban escritos todos los días a mí señalados, antes de que existiera ninguno de ellos" (verso 16, salmo 138).

Dicen los especialistas que "golem"está relacionado con el verbo "envolver"; se
trataría, pues, de una "cosa envuelta en sí misma, aún informe": una suerte de embrión, en suma.

El enigma es fascinante precisamente porque es planteado por el propio texto: Borges dice maliciosamente que "nada casual podemos admitir en un libro dictado por una inteligencia divina, ni siquiera el número de las palabras y el orden de los signos."

El misterio es una vertiginosa invitación: "Así lo entendieron los cabalistas, y se pusieron a contar, combinar y permutar las letras de la sagrada Escritura, urgidos por el ansia de penetrar los arcanos de Dios". (Borges: "El libro de los seres imaginarios".)

En el Talmud británico se vuelve a encontrar el Golem: para el Rabino Johanan bar Hanina, el Golem es un pasaje intermedio en la obra de Dios creador: "El Día fue de doce horas. En la Primera, el polvo de Adán fue recogido; en la segunda, fue hecho el Golem; en la tercera, fueron extendidos los miembros; en la cuarta fue infundido el espíritu".

Aun en el Talmud (Sanhedrin, 65, b) se lee:
"Si los justos quisieran crear, podrían hacerlo. Combinando las letras de los inefables nombres de Dios, el Rabino Rava consiguió crear un hombre y lo mandó a Rav Zera. Este le dirigió la palabra; como éste no respondía, el rabino le dijo:
"Eres un creación de la magia; vuelve a tu polvo".

Famoso es también este otro pasaje del Talmud: "El Rabino Hanina y el Rabino Oshiaia pasaban toda la noche del Sábado estudiando el "Libro de la Creación", mediante el cual crearon un becerro gordo y se lo comieron"

Se notará que se ha producido un resbalamiento de la capacidad creadora; también el sabio puede crear, solamente se requiere de él unacumplida base mística: tiene que purificarse para colocarse en lascondiciones de Dios creador. Rav Zera ha hecho notar todo el peligrode este carnbio de poder: pero el camino emprendido no permite que lo desande.
En el siglo XI, Eleazar de Worms conoce y divulga la receta para la fabricación del Golem; y nos ha llegado una leyenda alemana del siglo XIII: dos místicos crearon un hombre sobre la frente del cual estaba escrita la palabra Emet (verdad) ; es la misma criatura que se indigna y les dice a sus padres: "Dios creó solamente a Adán y cuando quiso que Adán muriese, borró el alef, la primera letra de Emet, y así quedó met (muerto). Eso es lo que debéis hacer conmigo, y no crear otro hombre, si no el mundo sucumbirá a la idolatria...

Imperceptiblemente, la manera de crear el ser artificial cambia: ya no existe el enigma y la magia de la combinación de las letras del nombre misterioso, sino que, producto de nuevos tiempos, el Golem se crea "en un vaso."
Estamos ya en el Renacimiento y este "vaso" nos hace inevitablemente pensar en la retorta, en el alambique. Se dan, en suma, las premisas para la creación del homúnculo.No es erróneo, por lo tanto, relacionar con el Golem y con su poderosa
fascinación una densa y variada descendencia.

Vive en la segunda mitad del siglo XVI el rabino Judah Loew ben Bezabel, creador del Golem sobre el que se inspirar Meyrink. El fatal olvido del Rabino Loew desencadena la locura homicida de la criatura, crecida desmesuradamente. Cuando la fórmula mágica es saca da de la boca del Golem, éste se volverá un grumo de tierra y tendrá sepultura en la Sinagoga de Praga: salvo imprevistas e inexplicables apariciones que rodean aún más al ser artificial de una atmósfera inquieta y malsana.

Antes de Meyrink, en 1808 Jacob Grimm recoge la leyenda del Rabino Loew, que se había hecho tan precavido después de aquella angustiosa distracción que hasta la muerte -se asegura- tuvo que valerse de un truco para acercársele. La leyenda se presentará siempre mezclada con los nacientes mitos técnicos: la criatura mecánica que se rebela contra su creador, que se le escapa de las manos para vivir una
vida propia y aterrorizante.

Hasta que, en 1915, un Golem se escapa de nuevo de su creador y corre por las calles sembrando la muerte: será necesario nuevamente extraerle de la boca la inscripción mágica, para que se tranforme en el puñado de tierra del que salió. Es el Golem de Meyrink, en suma, que hace suyo el ambiente de turbia magia relacionado con el personaje, desechando por el contrario cualquier intromisión tecnológica,
cualquier interferencia "moderna." La Praga del Rabino Loew se en-cuentra casi intacta en las páginas de Meyrink:

"Aquí una media casa irregular con frente entrante; al lado otra, que
por el contrario sobresale como un diente canino. Bajo el oscuro cielo
parecían estar dormidas y nada se notaba de aquella vida pérfida y
hostil que a veces parece emanar de ellas..."

Para Meyrink, el Golem es una maléfica presencia imanente, una conciencia del mal ignoto, una enfermedad del alma: "También la difunta esposa de Hillel vio el Golem frente a frente... se decía que estaba firmemente convencida de que esa criatura que
se había encontrado de frente entonces y que la había mirado fijamente en la cara con las facciones de una criatura desconocida era su misma alma."

Es, pues, como mirar en el interior de uno mismo y retirar la mirada de un espejo absurdo y deforme en el que vemos, siempre de una manera demasiado nítida, nuestro reflejo. Es el delirio, el terror de la espectral aparición. También la naturaleza, la materia, parecen rebelarse ante la temida aparición, ello se advierte por medio
de "horribles signos premonitorios", se lo explica por la presencia hostil,
intrusa, de ese ser inexplicable, materia y vida al mismo tiempo:
"Entonces vemos cómo el agrietamiento del revoque de una vieja
pared toma la forma de un hombre que camina, las figuras de hielo
sobre los cristales de las ventanas extrañamente se configuran como
líneas de rostros endurecidos. La arena parece caer del techo de
modo diferente del acostumbrado."

Quizá por ser reflejo y espejo, de nuestro mal, inquieta conciencia
de un "yo" que desearía esconderse, el Golem aparece con aterradora
frecuencia o, mejor, se nota su presencia inquietante en los objetos,
en las cosas: "Por un instante el cuchillo del pintor pareció dudar
como si estuviese buscando algo, luego traz resueltamente una
línea y de improviso esas facciones adquirieron una horrible vida."
"Mi hermana en cierto momento echó una cucharada de metal
fundido en una escudilla llena de agua: el metal fundido al solidi-
ficarse, habí tomado la forma de una diminuta cabeza de rasgos
sobresalientes, lisa y redonda corno si hubiese salido de una horma
y de una semejanza tan siniestra como las facciones del Golem, que
a todos se les pudieron los pelos de punta..."

El Golem de Meyrink, por lo tanto, es el legítimo y acorde heredero jor
de la tradición, .que no podía esperar una conclusión mejor y más
fiel.
La recreación blasfema de la naturaleza humana es sentida con
con todos los terrones arcanos con toda las inquietudes que no tienen
necesidad de explicación. Y así, si bien se comprende, en el libro, que
para lograr la independencia y la liberación es necesario encontrarse
con su propio doble, el Golem, es también verdad que las premisas
de ese encuentro son lúgubremente desalentadoras. Pero parece justo
que sea así: que el Golem sea tan perpetuado como nació, que no se
vislumbra en él ni contaminaciones ni relaciones con otros mitos;

La técnica, los autómatas producto del saber humano, el hombre ar-
tificial como mito del progreso se encuentran desdeñosamente alejados
por el Golem.
El cual, si nada ha querido, mucho ha dado. Y ¿cuál seráa la
razón para que una criatura capaz de anular el tiempo deba dejarse
cortejar y fascinar por parte de frágiles ocasiones, por mitos desti-
nados a ser rapidamente reemplazados, por halos de gloria técnica
muy pronto envejecidos?

"Admítelo: el hombre que ha venido a tu casa y que tú llamas el
Golem no es sino el despertar del pasado por medio de la vida
espiritual. Toda cosa sobre la tierra no es sino un smbolo eterno
encarnado en el polvo."

CESERANI, Jean Paolo: págs. 172 a 175.

Para terminar por ahora con El Golem, diré que el autor de la película del mismo nombre es Paul Wegener, que siempre negó haber tenido la intención de hacer de su Golem un película expresionista, pero los decorados lo son (está rodada en estudio).

Por ahora nada más. Saludos cordiales, Antonio Casares


El Golem por JL Borges, escoliado
Sun, 14 Feb 1999 16:10:56 -0000
rivero@sol.unizar.es
> Si (como el griego afirma en el Cratilo)
> el nombre es arquetipo de la cosa,
> en las letras de rosa está la rosa
> y todo el Nilo en la palabra Nilo.
En cambio la via "cientifica" se basa en
el desprecio total del nombre. Hasta el punto
de que Descartes, artistico "epatador" que
en el fondo no entendia nada del oficio, en
una de sus poses dejo al arbitrio del impresor
la letra que iba a representar las incognitas,
con la unica condicion de que fuese de las
del final del alfabeto.
Por esto del nombre quizas esta leyenda es
totalmente contraria a la de los kiberneticos
hombres que Heron y companna sabian hacer,
que viene a ser lo mismo del golem pero hecho por
descreidos.
(Loca memoria asociativa. Que significa "khiber",
ademas de ser una brecha entre pakistan y bactria?
).
> Y, hecho de consonantes y vocales,
> habrá un terrible Nombre, que la esencia
> cifre de Dios y que la Omnipotencia
> guarde en letras y sílabas cabales.
>
> Adán y las estrellas lo supieron
> en el Jardín. La herrumbre del pecado
> (dicen los cabalistas) lo ha borrado
> y las generaciones lo perdieron.
Hmm contradiccion con el alfabeto de ben sira, no?
Ahi adan NO SABE el nombre de su creador.
>
> Los artificios y el candor del hombre
> no tienen fin. Sabemos que hubo un día
> en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
> en las vigilias de la judería.
En una versio nreciente de Arturo, Merlon busca
el conjuro para traer de nuevo a los viejos dioses
a Inglaterra, para que de nuevo auxilien a su pueblo.
Quizas ese era el motivo del publo de Dios, buscar
la forma de recordarle la alianza, desde una tierra
extrana dominado por un dios propio y estrano a la
vez, el de los cristianos.
>
> No a la manera de otras que una vaga
> sombra insinúan en la vana historia,
> aún está verde y viva la memoria
> de Judá León, que era rabino en Praga.
>
> Sediento de saber lo que Dios sabe,
> Judá León se dio a permutaciones
> de letras y a complejas variaciones
> y al fin pronunció el Nombre que es la Clave,
>
> la Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
> sobre un muñeco que con torpes manos
> labró, para enseñarle los arcanos
> de las Letras, del Tiempo y del Espacio.
La intencion de ensennar...
> El simulacro alzó los soñolientos
> párpados y vio formas y colores
> que no entendió, perdidos en rumores
> y ensayó temerosos movimientos.
>
> Gradualmente se vio (como nosotros)
> aprisionado en esta red sonora
> de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
> Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.
... lleva como resultado la red. Esto es
lo que afirman muchos a la hora
de proponer la ignorancia (confundiendo
simplicitas y virginitas, por aludir al
poema musicado por Orf)
> (El cabalista que ofició de numen
> a la vasta criatura apodó Golem;
> estas verdades las refiere Scholem
> en un docto lugar de su volumen.)
>
> El rabí le explicaba el universo
> Esto es mi pie; esto el tuyo; esto la soga
> y logró, al cabo de años, que el perverso
> barriera bien o mal la sinagoga.
>
> Tal vez hubo un error en la grafía
> o en la articulación del Sacro Nombre;
> a pesar de tan alta hechicería,
> no aprendió a hablar el aprendiz de hombre.
>
> Sus ojos, menos de hombre que de perro
> y harto menos de perro que de cosa,
> seguían al rabí por la dudosa
> penumbra de la pieza del encierro.
>
> Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
> ya que a su paso el gato del rabino
> se escondía. (Ese gato no está en Scholem
> pero, a través del tiempo, lo adivino.)
>
> Elevando a su Dios manos filiales,
> las devociones de su Dios copiaba
> o, estúpido y sonriente, se ahuecaba
> en cóncavas zalemas orientales.
>
> El rabí lo miraba con ternura
> y con algún horror. ¿Cómo (se dijo)
> pude engendrar este penoso hijo
> y la inacción dejé, que es la cordura?
la inaccion es la cordura.
> ¿Por qué di en agregar a la infinita
> serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
> madeja que en lo eterno se devana,
> di otra causa, otro efecto y otra cuita?
>
> En la hora de angustia y de luz vaga,
> en su Golem los ojos detenía.
> ¿Quién nos dirá las cosas que sentía
> Dios, al mirar a su rabino en Praga?
>
> 1958
>
> JL Borges en El otro, el mismo.




Sun, 14 Feb 1999 18:56:51 +0100
>(Loca memoria asociativa. Que significa "khiber",
>ademas de ser una brecha entre pakistan y bactria?).

Hola, Alejandro.
"Kyber" (no "khiber"), significa 'timón' en griego. De ahí procede también
la palabra "gobernar".

Saludos. De: "fhb" fhb@adv.es [ Volver ]


EL GOLEM. Gustav MEYRINK.

Prólogo de JLBorges Biblioteca Personal

Los discípulos de Paracelso acometieron la creación de un homúnculo por obra de la alquimia; los cabalistas, por obra del secreto nombre de Dios, pronunciado con sabia lentitud sobre una figura de barro. Ese hijo de una palabra recibió el apodo de Golem, que vale por el polvo, que es la materia de que Adán fue creado. Arnim y Hoffmann conocieron esa leyenda.

En el año 1915, el austríaco Gustav Meyrink la renovó para la escritura de esta novela. Harta de sonoras noticias militares, Alemania acogió con gratitud sus fabulosas páginas, que le permitían olvidar el presente. Meyrink hizo del Golem una figura que aparece cada treinta y tres años en la inaccesible ventana de un cuarto circular que no tiene puertas, en el ghetto de Praga. Esa figura es a la vez el otro yo del narrador y un símbolo incorpóreo de las generaciones de la secular judería.

Todo en este libro es extraño, hasta los monosílabos del índice: Prag, Punsch, Nacht, Spuk, Licht. Como en el caso de Lewis Caroll, la ficción está hecha de sueños que encierran otros sueños. Hacia esa fecha, Meyrink había dejado la fe cristiana por la doctrina del Buddha.

Antes de ser un buen terrorista de la literatura fantástica, Meyrink fue un buen poeta satírico. Su Cornucopia del burgués alemán data de 1904. En 1916 Meyrink publicó El rostro verde, cuyo protagonista es el Judío Errante, que en alemán se llama el Judío Eterno; en 1917 La noche de Walpurgis; en 1920 una novela que hermosamente se titula El ángel de la ventana occidental. La acción ocurre en Inglaterra, los personajes son alquimistas. Gustav Meyrink, cuyo prosaico nombre era Meyer, nació en Viena en 1868 y murió en Starnberg, Buviera, en 1932.

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(pp. 46 a 49)

"- Prokop, habla usted del mismo modo que Pernath, - qué le ha pasado? - dijo Zwakh y miró con desconfianza al músico.
La historia que hemos escuchado antes, sobre el libro Ibbur - es una pena que usted haya llegado tarde y no la haya podido oír - lo ha puesto así de pensativo, dijo Vrieslander.
- (Una historia acerca de un libro?
- En realidad sobre un hombre que trajo un libro y cuyo aspecto era muy extraño. Pernath no sabe cómo se llama, dónde vive ni lo que quería y, a pesar de que su aspecto debe haber sido muy llamativo, no lo puede describir claramente. - Zwakh lo escuchaba con atención.
- Es muy curioso - dijo tras un silencio -, ¿carecía el desconocido por casualidad de barba y tenía los ojos oblicuos?
- Sí, creo contesté -, es decir, yo..., yo estoy seguro. ¿Lo conoce usted?
El marionetista movió la cabeza negando.
- Só1o me ha recordado al Golem.
Vrieslander, el pintor, dejó caer de repente el cuchillo de tallar:

- (Golem? He oído hablar mucho de eso. ¿Sabe usted, Zwakh, algo sobre el Golem?
¿Quién puede decir que sabe algo sobre el Golem? - contestó Zwakh encogiéndose de hombros
Se lo relega al reino de la leyenda hasta que un día sucede algo en una calle que de repente lo resucita. Durante un tiempo todo el mundo habla de él y los rumores crecen hasta lo increíble. Se hacen tan exagerados y desmedidos que finalmente vuelven a derrumbarse debido a su propia incredibilidad. Se dice que el origen de la historia se remonta probablemente al siglo XVI. Cuentan que un rabino creó, según métodos de la Cábala ahora perdidos, un hombre artificial, el llamado Golem, para que lo ayudara, como su criado, a tocar las campanas en la sinagoga y a hacer todos los trabajos duros. Pero también cuentan que no le salió un hombre auténtico, ya que su única forma de vida consistía en vegetar de un modo rudo y seminconsciente; además, según dicen, sólo durante el día, gracias a la influencia de una hoja -mágica que le ponía entre los dientes y que atraía las libres fuerzas siderales del universo. Cuando una noche el rabino se olvidó de quitarle, antes de la oración, la hoja de la boca, dicen que cayó en un estado de delirio tal que, corriendo en la oscuridad de las callejas, destruyó todo lo que encontraba en su camino. Hasta que el rabino se enfrentó a él y destruyó la hoja. La criatura debió caer sin vida. No quedó nada más de él que la figura enana de barro que hoy todavía se puede ver en la antigua sinagoga de Altneus.
- Se dice que en cierta ocasión llamaron al rabino al palacio del emperador, que conjuró e hizo visibles a los muertos - interrumpió Prokop -. Algunos investigadores modernos afirman que para ello utilizó una linterna mágica.
- Sí, no hay ninguna explicación lo suficientemente simple y absurda como para no encontrar el aplauso de la gente de ahora --continuó inmutable Zwakh -.
¡Una linterna mágica! Como si el emperador Rodolfo, que se dedicó toda su vida a estas cosas, no se hubiera dado cuenta a primera vista de un engaño tan burdo. Yo, naturalmente, no puedo decir en qué se basa la leyenda del Golem, pero, sin embargo, sí estoy seguro de que en esta parte de la ciudad hay algo que no puede morir, que vive y se mueve a nuestro a1rededor y que está relacionado con ella. Mis antepasados han vivido aquí generación tras generación y nadie puede, mejor que yo, retroceder a recuerdos heredados y vivi dos de la aparición del Golem.

Zwakh dejó de hablar de repente, y se notaba que sus pensamientos retrocedían al pasado.
Tal y como estaba sentado junto a la mesa, apoyada la cabeza, sus mejillas coloradas y juveniles extrañamente alumbradas bajo la luz de la lámpara y su pelo blanco, comparé mentalmente sin querer sus rasgos con las máscaras de sus marionetas, que tantas veces me
había enseñado,
¿Qué extraño! ;Cuánto se parecía el anciano a ellas!
¡La misma expresión y el mismo corte de cara! Sentí que hay cosas en la tierra que no se pueden separar de otras y, al recordar el sencillo destino de Zwakh, me pareció de pronto fantasmagórico y terrible que un hombre como él pudiera retroceder de repente - a pesar de que había disfrutado de una educaci6n mejor que la de sus antepasados y de que debía haber sido actor - a su raída y desgastada caja de marionetas para volver de nuevo a las ferias anuales y
hacer con los mismos muñecos, que había sido el mismo miserable medio de vida que el de sus antepasados, las mismas rígidas contorsiones y representar las mismas aburridas historias.
Comprendí que él no puede separarse de ellos; forman parte de su vida. Cuando ha estado lejos de ellos se convirtieron en pensamientos y vivieron en su mente y no lo dejaron descansar tranquilo hasta que volvió con ellos. Por eso los trata ahora con tanto cariño y los viste orgulloso con lentejuelas.
- Zwakh, que quiere seguir contándonoslo? - le rogó Prokop al anciano, mirándonos a Vrieslander y a mí para saber si nosotros también lo deseábamos.
No sé por dónde empezar - dijo dudando el anciano -, no es difícil captar la historia del Golem. Tal y como ha dicho Pernath hace un rato: sabe exactamente cómo era el desconocido y sin embargo no puede describirlo. Aproximadamente cada treinta y tres años se repite un hecho en nuestras callejas que no tiene en sí mismo nada especialmente excitante y que, sin embargo, produce un gran terror, para el que no existe ni aclaración ni causa justificada. Sucede siempre que un hombre totalmente desconocido, sin barba, de cara amarillenta y tipo mongol aparece caminando desde la calle de La Antigua Escuela por el barrio judío, envuelto en un traje antiguo y raído, con pasos regulares, dando traspiés como si a cada momento fuera a caerse hacia adelante y, de repente..., se hace invisible. Generalmente da la vuelta a una esquina y desaparece. Se dice que otras veces describe un círculo en su camino y que vuelve al punto de partida: una casa antiquísima cerca de la sinagoga.
Algunos, excitados, afirman también que lo vieron doblar una esquina e ir hacia ellos, pero que, al dirigirse claramente hacia ellos, se hacía cada vez más pequeño, igual que alguien que se pierde en la lejanía, hasta que finalmente desaparece. Hace sesenta y seis años fue especialmente grande la impresión que produjo, pues todavía me acuerdo (yo entonces era muy pequeño) de que el edificio de la calle de La Antigua Escuela fue registrado de arriba a abajo. También se comprobó que en esa casa hay realmente una habitación con una ventana con rejas que no tiene acceso. Colgaron ropa de todas las ventanas para poder distinguirla mejor desde la calle y así se identificó la huella de ese hecho real. Como no era posible llegar hasta ella de otra forma, un hombre bajó colgado de una cuerda desde el tejado para verla. Pero apenas había llegado cerca de la habitación, se rompió la cuerda y el desgraciado se destrozó la cabeza en el asfalto. Cuando quisieron intentarlo otra vez, eran tan dispares las opiniones sobre la situación de la ventana que se abandonó el intento. Yo mismo encontré al Golem por primera vez en mi vida hace treinta y tres años. Lo encontré debajo de un arco que forma una casa sobre la calle, venía hacia mí y casi chocamos. Todavía hoy no comprendo lo que pasó entonces en mí...."

De la transcripción, R. Romani