MOROS, MORAS 25/08/98
El tema de los moros,-as surgió creo recordar a raíz de un intercambio de mensajes
con Alejandro e Innaki, principalmente, a raíz de una entrada del Coco Web en
la que "mora" se vinculaba a un personaje del ámbito de Andalucía. Yo comente
que la utilización de la mora para designar unos seres mitológicos concretos
estaba muy extendida en Aragón, e Innaki encontró un paralelismo entre las laminak
vascas y las moras aragonesas.
Mi interés va en la línea de conocer si esa renominación de seres mágicos por moras responde a algunas características concretas. Trato de explicarme: en el Pirineo aragonés se mantiene, salvo excepciones, el termino moro para designar a guerreros humanos, pero no el termino mora que sirve para designar seres mágicos. Además, y a falta de una investigación mas en profundidad, estas moras tienen unas características comunes: su relación con cuevas, ibones, serpientes y peines. Sin embargo, no se utiliza mora para hablar de hilanderas, lainas (lamias), encantarias o brujas, termino este ultimo también muy amplio que puede significar bruja como hechicera o como hada.
La idea que apunta Ana María parece ir también en este sentido, pues habla de mora como ninfas o náyades. En fin, no se si serán divagaciones.
Un saludo Chema26/08/98
Hola a todos!
No sé si os servirá de algo, dada la diferencia de horarios a los que conectamos y ya habreis desmenuzado en profundidad este aspecto.
En Galicia perviven las dos denominaciones para seres fantásticos habitantes del mundo inferior:
La "moura" aparece casi siempre en las leyendas gallegas o bien peinando sus cabellos al borde de una fuente, roca o río determinado, o bien acompañada e incluso en forma de un animal: yegua, gallina, cierva, loba...
Suele aparecerse a hombres, en actitud ambigua, en algún lugar vinculado a restos pre-romanos, en los que se dice que hay algún tesoro: proponiendo acertijos, engañando al hombre, raptándole... si el hombre supera la prueba obtiene el tesoro oculto ("el oro de la roca"). En caso contrario le espera la muerte, la reclusión en el mundo inferior o una sorpresa desagradable, dependiendo (no siempre) de sus intenciones previas.
El "mouro" aparece en figura de guardián, vinculado a la montaña, como gigante o anciano. No es tan evidente que establezca un diálogo con quien se lo encuentra. Mas bien es en general una figura silente.
En sentido histórico (mouro=sulmán) los testimonios recogidos por mi escasean.
El hipotético "tempo dos mouros", bien puede referirse a la dominación islámica de la Península (caso menos frecuente) o a los restos megalíticos o inmediatamente pre-romanos o romanos, mucho de los cuales se denominan "Forno dos Mouros", "Casas da Moura", "Cova de Mouro".
La toponimia con este elemento es muy abundante, no solo para fincas, bosques, restos arqueológicos, sino tambien para localidades.
Por otro lado, en idioma gallego, el significado más usual: Mouro/a=curo/a, aunque tamiben se solapa con el de mouro/a=ro/a.
Eso por lo que respecta a mis grabaciones de campo. En cuanto a bibliografía, si la necesitais, la busco.
Un abrazo Ramon
26/08/98
Hola:
He leído lo que dices sobre los "Mouros/as". Yo, aunque recurriendo a la
etimología popular, me remito a las "Moiras" griegas, diosas del destino.
ANTONIO CASARES
26/08/98
Con respecto a la relación entre las moras/encantadas del folklore y las moras (y moros) históricos, recuerdo haber leído (tal vez en Álvaro Cunquiero) que, aunque a veces unos y otros se superponen, los mouros gallegos, por ejemplo, llamados a veces de otras formas (¿gentiles?) son más bien un pueblo que se supone precristiano, llegado del Norte en fecha muchos siglos anterior al desembarco de Táriq, habitantes de los
castros, y paralelos en muchos aspectos a los moradores célticos del Sidh irlandés.Es importante tener esto en cuenta, porque las creencias relativas a estos mouros no pueden, por tanto, considerarse un caso de cristalización de fantasías en torno a la figura del otro/musulmán/invasor; más bien, el toque 'morisco' se ha añadido secundariamente a una tradición mucho más antigua.
(Naturalmente, no es este en cambio el caso de, por ejemplo, el Moro Muça o la Reina Mora. Aquí sí tenemos figuras claramente construidas alrededor del musulmán como poseedor de grandes tesoros, constructor de edificios maravillosos -ahí está la Alhambra-, etc.).
Alejandro González
27/08/98
Yo no sé si viene a cuento o no de las moras asustadoras; sólo que había un nombre de los que más impresionaban la imaginación (de los nombres) en los romances que leía de niña, y era éste de Moriana. Será o no pariente de mora ("Yo me era mora Moraima/ morilla de un bel catar..." que dice otro), de Morgana, de Mormó, o de otras mortales o mortíferas damas (hasta Morgan es nombre de pirata), con las que no se juega o es peligroso jugar... no lo sé.
Sería más bien uno de esos nombres que han cuajado en figura de leyenda, como de entre los nombres de hechiceras sobresale el de Medea, brujas para adultos. Por si alguien tiene alguna pista (que algo sin duda debe de haber escrito) y también por el gusto de saber si hay por ahí más versiones copio aquí las que daba Menéndez Pidal en su edición de Austral (Flor nueva de romances viejos)
Romance del veneno de Moriana
Madruga don Alonso
a poco del sol salido;
convidando va a su boda
a los parientes y amigos;
a las puertas de Moriana
sofrenaba su rocino:
-Buenos días, Morïana.
-Don Alonso, bien venido.
-Vengo a brindarte, Moriana,
para mi boda el domingo.
-Esas bodas, don Alonso,
debieran de ser conmigo;
pero ya que no lo sean,
igual el convite estimo,
y en prueba de la amistad
beberás del fresco vino,
el que solías beber
dentro mi cuarto florido.
Morïana, muy ligera,
en su cuarto se ha metido;
tres onzas de solimán
con el acero ha molido,
de la víbora los ojos,
sangre de un alacrán vivo:
-Bebe, bebe, don Alonso,
bebe de este fresco vino.
-Bebe primero, Moriana,
que así está puesto en estilo.
Levantó el vaso Moriana,
lo puso en sus labios finos;
los dientes tiene menudos,
gota dentro no ha vertido.
Don Alonso, como es mozo,
maldita gota ha perdido.
-¿Qué me diste, Morïana,
qué me diste en este vino?
¡Las riendas tengo en la mano
y no veo a mi rocino!
-Vuelve a casa, don Alonso,
que el día ya va corrido
y se celará tu esposa
si quedas acá conmigo.
-¿Qué me diste, Morïana,
que pierdo todo el sentido?
¡Sáname de este veneno:
yo me he de casar contigo!
-No puede ser, don Alonso,
que el corazón te ha partido.
-¡Desdichada de mi madre
que ya no me verá vivo!
-Más desdichada la mía
desque te hube conocido.
y en nota añade "es ésta una poesía popular muy vieja; aunque no fue dada a
la estampa en el siglo XVI, se citan entonces algunos versos suyos como conocidos de
todos:
¿Qué me diste, Morïana,
qué me diste en el vino?"
Y recoge en el prólogo otras variantes, una en la forma arcaica que llama "de la lírica popular análoga a la galaicoportuguesa, de dísticos alternados, con frecuente repetición de ideas":
Morïana, Moriana,
¿qué me diste en este vino,
que por las riendas lo tengo,
y no veo el mi rocino?
Morïana en el estrado,
¿qué me diste en este trago,
que por las riendas le tengo,
y no veo al mi caballo?
No se me da por mi muerte,
aunque temprano lo digo;
por la pobre de mi madre,
que jamás me verá vivo.
No se me da por mi muerte,
aunque temprano la hallo;
por la triste de mi madre,
que ya no me verá sano.
y otra en romance
-¿Qué me diste, Morïana,
qué me diste en este vino?
-tres onzas de solimán,
cuatro de acero molido.
-Sáname, buena Moriana,
que me casaré contigo.
-No puede ser, don Alonso,
que el corazón te ha partido.
-¡Ay triste de la mi madre,
que ya no verá a su hijo!
y estaba también el romance novelesco de Moriana cautiva, que comienza así,
con Moriana más cautivadora que cautiva:Morïana en un castillo
con ese moro Galván
jugando estaba a las tablas
por mayor placer tomar.
Cada vez que el moro pierde
bien perdía una ciudad;
cuando Morïana pierde
la mano le da a besar;
del placer que el moro toma
adormecido se ha...
y es muy curioso cómo el nombre (como ese moro Galván, o aquel don Alonso) es ya el personaje sin más presentación, y pueden encarnarse en él historias distintas, sin ninguna relación argumental, y la cuestión de si es o no el mismo no viene a cuento siquiera (como los del coco, nombres al margen del árbol genealógico de la creación o de las mitologías).
Y ya se ve por dónde va la curiosidad de ésta que por primera vez interviene en la lista... si a alguien más los nombres le quitan el sueño (querido Max Muller) propongo ese camino como uno más de los posibles para esto de explorar memorias y devanar recuerdos. A todos, un saludo y dulces musas
Ana Leal