El INKARRI

Un amigo me llama la atención sobre la leyenda del Inkarri, que en su
día trajera a la lista el añorado Daniel Mathews. Como me ha picado la
curiosidad, recopilo lo que se encuentra por la Red y en los archivos de
Memoria. A.G.

Un resumen breve, en http://www.inkarri.net/home.htm:

«Los unos se habían juntado a la Huaca Pachamama y otros con la Huaca
Titicaca y todos nadaban por el aire ordenando dar batalla a Dios. Dios
había vencido a las Huacas y los conquistadores a los indios.
Decapitaron al Incarey y se llevaron la cabeza a la península como
prueba...

INCARRI, Incarey no murió, cuando su cabellera crezca y alcance de nuevo
el cuerpo habrá llegado el tiempo de restablecer la harmonía entre la
Madre Tierra-Pachamama y sus hijos, así sabremos que hemos entrado en el
nuevo Pachakuty...»

De los archivos de Memoria, amorosamente compilados por Rubén Darío
(http://www.imaginario.org.ar/tematico/elinkarri.htm):

«Daniel Mathews
Monday July 20, 1998

Lo he mencionado tantas veces que ya se que Alejandro no tarda en
pedirlo. Ahí va el Inkarri y también la idea de "pachacuti":

"Soy indio puro, legítimo. Los de mi pueblo también. Ustedes no son
peruanos, son españoles o cruzados. Son familia de Pizarro. Yo soy
Reyes, familia de Inkarrey, Inkarri es hijo de la Madre Luna y del Padre
Sol. Inkarri amarró al Sol para que el tiempo durara. También amarró al
toro. Gran hombre, mandaba todo, hacía caminar las piedras. España lo
llamó. Por eso construía un puente sobre el mar para llegar a España.
Antes de terminarlo Pizarro lo mató con armas, balas. Inkarri sólo tenía
waraka. Le cortó la cabeza y la mando a España. Su cuerpo quedó aquí.
Dicen que en España su cabeza está viva, la barba le está creciendo,
todos los meses lo afeitan.

Ahora no hay Inkarri. Cuando murió llegó Jesucristo, poderoso del
Cielo. El no tiene que ver nada con Inkarri que está en la tierra.
Cristo está aparte, no se mete con nosotros. Tiene el mundo en la mano
como una naranja. Cuando el mundo se voltee va a regresar Inkarri y va a
andar, como en las épocas antiguas. Entonces todos los hombres,
cristianos y gentiles, vamos a encontrarnos. Todo eso lo saben los
cerros y las punas. Inkarri ha hablado con Sara-Sara, Solimana,
Achantayhua. Estas montañas lo han visto. Son las más altas, por eso ven
más lejos y lo saben todo"

* * *

Wednesday July 22, 1998

Daniel contaba, a petición mía (y me alegro de haberla hecho), este
testimonio sobre el Inkarri: "Soy indio puro, legítimo. Los de mi pueblo
también. Ustedes no son peruanos, son españoles o cruzados. Son familia
de Pizarro. Yo soy Reyes, familia de Inkarrey, Inkarri es hijo de la
Madre Luna y del Padre Sol. Inkarri amarró al Sol para que el tiempo
durara. También amarró al toro.»

Parece, pues, un 'héroe cultural' o civilizador. El tema de que el
Sol hubo de ser amarrado y puesto a girar en un circuito fijo está
conectado en varias mitologías al inicio del tiempo contado, del
calendario, que va asociado íntimamente al orden social (también el Dios
del Génesis comienza instituyendo la semana). El amarrar al toro supongo
que tiene relación con la agricultura.

«Gran hombre, mandaba todo, hacía caminar las piedras. España lo llamó.
Por eso construía un puente sobre el mar para llegar a España.»

Esta parte es enigmática y fascinante: el Inkarri quería llegar a
España. España lo había llamado. ¿Por qué? ¿Para qué? Luego está lo de
'gran hombre', que parece una definición ubicua que surge por todas
partes independientemente (Marvin Harris la usa por eso) para los
grandes líderes de un pueblo, como Gilgamesh.

«Antes de terminarlo Pizarro lo mató con armas, balas. Inkarri sólo
tenía waraka.»

¿Qué es waraka? (Baraka, que suena parecido, es 'suerte' en
Marruecos).

«Le cortó la cabeza y la mando a España. Su cuerpo quedó aquí. Dicen que
en España su cabeza está viva, la barba le está creciendo, todos los
meses lo afeitan.»

¿Como si la cabeza fuera, simbólicamente, la capacidad de soberanía
que los españoles arrebatan a los indios? Por otra parte, está el
armónico de otros mitos en los que, por ejemplo, Wotan mata a un dios,
pero se queda con su cabeza oracular. O la cabeza de Orfeo, que aún
cortada bajaba cantando por las aguas del río (hasta llegar a la isla de
Lesbos, madre de la poesía lírica griega: de la sangre de Orfeo a los
labios rojísimos de Safo).

Pero a lo que más se parece esa cabeza es a una reliquia cristiana,
¿no?, de esas a las que les brotan lágrimas, se les (di)suelve et
coagula la sangre, etc. Parece que la posesión de la cabeza es, en
cualquier caso, importante: cuando se mata al jefe de las fuerzas
enemigas se dice que 'se las ha descabezado'. Pero aquí la cabeza se
guarda: tiene poder, está viva... Me quedo pensado en el desvalijamiento
del patrimonio, en el oro y en todo lo que los conquistadores pudieron
llevarse, dejando en los indios la sensación de que les habían robado la
cabeza de su dios/identidad.

«Ahora no hay Inkarri. Cuando murió llegó Jesucristo, poderoso del
Cielo. El no tiene que ver nada con Inkarri que está en la tierra.
Cristo está aparte, no se mete con nosotros. Tiene el mundo en la mano
como una naranja. Cuando el mundo se voltee va a regresar Inkarri y va a
andar, como en las épocas antiguas. Entonces todos los hombres,
cristianos y gentiles, vamos a encontrarnos.»

O sea, que aquí Cristo cumple un poco la misma función que el
Anti-Cristo en la mitología cristiana: es rey del mundo, pero sólo
interinamente, mientras el verdadero rey 'duerme', está temporalmente
muerto (pero le crece la barba: 'no está muerto lo que puede yacer
eternamente...'). La idea del rey que se fue, pero no ha muerto y
regresará (the once and future king) es un mitologema ubicuo: Arturo, el
propio Cristo en su versión apocalíptica, los Antiguos de Lovecraft. (Y
hasta el mismo Elvis, the King, que vive en una isla con Marilyn Monroe:
son los nuevos Aquiles y Helena, Beren y Lúthien).

 

«Todo eso lo saben los cerros y las punas. Inkarri ha hablado con
Sara-Sara, Solimana, Achantayhua. Estas montañas lo han visto. Son las
más altas, por eso ven más lejos y lo saben todo»

Me he acordado de una canción peruana, que grabé hace mucho tiempo—junto
con una impresionante 'Guajira Psicodélica' de Los Destellos—, y que
parece hablara de lo mismo (a lo mejor Dani la conoce): «Me amamantó la
ubre/ de un torvo ventisquero/ en las cálidas aguas/ de un lago
transparente/ Cuando surja mi raza/ que es la raza más rara/ entonces va
a saber el mundo/ lo que vale el Aimara».

Un abrazo, Alejandro G.

* * *

Wednesday July 22, 1998

Parece que el mito de Inkarri es, de los peruanos, el que más cositas
trae a la mente de los colisteros. Alejandro dice: "Parece, pues, un
'héroe cultural' o civilizador. El tema de que el Sol hubo de ser
amarrado y puesto a girar en un circuito fijo está conectado en varias
mitologías al inicio del tiempo contado, del calendario, que va asociado
íntimamente al orden social (también el Dios del Génesis comienza
instituyendo la semana). El amarrar al toro supongo que tiene relación
con la agricultura".

En realidad Inkarri -como es fácil predecir- es Inca Rey (en
algunos relatos va así). Y el Inca era en el Imperio ademas de
civilizador semi-divino. Lo curioso es que el Inca es también hijo del
Sol. En otras versiones (como la recogida por Arguedas en Puquio) se
dice que el Sol tuvo otro hijo: Españarri. Pero el tema permanente es
que este Gran Hombre se va a enfrentar a España y va a quedar con la
cabeza cortada.

El mito dice que Pizarro lo mató con armas, balas. Inkarri sólo tenía
waraka.

¿Qué es waraka?

Arma que sirve para lanzar piedras. No mata como la bala. Son dos tipos
de guerra: los antiguos habitantes de estas tierras no entendían la
guerra cristiana.

Para los Incas (tremendos conquistadores) era suficiente demostrar que
eran más fuertes, nunca matarían a quien está rendido (como se mato al
Inca justamente, ya preso)

El relato mítico continua: «Le cortó la cabeza y la mando a España. Su
cuerpo quedó aquí. Dicen que en España su cabeza está viva, la barba le
está creciendo, todos los meses lo afeitan.»

Y Alejandro, con esa capacidad de relación que tiene dice:

"¿Como si la cabeza fuera, simbólicamente, la capacidad de soberanía que
los españoles arrebatan a los indios? Por otra parte, está el armónico
de otros mitos en los que, por ejemplo, Wotan mata a un dios, pero se
queda con su cabeza oracular. O la cabeza de Orfeo, que aún cortada
bajaba cantando por las aguas del río (hasta llegar a la isla de Lesbos,
madre de la poesía lírica griega: de la sangre de Orfeo a los labios
rojísimos de Safo)".

Ahora hay que decir algo: No en todos los relatos de este mito la cabeza
está en España. En el que recogió Arguedas la cabeza está enterrada en
el Perú: La cabeza de Inkarri la escondió su hermano (Españarri) y desde
ese entonces surgieron los degolladores (nakaq en el texto, te hace
recordar algo?).

«Ahora no hay Inkarri. Cuando murió llegó Jesucristo, poderoso del
Cielo. El no tiene que ver nada con Inkarri que está en la tierra.
Cristo está aparte, no se mete con nosotros. Tiene el mundo en la mano
como una naranja. Cuando el mundo se voltee va a regresar Inkarri y va a
andar, como en las épocas antiguas. Entonces todos los hombres,
cristianos y gentiles, vamos a encontrarnos.»

Alejandro dice:

«O sea, que aquí Cristo cumple un poco la misma función que el
Anti-Cristo en la mitología cristiana: es rey del mundo», Tomás replica:
«Jesucristo, poderoso del Cielo, no tiene nada que ver con Inkarri de la
tierra. "No se mete con nosotros"». Estoy más de acuerdo con Tomas, lo
que trajeron los españoles no fue el cristianismo. Fue un mundo al
revés, sin dios, con un dios que solo está en el cielo pero que en la
tierra no hace nada (¿o podemos llamar caridad cristiana a la aparición
de los degolladores?)

Por último Tomas pregunta quien va a voltear el mundo. Y lo que yo hago
es copiar el relato recogido por Arguedas:

"La sangre de Inkarri está viva en el fondo de nuestra Madre Tierra. Se
afirma que llegará el día en que su cabeza, su sangre, su cuerpo habrán
de juntarse. Ese día amanecerá en el anochecer, los reptiles volarán. Se
secará la laguna de Parinacochas, entonces el hermoso y gran pueblo que
nuestro Inkarri no pudo concluir será de nuevo visible"

Es un proceso que está ocurriendo por debajo de la tierra. Que está
ocurriendo ahora también vía Internet. Subterráneamente,
subrepticiamente, la gran cultura quechua está juntando su cabeza, su
sangre, su cuerpo y pronto desaparecerán los nakaq y "el hermoso y gran
pueblo será de nuevo visible". Es una utopia situada en el pasado, un
mundo cíclico que cada cierto tiempo tiene su "pachacuti" (vuelta de la
tierra en el idioma de Españarri)

Mientras tanto aprovechen los que todavía a los nakaq los pueden
visitar en Maravillas y espantos.

Daniel Mathews

* * *

Para los que tengan interés en la relación entre mito e historia un
buen ejemplo es el de Inkarrí, el héroe cultural peruano cuya cabeza
está separada de su cuerpo pero que se está reintegrando por debajo de
la tierra y que cuando regrese unirá nuevamente a todo su pueblo en un
mundo de perfecta armonía.

Pareciera que el mito surgió en 1572 luego de la decapitación de
Tupac Amaru

I. El verdugo le cortó la cabeza y la levantó para que todos la
vieran, luego fue expuesta sobre un palo y comenzó a ser objeto de
adoración de todos los indios. Cansado Toledo de está situación la mando
a enterrar, pero la adoración continuo en forma de mito. Dónde estaba la
cabeza? En España y le crecía barba dijeron unos, debajo de la tierra
buscando el cuerpo dijeron otros. De estas circunstancias surgió la
misión doble de Inkarrí: reintegrar su cuerpo fragmentado y volver de la
muerte para redimir a su pueblo.

Cuando se levanta Tupac Amaru II todos creen que se trata de
Inkarrí y su derrota hubiera podido acabar con el mito. Pero los
españoles no habían aprendido la lección. La ejecución de Tupac Amaru II
(1781) también fue un espectáculo. Descuartizaron el cuerpo y las partes
fueron repartidas: la cabeza a Tinta, los brazos a Tungasuca, las
piernas a Livitaca. Si los mitos surgieron para suavizar el trauma de la
ejecución del primer Tupac Amaru fueron redoblados cuando la historia se
repite con cada vez más altos grados de crueldad, desesperación y
desesperanza.

Para colmo hubo dos factores míticos en el descuartizar a Tupac
Amaru II. Lo amarraron a cuatro caballos que jalaron hacia los cuatro
puntos cardinales y el cuerpo sin embargo resistió. Tuvo que intervenir
el verdugo. Luego de la muerte se despertó una tremenda tempestad.

Daniel Mathews

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De http://www.comunica.gov.bo/bolivia/carnaval/carnaval.html,
descripción del Carnaval de Oruro:

«La danza de los incas ha logrado imponerse con originalidad, a pesar de
las incongruencias aplicadas a los trajes, como la de mezclar iconos
de la cultura Tiahuanaku con el clásico signo escalonado de la nobleza
inca. Sin embargo es interesante observar de cerca el viejo "wanka"
(relato-tragedia) de esta danza, hecho en quechua y español y presentado
posiblemente desde 1871.

El domingo de carnaval, ante un Inti esplendoroso, los Hijos del Sol,
hacían la rememoración de la "Tragedia del fin de Atahuallpa".

Como afirmó Jesús Lara, esta expresión no muestra "ningún interés por
ajustarse a la verdad histórica". Por su parte, el etnohistoriador
Wachtel, afirma que se busca con ella el retorno de un feliz Pachacuti
escatológico.

EL TRAUMA DE LA CONQUISTA

La danza , en efecto, describe el trauma de la conquista: encuentros
preliminares, incomprensión el diálogo, muerte de Atahuallpa y triunfo
de Pizarro y luego un final inesperado: condena de Pizarro en España,
maldición del europeo y un mensaje mesiánico y de rebeldía del pueblo
derrotado.

Después de la conquista, para los indígenas los españoles son los que
han motivado la ruptura del equilibrio económico y cosmológico del
Estado inca. La idea de que el arribo de los "auqasunk'akuna" implicaba
también la desestructuración o "Mundo al revés ", promovía en el
inconsciente colectivo y el mito la esperanza de una nueva Edad en que
se regenerarían los tiempos del Inca. Había sucedido la
desestructuración pero no una destrucción total.

Es interesante la coexistencia de dos formas de pensamiento, la del
hispano y del indígena, en las que se conciben dos formas de enfrentarse
a la historia de la Conquista.

Mito es el primer intento que hace la gente para explicar el mundo y su
lugar en él. El pueblo lo crea y lo habla. En el caso del relato de los
incas, el "Wanka" actuado y el mito se han fundado en el habla para
subsistir hasta hoy.

SIN ESCRITURA PROPIA

Los incas no tuvieron escritura propia y ésta es la causa de que las
fuentes fueron escritas por sacerdotes, encomenderos y conquistadores.
La voz y el habla eran pues el único medio para que esta visión pasara
de generación en generación.

Según el mito de Inkarri, después de la conquista, el inka se transforma
en un ser subterráneo y reina en el "uk'u" Pacha' (el mundo de abajo).
Llegará el milenio en que habrá abandonado su reino para imponer su
poder en el "kay pacha".

La iglesia católica allegada al poder calificó las prácticas rituales de
"Idolatrías" y organizó una represión religiosa. Wachtel sugiere que la
conquista es una agresión y que produjo un trauma en la mentalidad
colectiva, el cual supervive en la danza de los incas porque se
reinterpreta como una forma de aculturación violenta o de lucha contra
la opresión, desde el lado indígena.

La actualización paulatina del mito de la "Vuelta del inca" está
asociado, en los pueblos andinos, a otros fenómenos triunfantes del
movimiento campesino. Subsiste así la espera de un otro Pachacuti, de
volver este mundo a otra realidad, a un Pachacuti que -según el mito-
sugiere una transformación y no un simple cambio. Quizás la ficción ha
concluido, el resto es historia.

Esta danza evoca la grandeza de la raza y la cultura quechua, con un
sistema de vida añorado, expresando los antecedentes de la conquista
española. Existe gran habilidad teatral para ver el pasado y hacer
conocer lo que fue el incario.

El desfile de los incas se inicia con sus grandes dignatarios que son
representados como Manco Kapacj, Atahuallpa, Huaylla Huisa, seguido por
su cortejo de ustas para decirnos que el incario fue el fundamento de
la nacionalidad.»
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Alejandro es un provocador. Sabe que no me voy a aguantar y que algo tengo
que escribir sobre esto. Asi que salgo de mi comoda posición de lector y
digo:
Efectivamente, desde tiempos que se pierden en el nombre de nuestra lista,
las comunidades quechuas de Perú, Ecuador y Bolivia representan la Tragedia
del fin de Atahuallpa". El texto fue recogido por el padre Lara en 1871 y
publicado en 1957. La sorpresa que se dieron los estudiosos de esto es que
ostenta un parentesco asombroso con la Ynstucción del Ynga don Diego de
Castro Titu Cusi Yupanqui, dictada en Vilcabamba en el siglo XVI.
Cuando los españoles tomaron el Cusco, Titu Cusi Yupanqui fugo a Vilcabamba
y fundo ahí la capital de lo que quedaba del Imperio Inca. Un misionero
logro entrar, conversar con él y registrar su versión de la historia. Esa
versión es la que ha sido transmitida por la vía oral desde el siglo XVI
hasta nuestros días y es representada en nuestras comunidades. Llama la
atención que incluso se menciona Vilcabamba. Segun Martín Lienhard esto
podría indicar que las representaciones de hoy surgen como homenajes
rituales en el propio Vilcabamba.
Desde "los vencidos" también surgen poemas como "Apu Inca Atawallpaman" y
mitos como los de Inkarri que cuentan la historia de un inca que ha sido
descuartizado y enterrado pero que se esta volviendo a formar por dentro de
la tierra y cuando retorne comenzara un mundo feliz.
¿Hay algo de Inkarri en el levantamiento de Ollanta Humala, nuestro
comandante rebelde? En todo caso la idea de un proximo Pachacuti
(transformación rádical del mundo por resurrección del Inca) ha marcado
muchos acontecimientos de nuestra República y se ha mencionado últimamente
en varias oportunidades. Es cierto que la mujer de Toledo es antropologa y
alguna responsabilidad tiene en los mitos que el candidato esta usando. Pero
también es cierto que si su uso es efectivo es porque calza con mitos vivos
en la gente.
daniel

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De «Transformaciones religiosas en los Andes peruanos. 1. Ciclos míticos
y rituales», de Olinda Celestino, Laboratoire d'Anthropologie Sociale,
CNRS, París (http://www.ugr.es/~pwlac/G13_06Olinda_Celestino.html):

«Entre los temas más populares del discurso mítico contemporáneo, el
ciclo mítico de Inkarri es el que más investigadores atrajo. Con el
entusiasmo de encontrar en el Perú un movimiento mesiánico, o respuestas
de carácter sociopolítico en el mundo campesino, se cruzan y se
encuentran varias ideas de base en los trabajos y en las publicaciones:
«la existencia de un mesías o cristo andino», referencias a «un héroe
andino», «el personaje principal en algunas acciones», «la divinidad
andina contemporánea», «la figura de un principio unitario que debe
restaurar el orden destruido por la conquista».

Hay una enorme confusión en los textos publicados hasta ahora por la
interferencia de los relatos míticos cristianos en la elaboración del
ciclo mítico de Inkarri. Inkarri es un héroe que representa las fuerzas
contrarias al Dios cristiano, es definido como el personaje de las
edades anteriores a la llegada del Sol, anterior a Huayna Capac
penúltimo Inca y al Taytacha o papacito cristiano. A partir de los datos
disponibles, el héroe se transforma en el representante de las potencias
oscuras, de los demonios que se adueñan del mundo de los gentiles. Este
Inkarri puede ser el resultado de la catequesis cristiana que difundió
en los Andes la idea de lo pagano, de lo que precede a la llegada o el
anuncio del evangelio, de lo que es definido antes del catolicismo como
malo y que debe ser rechazado (Ossio y otros 1973).

Algunos hablan de la existencia de Inkarri en el momento mismo
de la conquista y se afirma además que el mito surge inmediatamente
después de la muerte de Atahualpa. En los relatos recogidos por los
etnólogos, Inkarri se reconstituía porque después de la muerte de
Atahualpa, se le degolló y separo la cabeza, la misma que fue llevada y
enterrada en el Cusco, se cree que a partir de ella se va a reconstituir
un cuerpo y cuando este haya finalizado completamente su reconstitución,
el Inkarri renacerá, saldrá de la tierra, los españoles serán
perseguidos y el antiguo imperio será restablecido. Se considera también
que hay un orden latente que yace en el mundo subterráneo y que emergerá
a la superficie con el Inkarri (7). Este discurso popular del «retorno
de Inkarri», héroe que se confunde con divinidad andina entronca en los
temas de la destrucción/restauración de las Indias, corriente que
elaboro el discurso milenarista y mesiánico tanto en la península
ibérica como en América en el siglo XV y XVI. En aquella época, la idea
del retorno del Rey, de un Mesías, o de un Salvador era muy popular en
todo el mundo ibérico y también en Europa. Con estas ideas, actualmente
se le asocia a los hechos sociopolíticos que anunciarían una
reconstrucción de los tiempos prehispánicos. El mito del «retorno de
Inkarri» ofrece la promesa de que el antiguo orden podrá ser
restablecido, porque se espera que el mundo puede dar todavía otra
vuelta, que de nuevo tenga un pachacuti que permita regresar al tiempo
del Inca. Hay que insistir en que el concepto Inca básicamente significa
principio de orden y cuando se invoca el retorno al tiempo del Inca se
invoca el retorno al orden. Sin embargo, esa reconstrucción del pasado
en el discurso relativo a Inkarri aparece con características muy
ambiguas y no se pueden sacar los elementos más sobresalientes de los
relatos. La siguiente frase nos ilustra esta situación: «Inkarri vuelve
y no podemos menos que sentir temor ante su posible impotencia por
ensamblar individualismos quizás irremediablemente desarrollados» (8).
Algunos de los gestos de Inkarri se confunden en la tradición andina
contemporánea con algunos de los atributos del Cristo de la catequesis
católica implementada en los Andes. En este sentido se ha demostrado que
la imagen del Inkarri no es del todo extraña a las representaciones
judeocristianas del cuerpo de Cristo que se forma a partir de la cabeza
que es el Cristo mismo y enseguida se extiende a todos los miembros. Un
trabajo realizado en el sur del Cusco sobre la peregrinación al
santuario del Señor de Qoyllor Riti aproxima al Cristo crucificado con
Inkarri por dos razones: ambos son identificados con la justicia social
y con el color blanco de la nieve que es eterno (9).

Inkarri es un héroe andino muy conocido sobre todo en el sur
del Perú. A mediados del siglo XVII un descendiente de los Incas fue
nombrado corregidor de Ibarra en la audiencia de Quito. En el camino
hacia la sede de su cargo comenzaron a producirse acontecimientos
singulares, fue proclamado Rey de los indios, le ofrecieron antiguas
ceremonias y le rindieron culto como si se tratara de un autentico Inca
(Flores Ochoa 1992).

Más tarde, Juan Santos Atahualpa, dirigente de una sublevación
indígena a mediados del siglo XVIII, convoca a los indios de tierras
bajas como a los de las alturas de la sierra diciendo que es un Apu Inca
descendiente del Inca Atahualpa, durante 10 años no fue derrotado y
finalmente su cuerpo desapareció echando humo y se fue al Cusco (Zarzar
1989). Antes de la gran rebelión indígena encabezada por Tupac Amaru II,
el nombre de Inkarri conllevaba la idea de una afirmación del pasado
prehispánico, de rebelión, de «mesías». Servía de inspiración ideológica
para congregar a los indios, motivarlos y conducirlos con facilidad a
protestas y rebeliones. En el acta en que se afirma la condena de Tupac
Amaru, la descripción del rebelde dirigente andino presupone la
existencia de una afirmación anterior del carácter real de la persona,
lo que en quechua solamente puede traducirse, sin duda alguna, por la
palabra Inkarri. El uso del título de Inca, de las insignias reales y
del mismo nombre eran legítimos, Tupac Amaru II era descendiente directo
de Tupac Amaru I, el último Inca del Cusco decapitado en 1572 en la
plaza mayor (Urbano 1982). En algunos casos, este héroe andino se opone
a los personajes que designan regiones sin las características
geográficas que definen los valles del Cusco. Casi en todos los casos,
Inkarri es el héroe del valle del Vilcanota o de la ciudad del Cusco que
vence a sus adversarios, que vuelve después de una apuesta, que escoge
residir en el valle por sus productos agrícolas obtenidos. Inkarri en el
sur del Perú representa a la gente de los valles interandinos y se opone
a Qollari que representa a la gente de las alturas del altiplano.
También, la palabra Inka actualmente es un nombre genérico que designa a
los jóvenes que aparentan buena condición física y son pretendidos por
las doncellas en edad de matrimonio. Finalmente, a través de los
relatos, diríamos que Inkarri no tiene nada de mesiánico, no es tampoco
Dios y en las poblaciones andinas condensa una racionalidad llena de
esperanza. Inkarri aparece en el relato andino como un héroe con
múltiples funciones y como todos los héroes ejecuta obras
extraordinarias, posee una fuerza física excepcional, lucha y combate
con ardor y resulta victorioso en las competiciones.»

Notas:

«7. Se encuentra en casi todos los registros etnográficos que abordan
este tema.

8. Algunos grupos políticos y la izquierda peruana han utilizado el
contenido de este mito y sus ambigüedades. Ver también Flores Ochoa
1973, 1992.

9. La relación entre justicia social y el color blanco lo desarrolla
Sallnow 1987, en su libro sobre peregrinaje en los Andes y cultos
regionales en el Cusco.

10. Existe un amplio registro etnográfico a lo largo de los Andes.»

Bibliografía citada:

Flores Ochoa, Jorge
1973 «Inkariy y Qollariy en una comunidad del Altiplano», en
Ideología Mesiánica del Mundo Andino, Lima: 301-336.
1992 «Mestizos e incas en el Cuzco», en H. Tomoeda y L.
Millones (ed.), 500 años de mestizaje en los Andes. Osaka: 168-183.

Ossio, Juan (ed.)
1973 Ideología mesiánica del mundo andino. Lima, Ed. Ignacio Prado
Pastor.

Urbano, Henrique
1982 «Representaciones colectivas y arqueología mental en los
Andes», Allpanchis, 20: 33-84.

Zarzar, Alonso
1989 Apo Capac Huayna, Jesús sacramentado: Mito, utopia y
milenarismo en el pensamiento de Juan Santos Atahualpa. Lima, Centro
Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica.

[El libro de Sallnow no aparece en la bibliografía. El mejor escribano,
etc.]