DE GAUCHOS, RANCHOS y OFICIOS

lunes, 19 de abril de 1999 22:24

Leyendo un muy interesante libro de John Hale sobre el Renacimiento
europeo, encuentro una referencia a las migraciones de la época :

" .... the poor from the Balkans to Italy, from the Auvergne and Gascony
to Spain (where they were reviled as "gabachos", worthless pigs)".

Resulta que algo había leído del origen peyorativo de la expresión
"gaucho", y me pregunto si no será pariente o derivado de "gabacho".
Qué piensan ?

Saludos !

Raúl Ernesto Ajman
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segun el DRAE, gabachos puede venir de 'gavach', pero no lo relaciona
a gauchos.
Segun Ma. Moliner, dice que gauchos puede venir del quichua 'uájcha'
(pobre),
pero temo que no se sabe de seguro.

 

elisa, 19/4/99
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Pobre la Moliner, aunque quién te dice .... por lo menos "china" viene
del quechua y es "mujerzuela".
.
> pero temo que no se sabe de seguro.

En uno de esos libros del CEAL leí que el nombre viene de "gauderio",
pero no había muchas explicaciones, salvo que decían que el término es
castellano del S XVI.
"Gauderio" me suena a algo festivo en latín o italiano, no sé. Te dice
algo el término ? Les dice algo a los peninsulares ?

Saludos !

Raúl Ernesto Ajman, 20/4/99
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En el Covarrubias, 1611, no aparecen las voces gaucho ni gauderio, lo que no quiere decir que no fuesen utilizadas en la época. Sí viene sin embargo la voz GABACHO/GAVACHO: 'Hay unos pueblos en España que confinan con la provincia de Narbona; Strabón y Plinio los llaman gabales, César gabalos. A éstos llama Belteforestio gavachus y nosotros gabachos. Esta tierra debe ser mísera, porque muchos destos gabachos se vienen a España y se ocupan en servicios bajos y viles, y se afrentan cuando los llaman gabachos. Con todo eso vuelven a su tierra con muchos dineros, y para ellos son buenas Indias los reinos de España.'

Un saludo, JAGP, 20/4/99
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En México se le llama "gabacho" al norteamericano o gringo pobre, sucio,vulgar, pandroso, borrachín, jipioso o destrampado.

Hermelinda, 21/4/99
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Dice Ricardo Rodríguez Molas en su -HISTORIA SOCIAL DEL GAUCHO- (Bs. As. CEAL, 1994) en una nota al pie respecto del nombre "gaucho":

"Es interesante observar la similitud semántica y social, con el término gavacho o gauachos empleados en España en los siglos XVII y XVIII para designar a los franceses que huyen de la pobreza de Languedoc y se trasladan a la Península. [...] En 1789, en Colonia del Sacramento, a causa de una pelea ocurrida en una pulpería, se declara que uno de los intervinientes "había sido un gabucho y que el tal había tomado el campo." Detenido, resulta ser José Torres, natural del Paraguay. En su declaración señala: "la mucha gabuchada que a la sazón se hallaba en la expresada pulpería de Vicente Piris, unos dentro de ella tocando la vigüela, y otros en la parte de afuera de la misma puerta montados a caballo." (Archivo General de la Nación, Bs. As., División Colonia, Sección Gobierno, Tribunales criminales, legajo n° 153)" (página 66)

Bueno, espero que sea útil,Chau. Andrea Cobas Carral, 21/4/99
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La existencia de "gabucho" y "gabuchada" se puede explicar fácilmente.

Al parecer, la palabra original era "gaúcho" (con hiato). Todas las
lenguas tienen aversión a los hiatos y tienden a deshacerlos. Hay dos
maneras principales de deshacer un hiato:

1) Convirtiéndolo en un diptongo: GAÚCHO > GAUCHO.
(Otros ejemplos: boína > boina, baúl > baul)

2) Introduciendo una consonante entre las dos vocales en hiato: GAÚCHO
> GABUCHO
(Otros ejemplos: catalán baul > bagul, dues > dugues)

Por tanto, no creo que la existencia de "gabucho" sea un argumento
definitivo para demostrar que "gaucho" está relacionado con "gabacho"
(aunque tampoco me parece totalmente descartable). A mí, en cambio, me
parecería muy interesante que si alguien tiene acceso a un diccionario
etimológico PORTUGUÉS nos hiciera saber que opinan los filólogos
lusófonos sobre el origen de esta palabra.

La edición abreviada del "Diccionario etimológico de la lengua
castellana", de Joan Coromines dice lo siguiente sobre la voz
"gabacho":

Nombre despectivo que se aplica a los franceses desde 1530. Del
occitano "gavach", ‘montañés grosero’, ‘persona procedente de una
región septentrional y que habla mal el lenguaje del país’. El sentido
propio del vocablo es ‘buche de ave’ (siglo XIII) y ‘bocio’, aplicado a
los montañeses de las zonas occitanas septentrionales, por la
frecuencia de esta enfermedad entre los mismos. Voz de origen
prerromano no bien puntualizado.

Con respecto a "gaucho" la información es escueta:

‘Criollo rural del Río de la Plata’, 1782. Origen incierto,
probablemente INDÍGENA AMERICANO. La acentuación primitiva parece ser
"gaúcho".

Aquí viene como anillo al dedo recordar a J. L. Borges ("Tlön, Uqbar,
Orbis Tertius"):

"...Hablamos de vida pastoril, de capangas, de la etimología BRASILERA
de la palabra gaucho (que algunos viejos orientales todavía pronuncian
gaúcho)..."

Conozco otra etimología que deriva "gaucho" del EUSKERA "haurtxo",
diminutivo de "haur" (‘niño’) y que, personalmente, me parece inviable
desde el punto de vista fonético.

La Enciclopedia Acta 2000 afirma lo siguiente: "Son términos ARAUCANOS:
gaucho (Giese defiende que sea vasco), poncho, malón."

O sea que, lo dicho al principio: origen incierto.

"Gauderio" no parece tener nada que ver ni con "gaucho" ni con
"gabacho", según se desprende de lo que afirma Coromines sobre la voz
"regodearse":

"Regodearse", 1605. Fue primeramente palabra jergal, derivada de
"godo", ‘rico, persona principal’, con el sentido de ‘vivir como un
rico, divirtiéndose y sin trabajar’. Godos llamaban los rufianes a los
nobles y los ricos por alusión a la frase "hacerse de los godos",
‘pretender que uno desciende de la gente de esta raza’. Derivado
"regodeo", 1605. Díjose también "godeo" y "godearse", siglo XVI, de
donde el jergal "godería", ‘convite, borrachera’, 1609, que, bajo el
influjo de "gaudeamus", produjo a su vez el rioplatense y portugués
"gauderio", ‘hombre de mala vida’, 1773.

No parece, pues, en principio, que haya ninguna relación entre
"gaucho", "gabacho" y "gauderio" (excepto si a alguien le consta que
los gauchos tengan una especial predisposición a padecer bocio). Más
sugestiva es, a mi parecer, la relación entre los "gabachos" y los
"gafos", "gafes" o "agotes" de los Pirineos. La Enciclopedia Espasa les
dedica un interesante artículo que, a pesar de ser un poco largo, estoy
dispuesto a transcribir si alguien se muestra interesado.

Saludos.fhb, 21/4/99
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Sólo divagando por los terrenos de la lingüística etérea me pregunto si
gaucho no es antónimo de derecho. Aquí se me entran los galos y los godos y
los araucanos... quiero decir en el plantearme la tal, y, por supuesto,
todo lo dicho hasta ahora en esta amable discusión.

Uno cordial,Antonio Bou <antonio7@coqui.net>, 22/4/99
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Pues aunque parezca mentira, en este caso estoy con la ortodoxia :-)
No me creo que a gabacho se le pueda caer la "b" asi como asi, no
puedo sentirlo (supongo que el motivo racionalizado sera esa aversion
al hiato que nombrais).
Amen de ello, me extraña que los oscences que antes paseaban por la lista
no hayan mencionado "gabarnie", la parte de francia que limita con el
Sobrarbe, y que da una pista mas de las "notas" implicitas en gabacho.
Tambien relevante, por "evolucion paralela" mas que por dependencia, el
despectivo usado para los de San Sebastian: guipuchis.

Si se quiere jugar a la alpargata (pantufla, de pan- y toufle?), propongo
que pongais en la cesta "gouache", la pintura artistica pseudo-oleo, y
"gaban", que alguna vez ya lo he visto en este juego.

Alec, 22/4/99
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Raúl E. Ajman escribió:

"Aunque mi ego haya abandonado bruscamente la discusión para quedarse
junando con bronca desde la vereda de enfrente, yo te agradezco la
información.

Voy a derivar el tema a una profesora de castellano brasileña, a ver
qué
luz sale de sus diccionarios y qué es lo que dicen por allí."

El D.R.A.E. trae un verbo "galuchar" que significa 'galopar' y que es
propio de varios países de América del Sur, pero no de España.

Teniendo en cuenta que algunos apuntan una posible etimología brasileña
para "gaucho" (de hecho parece que en todos los textos sobre los
gauchos sale a relucir la provincia de Río Grande del Sur) y que en
portugués la -l- intervocálica desaparece (ejemplos: color > côr ; sala
> sâ ) me parece que es una posibilidad a tener en cuenta.

Ya me contarás que te dice la profesora brasileña. ¿sería mucho pedir
si le preguntaras también, ya puestos, que etimología dan los
portugueses a la palabra "duende"?
fhb, 22/4/99
--

Alejandro Rivero escribió:

"Pues aunque parezca mentira, en este caso estoy con la ortodoxia :-)
No me creo que a gabacho
se le pueda caer la "b" asi como asi, no puedo sentirlo (supongo que el
motivo racionalizado
sera esa aversion al hiato que nombrais)."

Bueno, en realidad no es imposible, sobretodo si a la b le sigue una u
(ejemplos: sabuco > saúco, tributo > treúdo). Lo que yo veo más difícil
es la transformación de a en u. No obstante.... "gabachada" es una
palabra con demasiadas as, por lo que puede haberse dado una
disimilación y haberse convertido en "gabuchada", de donde luego
saldría "gabucho" y (con caída de b) "gaúcho".

O sea, que yo no niego totalmente la posibilidad que apunta Raúl. Sólo
quise indicar que la existencia de "gabucho" y "gabuchada" no es una
prueba concluyente.
--

Saúdaçoes. fhb, 23/4/99
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Hasta ahora dos brasileñas me contestaron (una de ellas gaúcha - natural
de Río Grande do Sul, no es que ande a caballo arreando ganado ...-
dónde estará Simone, que también sabe de esto ?) :

a) "gaúcho" proviene del castellano "gaucho" (de un diccionario
portugués, no etimológico). No nos sirve, claro....

b) La gaúcha citó la hipótesis del origen euskera (incluso le respondí
con tu propia mención de esa misma hipótesis, que era más completa).

Me resultaron muy interesantes las páginas gaúchas que encontré en la red. En realidad hay una subcultura gaucha que se extiende por tres países y que tiene variaciones locales. Para que te des una idea, el el gaucho/gaúcho es un fenómeno nativo en un área que ahora se extiende desde el paralelo de los 50 grados de latitud Sur hasta pasado el trópico de Capricornio. Como quien dice desde el Norte de Francia hasta Mauritania.
El Norte de esta región está caracterizado por la influencia guaranítica (el mate, la presencia de términos en guaraní en el dialecto, el mayor sentido comunitario, mestizaje con indígenas pacíficos y más civilizados).
El Sur recibe influencia de naciones indígenas muy belicosas (los charrúas orientales y sus parientes entrerrianos, los ranqueles cruzando el Paraná, los araucanos que se expandieron desde el Norte de la Patagonia hacia las llanuras en época colonial). El gaucho sureño es
mucho más individualista y violento que el del Norte, aunque ambos son jugadores empedernidos y moderados con la bebida (D 'Orbigny 1826).
En todas partes la cultura gira alrededor del ganado. En las llanuras sudamericanas había enormes manadas de ganado salvaje (cimarrón, orejano - sin marca- ) y los gauchos del sur, como los llaneros de Venezuela se adaptaron a su explotación.

Me gustaría que alguien que tenga más conocimientos lingüísticos que yo se ocupe de caracterizar el dialecto gaucho, tanto del lado rioplatense como del brasileño. Desde mi ignorancia, sospecho que el portugués de los gaúchos tiene características de pronunciación, vocabulario y sintaxis que muestran una fuerte influencia de la zona hispanohablante
de la cultura gaucha. Por lo menos a los argentinos con muchos años de residencia en el Brasil y que hablan perfectamente el portugués los confunden con riograndenses por su entonación.

Hay que tener en cuenta que el área de la Banda Oriental, Río Grande do Sul y las Misiones fué escenario de conflictos limítrofes entre los imperios portugués y español. Hubo portugueses que terminaron aquerenciados en zonas ahora hispanohablantes y españoles en Río Grande do Sul.

Vaya un ejemplo del portugués gaúcho (chistes algo sucios y malos), tomado de la red. Estos son gauchos hechos y derechos que hablan portugués, pero con una "música" perfectamente reconocible como propia para un argentino de la región pampeana o para un uruguayo. Incluso usan el "che" como nosotros :

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Estava o Gaudério em sua estancia trabalhando, quando olhou para o
relógio e exclamou assustado!
- A las frescas! To mais atrasado que tartaruga em desfile de lebre!
O fandango começa daqui a pouco, tche!!
Apressadíssimo, o gaúcho correu para a casa e no caminho falou pro guri que
trabalhava na fazenda:
- Piá! Encilha ligeiro um animal pra mim que eu to loco de atrasado pro baile!

E o menino fez o que o Gaudério mandou. O gaúcho montou e se mandou correndo
para chegar em tempo no baile.
No caminho resolveu pegar um atalho que, diziam, tinha assombração.
Mesmo assim ele não quis saber. De repente, no meio do mato, surgiu o diabo,
o capeta em pessoa.
O gaudério, mais branco que lenço de padre, se cagou todo:
- Coisa ruim! Por favor não me mate, tche!
- Calma gaúcho - respondeu o tristonho - Pelo contrário, vou te conceder três
pedidos.
Peça o que quiser.
- Ah, é assim? Pois então QUERO TER UM ROSTO DE GALA DE CINEMA, QUE A MINHA
GUAIACA
FIQUE CHEIA DE DINHEIRO E UM ORGAO SEXUAL IGUAL AO DESTE ANIMAL QUE
ESTOU MONTANDO!
- Pode ir pro baile - disse o demo - vou te atender os desejos.
E o Gaudério chegou no fandango, atiçado. Foi pro banheiro conferir o
resultado dos pedidos.
Primeiro olhou no espelho e tava com o rosto do Tom Cruise. Depois abriu
a guaiaca e era dinheiro que não cabia mais. Finalmente baixou a calca
pra conferir o terceiro pedido:
- PIA DESGRAÇADO!!! ME ENCILHOU A ÉGUA!!!
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Otro:

Chegou um gaúcho no Rio, de botas e bombachas e foi passear na praia de
Copacabana.
Olhando o mar deu uma vontade louca no guasca de tomar um banho. Como
ele não tinha calção de banho, resolveu tirar as botas e entrar no mar
de bombachas mesmo.
O problema é que a bombacha era branca e ficou transparente quando o gaúcho
saiu do mar.
Uns cariocas que estavam passando naquela hora, viram a calca
transparente do gaudério, onde dava claramente pra ver que o pau ia até
o joelho e começaram a rir do gaúcho.
O gaúcho, sem se intimidar, olha pros cariocas e diz:
- Vão dizer que o de vocês também não fica encolhido com o frio!

> Ya me contarás que te dice la profesora brasileña. ¿sería mucho pedir
> si le preguntaras también, ya puestos, que etimología dan los
> portugueses a la palabra "duende"?

Eso lo encontré en la red:
> duende
> do Cast. duende
> s. m.,
> espírito sobrenatural que fazia travessuras, de noite, dentro das casas.

Saludos !Raúl Ernesto Ajman, 24/4/99
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Estuve desconectado de la Lista durante un mes, asi que no sé como empezó
esta conversa sobre la etimología de "gaucho" ni lo que ya se habrá dicho
al respecto. Pero, como soy portugués, me gustaría añadir algo: en el
_Dicionário da Língua Portuguesa_, 6a ed., de Porto Editora, uno de los más
fiables, se dá como etimología lo siguiente: "Del quíchua 'uájcha',
anteriormente 'uákcha', es decir 'pobre', 'huérfano'". No sé lo que valdrá
esta etimología, pero la hipótesis de un origen portugués me parece muy
poco probable; és verdad que en portugués se dió la síncope de la "l" y la
"n" intervocálicas, pero esto pasó en los términos antiguos, entrados en
nuestra lengua en una época muy temprana; dichas "l" y "n" ya no
desaparecen en los términos entrados en el siglo XVI, y no creo que la
palabra sea anterior a este siglo. (Una cosa más: no sé lo que sea lo de
"sala> sâ" que dais como ejemplo... "Sala" en portugués és... "sala", y no
conozco la palabra "sâ"... quereríeis decir "sana" > "sã"?).
Saludos
J. J. D. Marques, 24/4/99
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Raúl escribió:

"Me gustaría que alguien que tenga más conocimientos lingüísticos que
yo se ocupe de caracterizar el dialecto gaucho, tanto del lado rioplatense
como del brasileño."

No conozco de primera mano el habla de los gauchos, pero puedo hacer
algunos breves comentarios al lenguaje que usa José Hernández en el
"Martín Fierro". Se trata básicamente de un dialecto de raigambre
aparentemente andaluza (aunque no necesariamente, ya que los rasgos que
presenta también son compartidos por otros dialectos españoles, como el
leonés y el extremeño):

- Aspiración de "f": "juerte" (‘fuerte’), "junción" (‘función")
- Pérdida de -d- intervocálica : "cuidao" (‘cuidado’)
- Caída o asimilación de -s implosiva: "refalar" (‘resbalar’)
- Inestabilidad del timbre de las vocales átonas: "escuridá"
(‘oscuridad’), "lumbriz" (‘lombriz’), "polecía" (‘policía’)
- "Pa" en vez de "para", "naide" en vez de "nadie", "ande", "dende"
(‘donde’, ‘desde’)
- "güe" por "bue" / "hue": "güelta" (‘vuelta’), "güella" (‘huella’)

NOTA:
"Hola!

Lo que indicas no es patrimonio exclusivo del habla gaucha.
La influencia del quechua en los hispanoparlantes peruanos
hace que casi todo lo que has mencionado sea común por aquí
también, al menos en los registros populares.

Saludos desde el Perú! Angel, 26/4/99
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Rasgos específicamente leoneses del "Martín Fierro" son la palatalización esporádica de n- inicial: "ñudo" (‘nudo’), "ñeblina" (‘neblina’), el cambio d > l en posición implosiva ("alvertir" por "advertir") o las d- iniciales ("dentrar" por ‘entrar’)

Una de las características más llamativas de este dialecto está en la fortísima aversión al hiato, que lo emparenta no con el andaluz, sino con el español del Norte. Martín Fierro diptonga sistemáticamente todas las vocales en hiato (caer > cáir; ahí > áhi; león > lión). A mí esta tendencia me hace imaginar una entonación rápida y entrecortada, similar a la de los mejicanos (que también tienen fobia al hiato) y muy diferente de la actual entonación bonaerense, pero debo estar equivocado, porque se supone que los gauchos hablan de forma pausada.
("Recuerdo claramente su voz; la voz pausada, resentida y nasal del orillero antiguo, sin los silbidos italianos de ahora.", Borges, "Funes el memorioso")
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NOTA:
"Entre la gente de campo hay variantes zonales muy marcadas. . En el Sur
suele encontrarse con mayor frecuencia la cadencia sentenciosa y
tranquila, en el Noreste es más común el fraseo rápido y con pocos
silencios, que viene del guaraní. En todas partes vas a encontrar eses
convertidas en "j" o en "h" y erres que tienen historias y rarezas
difíciles de explicar ( le había mandado a Elisa un WAV en castellano y
quechua donde en 15 segundos un mismo hablante producía tres erres
distintas, espero que ella lo tenga todavía...). "
Raúl Ernesto Ajman, 26/4/99
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Otro rasgo llamativo es la acentuación aguda de los verbos con
pronombres átonos: "busquemeló". Debe ser de origen indígena, ya que en
España creo que sólo se da en las islas Baleares (que apenas
participaron en la colonización de América).

NOTA:
"El 26 Apr 99 Raul Ernesto Ajman escribió:
> No tengo muy clara esta cuestión.

Coincido en que algún origen indígena debe tener. En la
sierra sur del Perú (Arequipa, Cusco), es muy común esa
pronunciación: "dimeló", "buscaló"."
Angel Moyano <angel@erys.com.pe>, 26/4/99
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Por lo que respecta al "che" supongo que procede de la interjección española "ce!" (pronunciada /tse/) que aparece en los clásicos del Siglo de Oro y que se conserva actualmente en Valencia (pronunciada che) y (en menor grado) en Andalucía (pronunciada se). Claro que,
teniendo en cuenta la zona de América en que se usa, también podría venir del guaraní.
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NOTA:
"Es que en guaraní no existe y en cambio en araucano es una palabra común
que significa "hombre" y forma parte del nombre de sus tribus : puelCHE,
mapuCHE, etc. y de los nombres araucanos de otras tribus vecinas, como
los tehuelCHE -los "patagones" de Magallanes -. Sin embargo en el centro
de la cultura araucana, en Chile, el "che" no ha entrado en el
castellano. En cambio, en plena zona guaranítica, en Corrientes, se lo
escucha a cada rato.. Los gaúchos riograndenses usan el "tse" como
nosotros el "che". En fin, es un misterio, ya sea que provenga de Europa
o de los araucanos..."
Raúl Ernesto Ajman, 26/4/99
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NOTA:
"Siempre pensé que era una influencia italiana adquirida por
los porteñós y, de allí, difundida. Hablando con italianos
uno descubre que muchos usan la expresión "cie!" (o algo
así, no conozco nada de italiano, pero suena a "che" y la
intercalan exactamente en donde debrías ir los "ches"
porteños)."
Angel Moyano <angel@erys.com.pe>, 26/4/99
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"Hay que tener en cuenta que el área de la Banda Oriental, Río Grande
do Sul y las Misiones fué escenario de conflictos limítrofes entre los
imperios portugués y español. Hubo portugueses que terminaron
aquerenciados en zonas ahora hispanohablantes y españoles en Río
Grande do Sul."

En los dos últimos siglos, los brasileños se han anexionado un millon de kilómetros cuadrados a costa de las naciones vecinas. Una buena parte de Río Grande del Sur formaba parte de las misiones jesuíticas (bajo soberanía española), aunque en las misiones la lengua predominante no era el español, sino el guaraní.

El segundo de los chistes sobre gauchos que has enviado es muy conocido en España, pero aquí se atribuye a un moro.

Saludos. fhb, 24/4/99
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El gaucho es un hombre-jinete de la pradera, no responde a un tipo étnico único, fruto del mestizaje de la región rioplatense, su origen está vinculado a las singulares condiciones políticas, históricas y económicas de su medio. Pertenece por igual a las zonas ganaderas de la Argentina, sur del Brasil y Uruguay, el área geográfica del gaucho coincide con una región natural. Puede afirmarse con seguridad que su tipo primigenio nació en la Banda Oriental a lo largo del siglo XVIII.

El vocablo gaucho proviene de la expresión quechua "huachu", que quiere decir huérfano o vagabundo. Los colonizadores españoles transformaron el término, a los huérfanos pasaron a llamarlos "guachos" a los vagabundos "gauchos". En el sur del Brasil suele llamársele "gauderio" o "gaúcho".

http://www.rau.edu.uy/uruguay/cultura/gaucho.htm

Hay de Leopoldo Lugones un libro, que seguro conocen, brutalmente interesante y genial sobre el gaucho; se me ha hecho algo difícil consultarlo en estos días pero está en la biblioteca de la Universidad de Puerto Rico, y pienso que en muchas otras.
Un saludo, Antonio Bou, 25/4/99
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>. Puede afirmarse con seguridad que su tipo primigenio nació
> en la Banda Oriental a lo largo del siglo XVIII.

No creo que pueda afirmarse con seguridad tal cosa. Pero seguramente puede afirmarse que tu fuente tiene mucho de gaucho. ;-))
En Brasil los gaúchos no dudan de que el "tipo primigenio" son ellos mismos, en las pampas argentinas causaría risa la suposición de que el gaucho pueda haber surgido en cualquier otro lugar sino aquí, y lo mismo en la Banda Oriental. El gaucho (y sus descendientes) es localista, fuertemente xenófobo y autoapologeta en todas partes.

En realidad el área cubierto por las potreadas y el ganado salvaje cubría más de tres millones de kilómetros cuadrados, desde el Río negro en la Patagonia hasta el Chaco paraguayo, desde el Atlántico hasta la cordillera de los Andes. En algún momento del S XVII comenzó la comercialización de ese ganado. Se mataba animales solamente por el cuero y en algunas regiones por su carne que se procesaba en saladeros para producir charqui (carne fileteada, secada al sol y salada) que se vendía en el Alto Perú para alimento de los mineros o en Brasil para alimento de los esclavos. Esta fué la matriz productiva que dió lugar al gaucho como tipo humano, diferente del criollo de los pueblos y del indio todavía no "reducido". Por eso resulta bastante arbitrario suponer que su origen fué en los alrededores de Buenos Aires o de Montevideo y que se difundió de allí al resto del Cono Sur..

> El vocablo gaucho proviene de la expresión quechua "huachu", que quiere
> decir huérfano o vagabundo. Los colonizadores españoles transformaron el
> término, a los huérfanos pasaron a llamarlos "guachos" a los vagabundos
> "gauchos". En el sur del Brasil suele llamársele "gauderio" o "gaúcho".

No es imposible que haya alguna relación entre uajchu y gaucho, por ejemplo en Chile el vaquero es el "huaso", socialmente no muy diferente del gaucho de las provincias argentinas limítrofes. Pero sospecho que en la difusión del término entre los criollos intervinieron otros factores, tal vez la similitud con términos despectivos traídos desde España (y vuelvo a "gavacho",etc..).

Saludos ! Raul Ernesto Ajman <raule@interserver.com.ar>, 26/4/99
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Raúl escribió:

"El gaucho (y sus descendientes) es localista,
fuertemente xenófobo y autoapologeta en todas partes."

Efectivamente. En el "Martín Fierro" se refleja claramente tanto la xenofobia como el racismo del gaucho (o, al menos, del gaucho Martín Fierro). No hay más que ver los comentarios que hace sobre indios, mulatos, negros y gringos.

Un ejemplo:

"A los blancos hizo Dios,
a los mulatos San Pedro,
a los negros hizo el diablo
para tizón del infierno"

(y que no es lo más políticamente incorrecto que hay en el poema)

Por el contrario, la palabra "criollo" la usa en ocasiones como adjetivo con el significado de 'sujeto generoso y noble'. La palabra
"gaucho" también la usa como adjetivo y en este caso significa 'despierto, hábil, capaz' (uso las definiciones que da el editor a pie
de página).

La autoapología también es clarísima en el Martín Fierro, que no tiene dificultad ninguna en encontrar justificación para sus peores crímenes.

"No es imposible que haya alguna relación entre uajchu y gaucho"

A mí me parece la etimología más razonable, sino fuera porque parece casi incontrovertible (por diversas razones) que la forma original tuvo que ser "gaúcho".
Habría que ver qué formas y qué acentuaciones presenta (o presentó) la palabra quechua. Dejémoslo en tablas de momento.
--

NOTA:
Totalmente de acuerdo, Raul! Es muy, muy probable que haya sido una
combinación del quechua y el sonido parecido de 'gavacho', etc.

Cuando es muy difícil llegar a la etimologia de una palabra, en general es
porque tiene orígenes distintos, que tienen una cercanía fonologica y a
veces,
semantica - aunque la semántica se puede estirar bastante, alejándose
del prototipo, y sin olvidar la pragmática, claro.

elisa/uruguay/chicago, 26/4/99
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Raúl escribió:

"Es que en guaraní no existe [el "che"] y en cambio en araucano es una palabra común..."

En guaraní existe como pronombre (y adjetivo posesivo) de primera persona, claro que se hace dificil pensar que a partir de ahí se pueda haber convertido en una interjección.

"Los gaúchos riograndenses usan el "tse" como nosotros el "che"."

Eso habla a favor de que provenga del "ce" del español.
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Saludos, fhb, 26/4/99
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No se usa como la interjección nuestra. Inimaginable un paraguayo que diga "Pero, che !!!!!!" o "Vamos che !!" en tono contrariado o "che, bandoneón" en tono confidencial como en el tango.
>
> "Los gaúchos riograndenses usan el "tse" como nosotros el "che"." Eso habla a favor de que provenga del "ce" del español.

Pero los valencianos lo usan como nuestro "che" ?
El che aquí es algo así como una invocación. Jamás se lo escuché a un español, ni en películas ni en canciones.

Saludos ! Raúl Ernesto Ajman, 27/4/99
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Siempre supe que el '' che' había venido del guaraní, ya que por ser la persona singular, en el norte argentino se referian a sí mismos como che. Al llegar a Bs.As., la gente empezó a referirse a los (perdón) 'cabecitas negras' con el pronombre que muchos usaban, y de ahí el apelativo.

En cuanto al acento final en los imperativos, es más viejo que... Lope: dineros pidamelós y tambien hay algo, no en el Quijote, sino en otra obra de Cervantes (pero no me acuerdo de la cita exacta)

elisa steinberg <esteinbe@midway.uchicago.edu>, 26/5/99
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De: Raul E.Ajman <raule@interserver.com.ar>
Para: <memoria@egroups.com>
Asunto: [memoria] Re: Planicies (era:energía)
Fecha: Viernes, 02 de Julio de 1999 02:18 p.m.

> ¿Es cierto que las casas - si así se llaman - de los
> gauchos no tenían ventanas para evitar el vértigo causado
> por la visión de la infinitud de la pampa?
>
> Angel

Que yo sepa no hay nada de eso. La infinitud de las pampas la contrarrestamos mirando pa'abajo o durmiendonos al volante. ;-))
No tendrían ventanas porque cuesta más _trabajo_ construir una ventana que no construirla. Y eso no es cosa de criollos, me entiende ?

El verdadero gaucho responde _poeticamente_ a su carencia general de casi todo y a la degradación progresiva de lo poco que tiene. Fijate en este que intima con un arbolito que no sirve para nada, por medio del consumo de litros de mate amargo, en lugar de arreglar su rancho que se le está cayendo en pedazos. :-)) (no es para reírse, la milonga es de Osiris Rodriguez Castillo, un
excelente poeta oriental, y la letra pinta muy bien la actitud del gaucho frente a la vida).

" ......
Pa qué mentar mi tapera
velay que s'está cayendo
la'n rigoriau los agostos
de una ponchada de inviernos
La vi quedarse vacia
la vi poblarse e'ricuerdos,
sólo por no abandonarme
le hace pat'ancha a los vientos
Y con goteras de luna
viene a estrellar mis ricuerdos

Estrib:
No venga a tasarme el campo
con ojos de forastero
porque no es como aparenta
sino como yo lo siento.

Debajo de ese arbolito
suelo amarguear en silencio
si habré lavau cebaduras
pa'intimar y conocerlo
no da leña ni pa un frío
no da flor ni pa rimedio
y es un pañuelo de luto
la sombra en que me guarezco
No tiene un pájaro amigo
pero pa mi es compañero

Estrib. etc"

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Tapera= rancho ruinoso
Velay= Vedla ahí
Ponchada= gran cantidad
Hacer la pata ancha = aguantar
amarguear= tomar mate amargo o "cimarrón"
cebaduras= cebar mate significa llenar la calabacita (tambien llamada
"mate") con agua caliente.

Saludos ! Raul E. Ajman

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De: Ruben D. Romani <rdromani@imaginario.org.ar>
Fecha: Viernes, 02 de Julio de 1999 09:06 p.m.

Raul, la verdad que detras de esos versos ("cipayos" diria Scalabrini) me parece escuchar a Borges o a Sarmiento menospreciando al habitante rural para trer la hacendosa poblacion rural europea a fines del siglo pasado.

Este tipo de visión apunta al acabamiento del otro, al ninguneo, y no esta muy alejada, como contrapartida, de las ideas y "sentidos comunes" que se construyeron antes, poco antes, para poder "educar y colonizar, civilizar" al salvaje indio sudamericano, mientras le escurrian la riqueza de la tierra y los recursos y la mano de obra, por que claro, esos pobres vagos y salvages en verdad "necesitaban" de la educacion occidental para poder sobrevivir en su mundo..., es decir, aprender a tener ventanas góticas o neoclasicas, con vidrio, aunque no pudiera comer. Yo mas bien creo que la pequeñez de las ventanas se enmarcan en una solución tecnológica nativa que redunda en aligerar el ingreso de los extremos frios y calores que azontan las planicies.

Cualquiera que haya vivido en una casa de barro, y cuanto más alta peor, (que se sabe que la influencia italianizante elevo los techos de nuestras construcciones coloniales), recordara lo imposible de calentar tremendo espacio en el invierno y lo genial de pasarse el verano(las siestas) y sus noches al reparo de la resolana, en una pieza fresca.

El gaucho no era hombre de casa adentro, no necesitaba mayor reparo y durante muchos años tambien una ventana pequeña se podia enrejar o tapar firmemente para repeler el ataque de la indiada o de los ejercitos federales o unitarios que asolaron las poblaciones de un bando o del otro. Y calentar con poca leña de la crudeza del invierno y su viento sur.

Le dejo picando el consonante por si me quiere retrucar.

Saludos! Ruben

Rubén, me parece que nos estamos refiriendo a dos cosas diferentes. Yo no estoy hablando del "habitante rural", que nunca en nuestra historia ha sido idéntico al "gaucho". Me refiero al tipo humano, ya desaparecido, del que trata, por ejemplo, Alcide D'Orbigny en su "Viaje por la América meridional" (I y II, editados el año pasado por Emece, de lectura a mi entender indispensabe para este tema) o del que trata - ya con pretensiones de crítica conceptual -- este artículo originado en una lista oriental, y que recibí gracias a Elisa:

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"Tipos humanos del campo y la ciudad" Daniel Vidart, 1969
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Quedamos, pues, en que el paisano es el hombre del área ganadera. Este hombre abstracto tiene declinaciones tipológicas concretas: las que imponen las jerarquías sociales, las especializaciones laborales, las variedades folclóricas, las actitudes insurgentes, el desclasamiento socioeconómico,etc.
Entre los paisanos, considerados en sentido amplio, caben también los gauchos y los gauderios. Y en atropellado montón se definen los peones de estancia, los changadores y zafreros, los domadores, troperos, carreros, trenzadores de guascas, cantores y payadores, bolicheros, comisarios y milicos, mercachifles y contrabandistas, matreros y curas rurales,curandero y tahúres, carperas y quinchado res, montaraces y ñanduceros, baqueanos y rastreadores, chasques y carreros, cazadores furtivos (garceros, loberos, nutrieros, carpincheros, bicheros) y alambradores, etc.

Todos estos tipos se encuadran en parámetros comunes. Pertenecen al área de la ganadería; exhi ben en su personalidad básica la influencia del complejo cultural del caballo. Padecen unánimemente las desventajas del subdesarrollo consustancial a una existencia que linda con la barbarie: tecnología pobrísima, analfabetismo, vivienda sumaria, alimentación escasa, aislamiento
espacial, explotación económica por los terratenientes, desconocimiento de las ventajas del gremialismo.
Hemos escogido una serie de tipos, entre los muchos que caben en este sector, para ejemplificar el repertorio de la humanidad paisana:
1) los tipos humanos de la estancia;
2) los tipos humanos del camino:
3) los desclasados, los buscavidas, los refugiados.

LOS DESCLASADOS, LOS BUSCAVIDAS, LOS REFUGIADOS. ANTECESORES Y DESCENDIENTES DEL GAUCHO

Las descripciones convencionales del gaucho uruguayo, que tienen caracteres similares al argentino (pampeano, mesopotámico y subandino) y al riograndense, lo pintan como un hombre libre, insumi so, arrogante, justiciero, penetrado por el inflexible sentido de la honra ibérica, valiente hasta la des mesura y contento de su destino errante. Es -o era- el señor de las cuchillas, autosuficiente en su economía de subsistencia, anárquico en su integración social, dominado por el complejo cultural del caballo, afiliado por instinto a una ideología libertaria.

Pero si se estudia al gaucho a la cruda luz de las fuentes históricas y se le interpreta como un pro ducto de la lucha de clases en el medio ganadero, se advertirá que hay mucha exageración patriote ra y mucha fantasía despistadora en la imaginaria personalidad básica que acuñan los gauchófilos.
Como contrapartida de este arquetipo dotado de excelsas e infusas virtudes, los documentos legados por la administración española y la justicia republicana nos proponen otro modelo, absolutamente polar. Se trata del estereotipo de un asesino, vagabundo, ladrón de ganado y de mujeres, siempre dispuesto a degollar a su prójimo por una futileza, enemigo de la propiedad
constituida y del poder vigente. Este sujeto pendenciero, haragán y patibulario aparece una y cien veces en los documentos coloniales. Una sola muestra alcanza para dar la tónica de infinitas definiciones similares: "No dejaron de asombrar éstos a quienes no se hallan acostumbrados a verlos con la barba crecida, inmun dos, descalzos y aún sin calzones, con el tapalotodo del poncho, por cuyas maneras, modos y trajes se viene en conocimiento de sus costumbres, sin sensibilidad y casi sin religión. Los llaman gauchos, camiluchos o gauderios. Como les es muy fácil carnear, pues a ninguno le falta caballo, bolas, lazo y cuchillo con qué coger y matar una res, o como cualquiera les da de comer de balde, satisfaciéndose con sólo la carne asada, trabajan únicamente para adquirir tabaco, que fuman, y el mate de la yerba del Paraguay, que bebe, por lo general sin azúcar, cuantas veces pueden en el día" (Lastarria, ed. 1914).

Pero casi dos siglos después un representante de la oligarquía rioplatense vuelve a insistir en este tono peyorativo, con mayor rencor y puntería intelectual:
"La verdad sea dicha entre nosotros: el gaucho no trabajó en su vida ni para comer (…) Andar a caballo, bolear avestruces y domar potros era su diversión, no su trabajo.Fue haragán por definición y jamás contrariada vocación, mugriento por deleite personal y feroz por naturaleza (…) Dijimos que era triste para no decir que era hosco, antipático y mal dispuesto para todo. También afirmamos que era lacónico y reconcentrado: pero el pobre n era otra cosa que ignorante y guarango (…) Existió, sí, desgraciadamente, ese personaje rotoso, sucio, inútil y petulante, descomedido, escandaloso, ratero y haragán, que poblaba sórdidos rancheríos y las taperas malolientes de la llanura, que cazaba vacas ajenas como si fuesen perdices, que cortaba alambrados sin escrúpulos de conciencia y se alzaba con las pilchas y caballos de los demás, que manejaba el naipe con pasmosa agilidad pero rechazaba colérico el arado; que asestaba puñaladas por deporte y no tenía siquiera el sentimiento de la familia y del hogar" (Echagüe, 1943).

La descripción de Lastarria, testigo del gaucho, y la diatriba de Echagüe, denostador de su memoria, exageran igualmente una gauchofobia que la antropología cultural juzga como una mera búsqueda de chivos emisarios.
El gaucho tampoco es un producto del medio geográfico y la vida ecuestre, como lo han querido definir los partidarios del determinismo mesológico. El gaucho es un marginal económico que no cabe en el elenco laboral de la estancia y un desclasado social que no se inscribe en el muestrario de la estratificación colonial. La real figura del gaucho no se comprende si no se la contempla a través del prisma del latifundismo español y del centrifuguismo económico de los desocupados criollos. Los grandes
estancieros, dueños de infinitas cabezas de ganado, aspiran a la posesión total de las vaca das cimarronas. Para ello roban, mediante el servicio tarifado de los changadores, las haciendas de las pequeñas estancias. Este fenómeno ha sido estudiado en un libro ejemplar y a él remitimos a los lectores (Sala, Rodríguez, De la Torre: "Evolución económica de la Banda Oriental", Montevideo, 1967). Los que no caben en la comunidad pastoril señalan, ya desde el comienzo de nuestra historia, el paradójico fenómeno de la superpoblación de los campos: los mal entretenidos, vagamundos, mozos desgaritados, amigos de novedades, vagos y malévolos configuran las variedades del gaude rio, que cuando trabaja de ladrón de ganado a servicio de un señor feudal se convierte en changador.

El gaucho, descendiente del gauderio, tiene los mismos rasgos socioeconómicos de su antepasado: es un criollo sin propiedad, un jinete nomádico que come de lo ajeno pues lo cree propio, un asalaria do ocasional que depreda al servicio de los grandes terratenientes. Su movilidad geográfica condicio na su desarraigo social. Su soledad biológica justifica su costumbre de raptar mujeres. Su necesidad de sobrevivir en un escenario riesgoso (naturaleza avasallante, indios bravos, partidas represivas) lo obliga al robo y al saqueo, que para él no son tales.

En 1790 escribe Manuel Cipriano de Melo un juicio que ubica al gaucho en su exacto sitial histórico: "Pero la malicia ha trastornado la sabia provi dencia porque los ricos conservan en su hacienda un corto número de ganado en rodeo cuyos partos yerran, y a la sombra de éste se hacen dueños de todo el que quieren, a pretexto de que se les ha alzado o ahuyentado una gran parte. De este pretexto nacen las correrías que hacen (…) y los ricos (…) haciendo la corambre a tan poca costa y en tanto número que no viene a cuenta a ninguno que no sea rico criar una vaca. Queda de este modo despoblada la campaña de vecinos, los ganados vagos, y la gente pobre necesitada a hacer sinlicencia lo que otros hacen con títulos (…) matando a diestra y siniestra para sacar cueros y llevarlos a los ricos españoles o portugueses que dan una bagatela
por ellos. Éstos son los changadores, los gauchos tan decantados, unos pobres hombres, a quienes la necesidad obliga a tomar lo que creen no tiene dueño para utilidad de los que le pagan con mano bien miserable."

Este documento colonial ubica las cosas en su lugar y zanja muchas dis cusiones inútiles. El gaucho no es un señor sino un paria, un desocupado que realiza de tarde en tarde changas ocasionales mediante salarios irrisorios. No hay que esperar a la intelectualizada can ción de protesta contemporánea para que la amargura del miserable se convierta en coplas. Una muy vieja, de
tradición oral, dice ya en el siglo XVIII:

"Yo nunca espero justicia
porque no tengo ni un cobre;
como campana de palo
son las razones de un pobre."

LOS "SIETE OFICIOS"
Fue el gran escritor Juan José Morosoli quien trazó una inolvidable e insuperada semblanza del "siete oficios", el ganapán del área ganadera.

Este buscavidas, que desvirtúa los prejuicios acerca de la "haraganería criolla", es un "elemento nobilísimo para hacer el temple de un pueblo", pero "lo desper diciamos (...) Y lo dejamos que se herrumbre -moho y orín- en las cuadras de los batallones o en la molicie de los poblados de paja y lata". No le hace ascos a cualquier rebusque para salir adelante, por lo menos en sus etapas iniciales de juvenil intrepidez: "Él comienza todos los días. Allá averigua que se necesita un hombre para hacer piques. Si el monte
está cerca de la estancia, comerá en la estancia y dormirá en la estancia.
Si está lejos hará una aripuca con cuatro palos y unas ramas, y allí estará hasta que se termine el trabajo. Alguna vez se llega a la pulpería. Tabaco, naipe y caña. Otras veces rumbea a lo oscuro, como perro sin dueño,buscando una mujer para sacarse un poco el mon te que tiene adentro. Parra asentar un poco el malhumor que hace días lo tiene lleno de espinas. La soledad tiene esos inconvenientes también. Terminado el trabajo cobra y marcha buscando nuevos destinos.

"Ahora será alambrador, haciendo yunta con otro agenciavidas como él, con quien compartirá -si quiera sea- mate y silencio. Otra vez es parte de una comparsa de esquiladores que va picoteando, aquí y allá, porque las estancias tienen sus máquinas para ese fin. Después será hornero, parando una quema de ladrillos, comenzando por elegir piso, siguiendo por la playa, armando pisadero, cor tando y embarrando el horno para pasar después las noches, a lo lechuza, vigilando la quema.

"Más tarde va a una cruzada buscando contrabando. Es decir, se suma a una pandilla que perdió a un hombre por enfermedad o porque encontró otro destino mientras marchaba (...) Será al fin esta quero, que es el que apronta las estacas para hacer un monte, generalmente con intención de aprovechar un bañadito que se forma en un bajón del campo. Será otro día domador, entreteniendose con el rezago de la tropilla, reservados llenos de vicios, a los que los mensuales cobardes no se le animan porque no tienen
necesidad de romperse los huesos porque sí. Aquí está mostrada la evolución del coraje de nuestro gaucho. Ayer se pedía la bolada. Hoy se piensa que no hay necesidad de hacerse machucar de gusto, y no se juega la vida arriba del caballo el más guapo sino el que tiene más necesidad. El coraje, aquí y en todos lados, no es sino esto: una gran necesidad de ganarse la vida.
"Hay, además, mil pequeñas changas en la que este hombre puede obtener unos días de actividad (...) Si la estancia cercana tiene chacra para el consumo de la casa desgranará maíz, compondrá algún chiquero, cortará paja en el bañado para hacer un quinche nuevo(...)

"El siete oficios no camina ciertamente por ansias de infinito. Lo que le hace andar es la necesidad, domadora de cogotudos y amansadora de ariscos. Porque en el campo la liberación económica del hombre es prácticamente imposible (...) El terrateniente es ganadero y no quiere que sus campos se llenen de familias (...)

(Mososoli, "El siete oficios", Marcha, 1940).

La caracterización de Morosoli es aún más ancha y honda. Pero baste con estas transcripciones para comprobar la voluntad de supervivencia de un proletario que huye del desempleo crónico buscando desesperadamente algún conchabo transitorio. A este empeñoso buscavidas la ideología terrateniente, infiltrada en las clases medias urbanas, lo moteja de holgazán, de inconstante, de marrullero. Su ademán rebelde de supervivencia al final sucumbe: se sume en un rancherío, se engancha de solda do, cae como un
aerolito en un planeta suburbano para revolver en los basurales y tripular un yoyó descangayado. Este es el último chapaleo. El tipo prístino ha fermentado y decaído. Sin reservas de voluntad y paciencia, atenaceado por las enfermedades y loco de hastío, de soledad, se allega a las colmenas de los arrabales para terminar sus días entre las moscas, el hueserío y los olores agrios del cantegril.

LOS MONTARACES
Existe una especial tipología de hombres del área paisana que se evaden laboralmente de la misma y se guarecen en los bosques fluviales y serranos, en los pantanos y en las lagunas, en las orillas de los ríos. Son los montaraces, los recolectores de yuyos, los cazadores furtivos. Estos refugiados han escapado al vaivén infinito de la penillanura, a la incitación ambulatoria del campo abierto. Viven bajo el regazo escondedor del monte, entre las maciegas del estero, en los socavones de las quebradas donde sombrean los helechos.

Los montaraces tienen un ciclo inexorable de agobiantes trabajos: voltear los árboles de madera incorruptible, preparar las ramas para hacer el horno, armar los hornos y revestirlos, quemar esta pira con lento fuego interior que arde sin llama, embolsar el carbón y cargarlo en las carreteras. Los montaraces viven en el escenario de su trabajo. En un claro han armado un "bendito", o sea un simple techo a dos aguas que descansa sobre el suelo semejando unas manos en oración. A veces plantan zapallos, boniatos y maíz en los claveros, pero esto sucede cuando el montaraz trae consigo su mujer e hijos. Es de ver entonces cómo el pequeño grupo retrograda a la recolección de los pueblos arcaicos para sobrevivir: pájaros, huevos, mulitas, bayas silvestres, panales de lechiguana, hongos, bulbos de macachines, todo sirve para capear las necesidades de la comida cotidiana.
El montaraz es huraño por destino ecológico y autárquico por necesidad. Se cocina en su propia salsa de soleda des, apenas mitigadas por el verde universo de la flora y el incesante pulular de la fauna. La planta y el animal son, casi, los deudos de su biológica familiaridad con la naturaleza.
Refugiado en la marsu pia de las rinconadas ha retrocedido a la condición primicial del hombre, a los tiempos del prehistórico bosque materno.

Su mismo aspecto -clinudo y barbudo las más de las veces, hercúleo a fuerza de lidiar con el hacha, vestido con ropas burdas destrozadas por las espinas- lo distingue de los habitan tes del área paisana. Es un apeado cuyo ámbito vital se halla limitado por la floresta. Está de espaldas al campo y de frente a los detalles no captados por el jinete que rueda sobre los paisajes sin penetrar en su secreto. Se encuentra sumergido en un mundo donde el tiempo prima sobre el espa cio; no ve paisajes sino microcosmos, pequeños frisos animados y significativos. Es por ello un botá nico empírico, un zoólogo instintivo, un meteorólogo analfabeto. Los árboles no le dejan ver la totalidad del bosque pero no obstante adivina en cada árbol, en cada fragmento de naturaleza, en cada cosa singular, la presencia total del universo. El cazador furtivo se ha desprendido del mundo donde trabajo y vive al montaraz. Al igual que éste se disimula en la maraña y aguarda, mirando sin ver -por lo menos en apariencia- acuclillado en las orillas de los ríos.
Caza nutrias, lobos fluviales, mano peladas. Mata y cuerea a los gatos monteses después de rastrearlos con la seguridad de un sabueso. Cuando se interna en los bañados hace hecatombes de garzas para quitarle las plumas más preciadas. Sabe sacarles a los cisnes su duvet más fino. En ocasiones abandona el monte y recorre sus aledaños en busca de zorrinos y peludos, la pequeña fauna nocturna que sirve para ir tirando y lo rebaja a la ordinaria categoría de "bichero".

El lobito de río y la nutria son las presas predilectas, las mejor remuneradas. También los carpinchos valen por las buenas y suaves badanas que sacará de su piel. El fruto de las largas noches de espera lo vende al chupasangre del boliche cercano que estiba en sus galpones, entre intachables cueros de oveja, el tesoro que adquirirán los peleteros de la gran ciudad lejana.
Como el contrabandista, el cazador furtivo debe a veces defender a tiros su precioso botín. Otras veces sale al campo abierto y participa en la corrida y desplume del ñandú. Pero cada año que pasa el monte le retiene cada vez más hasta transformarlo en un ermitaño. Hosco, solitario, de movimientos felinos, agazapado, atraviesa la maraña con pie liviano y cauto. Las grandes lunas alumbran sus acechos cuando aguaita a la presa que viene, imantada casi, hasta ponerse bajo la mira infalible de su rifle. Y así vive, y así envejece, del escondite a la aripuca, de la aripuca al boliche y del boliche, donde se surte de los vicios, otra vez al monte que lo alimenta y cautiva. Y en el monte muere al fin, como un bicho más, consustanciado con el humus originario del mundo, convirtiéndose -recuérdese al viejo Andrada de Morosoli- en la huella de una mariposa gigantesca sobre el pasto amarillento, de donde lo recogerán los peones que van en busca de vacas alzadas.///

Raul E. Ajman