Castillo del ...Irás y No Volverás Date: Wed, 28 Apr 1999 04:11:41 +0200
From: "Alejandro González" <agonza59@encina.pntic.mec.es>
Subject: [memoria] El Castillo de Irás y No Volverás (J. Ortega)¡La lista está que arde! (Y el tiempo, que suele llevarse todo, esta vez
ha hecho excepción y nos ha devuelto amedianoche a Sol, un lujo que
haremos por merecer). Gracias de excepción a Ana Leal, en cuya
benevolencia e insondable memoria siempre se puede confiar: se hallará
en ella todo sueño que merezca volver a contarse.Fisgando en la red sobre el Castillo de Irás y No Volverás he
reencontrado este interesantísimo artículo de José Ortega, «Contribución
al estudio de la distorsión del tiempo en el mundo de ultratumba»
(http://personal.redestb.es/lugalbanda/tiempo.htm) del que transcribo la
parte referente al Más Allá como "país sin retorno":--------------------------
«3. LA DISTORSIÓN DEL TIEMPO Y LA PROHIBICIÓN DE VOLVER
El transcurso diferente del tiempo está también en relación con la
prohibición de volver del reino mágico, una de las características más
sólidamente manifestadas del más allá, tanto en la literatura oriental
comno en la tradición oral. En Mesopotamia se otorga al mundo de los
muertos el apelativo de "la tierra sin retorno", ya que de allí nunca se
regresa. En sumerio kur-nu-gia, en acadio erseti-la tari, según F.
Lara.En el "Descenso de Inanna", cuando la diosa se presenta en la entrada
del mundo inferior, el portero, Neti, le dirige esta pregunta:"¿Por qué, haz el favor de decirme, has venido al país de Irás y no
Volverás?Por la ruta de donde el viajero nunca regresa
¿Por qué te ha conducido tu corazón?".
En el Poema de Gilgamesh, Enkidu reflexiona temerosamente sobre lo que
le espera en una mansión del más allá que describe como un lugar sin
retorno:"...A la casa que no abandona quien entró en ella,
por el camino que no tiene regreso...".
Y en "Nergal y Ereshkigal" se repite este carácter:
"(Nergal volvió su cara hacia el país sin retorno),
hacia la casa oscura, la morada de Irkalla,
hacia la casa que nadie que ha entrado en ella la ha dejado,
(hacia el camino) desde (el que no hay sendero) de vuelta".No obstante tan grave rigidez, algunos consiguieron escapar, si bien
esto sucede en fuentes fuertemente literarias y más bien tardías, donde
los conceptos originales empiezan a descomponerse y la lealtad a los
cánones narrativos se ha relajado. Así, en una tableta asiria, un
personaje perfectamente humano sueña que visita el infierno y que más
tarde Nergal le otorga permiso para abandonarlo, siempre con el visto
bueno de Ereshkigal, la auténtica dueña y señora:"(Si ella consiente) y a su gloriosa orden, que no debe ser alterada,
que Biblu, el verdugo del Mundo Inferior (te haga llegar) entregándote a
Lugalsula, el portero, para que éste pueda conducirte afuera, a través
de la puerta de Isthar-Aya".En las fuentes sumero-acadias es tan intensa la prohibición de volver
que incluso Nergal, en trance de abandonar el infierno, necesita
inventarse una mentira para que el portero lo deje salir:"Nergal se fue directamente (hacia la puerta)
en (...) al portero dijo estas palabras:
Ereshkigal, tu señora, me ha enviado
con estas palabras:"Yo te enviaré al cielo de Anu, nuestro padre,
pero no (regreses) antes (de haberle llevado) el mensaje".Lo cual era rigurosamente falso. Ahora bien ¿Será inmutable este
principio? F. Lara se refiere a una atenuación. Según él, el regreso
siempre sería posible bajo la condición de que no se haya permanecido en
su interior siete días. A su juicio, en "Nergal y Ereshkigal", el dios
puede abandonar el infierno y regresar al cielo porque supo interrumpir
su cohabitación con Ereshkigal al sexto día según la cuenta que
figura en el propio texto. Por el contrario, al final del poema, Nergal
vuelve al infierno y cohabita con la diosa durante siete noches.
Justamente es a la octava cuando Anu envía a su mensajero con el recado
de que Nergal se quedará para siempre junto a Ereshkigal.Por tanto, del más allá no puede volverse excepto quizá
anecdóticamente en forma de zombies, figura conocida en la tradición
sumerio-acadia, pues en el poema de Gilgamesh, la diosa Isthar, que
pretende que Anu libere al "toro del cielo" contra Gilgamesh y Enkidu,
despliega su famosa amenaza:"Quebraré (las puertas del mundo inferior),
Yo (levantaré los muertos (roidos) y vivos),
¡Para que los muertos superen a los vivos"!.En Egipto, este carácter de tierra sin regreso están también expresado
en el Libro de los Muertos:"¡Oh, ciudad de Ikesy (...) de donde los que han entrado no pueden ya
volver a salir, con excepción del augusto dios llamado
Aquel&SHY;que&SHY;habita&SHY;en&SHY;su&SHY;huevo. El la edificó para vivir en ella a su
placer y que nadie pudiera acercarse a no ser en el día de la gran
ceremonia! (...) ¡Ojalá que yo pueda salir y volver a entrar en
Ikesy"."Oh, ciudad de Neter&SHY;Khert, que sepultas los cuerpos y dispones de los
bienaventurados (tras haberte apoderado de ellos), de donde no pueden
salir los que en ti entraron por razón del miedo a revelar lo que en ti
se encuentra".De cualquier modo, el difunto egipcio, convertido en dios, aspira a
tener tanta libertad de movimientos como Osiris, y como quiera que es
además un maestro de las transformaciones (se convierte en animal),
puede no haberle sido de aplicación aquel principio con tanta rigidez
como al miserable difunto mesopotámico.En la Teogonía, Hesíodo aclara cómo la vuelta del Tártaro es imposible
porque Cerbero cuida de ello: "Guarda su entrada un perro terrible y
despiadado que se sirve de tretas malvadas: A los que entran, los saluda
alegremente con su rabo y sus dos orejas, pero ya no los deja salir de
nuevo". Y como quiera que a menudo para llegar al Más Allá hay que pasar
un río, la ley de "Irás y no volverás" también afecta a éste último. Así
la Eneida: "Eneas sigue adelante y pasa rápidamente la ribera del río
que nadie cruza dos veces".En el poema finlandés Kalevala, se describe el más allá como un país
llamado "Manala". En esta región sólo se entra una vez: "Un cartel a su
entrada advertía:¡Ay de los que entran en este país maldito! Muchos
entran, sí, en el Manala, pero pocos salen. En efecto, de Manala, el
país de Tuoni, o de Manala el país de Mana, pocos escapaban". Este
carácter está también presente en el mundo céltico. De él dice Nora
Chadwic: "Aunque normalmente el camino de ida y el de vuelta están
abiertos, a menudo el regreso del mundo de los muertos es difícil y
hasta imposible para los humanos que lo han visitado". Así, en una
leyenda de Bretaña se alude al rey del "País del que Nunca se Vuelve", y
en otras a la muchacha secuestrada se le impone la prohibición de salir:
"Estoy muy contenta de tenerte en mi castillo, pero con la condición de
que no intentes salir y que nunca me desobedezcas". Finalmente, éste
parece haber sido el mismo concepto que ha influenciado algunas
narraciones fijadas por escrito en una fase temprana, como las
recopilaciones celtas del Mabinogion. En uno de estos relatos, los
héroes habían ido al castillo del Yspadadden Penkawr para pedir la mano
de su hija: "Ni uno solo de los que han venido a hacer esa petición ha
regresado con vida". Y en el castillo del Gwrnach Gawr (El Gigante), se
le dice: "Príncipe ¡Dios te proteja! Ni un sólo huésped ha salido de
este castillo con vida".En algunos otros cuentos celtas se puede volver al hogar pero a caballo
y sin poner pie a tierra. Se trata, a nuestro juicio, de una elaboración
literaria para realzar la prohibición. Así, en el cuento celta de
Laegaire mac Crimthainn, a los hombres de Conaught se les pide ayuda en
una guerra que tiene lugar en el más allá. Ellos acuden y como premio
obtienen cada uno una mujer del sidh, pero se les avisa que no vuelvan a
pisar su propia tierra. Cuando regresan a ella, cuentan sus aventuras
en Tír fa Tonnb, y, a pesar de los ruegos, vuelven al sidh y ya no
regresan ya.En los cuentos populares europeos, que, como se ha dicho, a menudo
relatan una incursión en el más allá, este reino está también retratado
como pais sin regreso. En los cuentos españoles, el castillo misterioso
a donde se dirige el héroe suele recibir este mismo nombre: El Castillo
de Irás y no Volverás: "...Si quería recuperarla tenía que ir al
Castillo de Irás y no Volverás". Cuando desaparece la esposa del
héroe, en un trance de búsqueda del esposo similar al de Orfeo, al héroe
le advierten: "Pues tienes que ir preguntando por el Convento de Irás y
No Volverás". Y lo que se dijo del río infernal en la Eneida afecta
igualmente a la fuente del más allá: "Mira hijo, me han dicho que con el
agua de la Fuente de Irás y No Volverás se me cura en seguida del todo".Una variante de este tema la constituye la puerta que se cierra sola,
que, además, lo hace para siempre y sin remedio. En un cuento de Grimm
se dice: "...aproxímate al pozo y toma un poco de agua antes de que el
reloj dé las doce, pues si te demoras, la puerta se te cerrará para
siempre".A veces aparece el motivo de forma dramatizada, cuando la narración
enfatiza el peligro de la empresa subrayando que nadie ha vuelto de
aquel lugar, algo parecido a la advertencia a Gilgamesh cuando Siduri le
dice que el camino que quiere recorrer sólo ha sido cubierto por Utu. En
un cuento judío se dice: "...había oído que había un árbol especial en
la Tierra Sin Retorno, cuyas hojas curaban la ceguera. Pero añadió que
ninguno de los que habian ido alli en busca de las hojas había vuelto".Ya se ha dicho que se podría volver de ultratumba si se ha permanecido
allí menos de siete días, y debemos observar que -al menos en la
tradición europea- el héroe que vuelve del reino encantado no ha pasado
en él más que uno o, como máximo, tres días. Pero cuando intenta
regresar habiendo transcurrido más tiempo, se produce un desastre:
recupera instantáneamente el tiempo perdido y su verdadera edad, muere
de viejo, y por eso concretamente el regreso es imposible. Así sucede
en algunas leyendas irlandesas, como "Oisin y San Patricio", donde al
llegar Oisin a Tir na n-Og, la tierra de la juventud, se le dice que
allí "será siempre joven" (Obsérvese el parecido de los dos conceptos,
el ser siempre joven y el paso lento del tiempo). Pero cuando siente
nostalgia y desea volver a su país, se le advierte muy seriamente: "Si
dejas que tu pie roce el suelo nunca más volverás a verme a mí ni a esta
tierra... Te convertirás en un viejo arrugado, ciego y torpe. Ya no
podrás correr ni saltar". Oisin hizo a caballo el viaje de regreso a su
pais, pero una vez allí se rompió la espuela y cayó a tierra. Y se
encontró "viejo, débil, desamparado y ciego, sin fuerza ni
entendimiento".Obsérvese lo siguiente:
a) Que la tierra de ultratumba viene caracterizada a menudo por una
suerte de eterna juventud.b) Que, asímismo, la define la prohibición de regresar con los vivos.
c) Que esto último queda atenuado cuando el héroe ha permanecido en el
mundo de ultratummba por un tiempo reducido (menos de siete días) y que
en los cuentos de hadas que exponen el problemma de la distorsión del
tiempo en el reino encantado, el héroe regresa a su hogar después de
haber pasado sólo una noche, o unas horas con las hadas.d) Que cuando el héroe, por el contario, permanece en el reino encantado
un tiempo prolongado (al menos en el caso de Oisin), el regreso a su
propio mundo precipita las violentas y aterradoras consecuencias de la
distorsión del tiempo en el más allá.De todo esto puede obtenerse una primera conclusión provisional, y es
que: a) la tierra de los muertos como tierra de juventud parece estar
vinculada al lento transcurrir del tiempo en ese reino, b) La
prohibición de escapar del reino de los muertos parece obedecer a que,
al transcurrir más lentamente el tiempo en dicho lugar, tan pronto como
el héroe ha pasado allí un lapso de tiempo, el regreso se hace imposible
porque, al recuperar su propio tiempo, envejece y muere. »
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Date: Wed, 28 Apr 1999 04:15:30 +0200
From: "Alejandro González" <agonza59@encina.pntic.mec.es>
Subject: [memoria] El Castillo... (García Lorca)Los ojos
En los ojos se abren
infinitos senderos.
Son de encrucijadas
de la sombra.
La muerte llega siempre
de esos campos ocultos.
(Jardinera que troncha
las flores de las lágrimas.)
Las pupilas no tienen
horizontes.
Nos perdemos en ellas
como en la selva virgen.
Al castillo de irás
y no volverás
se va por el camino
que comienza en el iris.
¡Muchacho sin amor,
Dios te libre de la yedra roja!
Guárdate del viajero,
Elenita que bordas
corbatas!