ORINES y SANACIONES...

30-7-00

Memoriosos, hoy me dejo llevar por una noticia del periodico, que indica que
una "curadora" uruguaya utiliza los orines como metodo de curación.
Sin entrar, por favor, en las interesantes pero ya debatidas cuestiones
homeopatia vs. medicina, quisiera solicitarle ejercicio de repaso de
tradiciones afines, como la que indica la "medica" uruguaya, para quien la
orina contirene toda la información del cuerpo por lo cual el autoconsumo
favorece la correccion de los males.
Las dosis recomendadas varian segun la gravedad de la enfermedad, para el
caso del cáncer, debe tomarse toda la primer orina de la mañana, de modo que
el cuerpo "recupera información sobre lo que anda mal" y restituye el estado
de salud perdida.

Es popular en Mendoza la creencia de que la saliva y la orina de los perros
ayuda a las cicatrizaciones, empero van acompañadas tambien de "mala
suerte", ya que cuando todo nos sale mal, decimos: "No sé lo que pasa, me
habrán meado los perros".

En fin, disculpas por el horario de comidas a quien le toque, pero yo
escribi esto en ayunas, por las dudas...
Nos leemos. Ruben



31-7-00

Si mal no recuerdo, la costumbre de usar los orines como medicina es
de oriegen oriental (O al menos en esas tradiciones fue donde yo oí
primero de esto). La teoría es más o menos como dice la curandera
uruguaya: se supone que los orines cotienen losresiduos-desechos
tóxicos resultado de los malestares corporales, y que al ingerirlos,
se le da información al cuerpo sobre qué debe hacer para curarse. Los
orientales combinan la uroterapia con el uso de hierbas curativas
(que mezclan en forma de infusiones). Se supone que se debe de usar
la primera orina del día, poruqe es la que contiene mayor cantidad de
tóxicos, y da la información más clara.

Saludos

Norbert
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Hola Amigos:
Si tienen oportunidad de conseguirlo, me permito
sugerirles la lectura del libro
"Escatología y Civilización"
de John Gregory Burke
[prologo de sigmun Freud]
Alianza Editorial

Joaquin Barrio
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1-8-00

La medicina humoral galénica utilizó desde siempre con gran asiduidad el estudio de las excreciones y secreciones corporales como
medio diagnóstico (orina, heces, sudor, semen, leche, hemorragias,...). El análisis por la orina o uroscopia se hizo
extraordinariamente popular en los últimos siglos del medievo, llegando a tales extremos que la mayor parte de médicos académicos
renacentistas los critican muy duramente. El análisis de la orina permitía diagnosticar cualquier tipo de patología (algo así como
la iridología hoy en día) y fueron numerosísimos los 'prácticos' (sin ningún estudio reglado) dedicados a esta labor, así como
fueron muy numerosos también los médicos universitarios que abusaron de manera injustificada incluso para sus colegas de la época.
A los médicos o 'prácticos' más afamados se les hacía llegar en el siglo XV botellitas con orines de enfermos de las partes más
distantes del reino para que con su análisis diagnosticase el mal y pautase el tratamiento a seguir. La base en que se sustentaba
el diagnóstico es la misma creencia de que la orina contiene toda la información del funcionamiento del organismo. Sin embargo el
propio sistema humoralista galénico no podía concebir el autotratamiento con dicha orina por su planteamiento alopático. Con la
introducción de planteamientos homeopáticos, de origen oriental, si que es al menos en la parte teórica, lógico plantear ese
autotratamiento con la orina de cada uno.
La primera orina de la mañana es siempre la más utilizada, entonces y ahora, por ser la más densa, la de menor contenido de agua y
por tanto la de mayor 'información'.
Sin llegar a esos extremos, los romanos la utilizaban para cepillarse los dientes y la medicina popular la ha mantenido para el
cuidado de la piel, especialmente de las manos agrietadas. La moderna industria farmacológica ha sabido recuperar sus propiedades
benéficas para la piel y gran parte de las cremas actuales llevan en su composición urea, principal componente de la orina,
producto de degradación de las proteinas y marcador de numerosas patologías cuyo análisis rutinario es uno de los más utilizados en
la medicina actual.
El otro día en no se cual programa de televisión salía un menda tomándose unos buenos vasazos de su propia orina argumentando que
le hacía estar más sano y le protegía de las enfermedades.
Una utilidad de la orina en la medicina popular, heredada directamente del Egipto faraónico es (una vez más) para diagnosticar el
sexo fetal, orinando sobre unos granos de cebada y otros de trigo y viendo cual de ellos germina.
Desde luego las utilidades de la orina son casi ilimitadas: desde la erótica de la lluvia dorada a la deportiva de ver quien mea
más lejos, pasando por la artística de hacer dibujitos en la pared.
Y aunque no tiene ya nada que ver con el mensaje original, pero mucho con la lista, no me resisto a citar dos párrafos de jotas
populares, con cierta base diagnóstica también:

la mujer que meando
no hace hoyo
es señal que le falta
la cresta el pollo

el hombre que meando
no hace espuma
es señal que no tiene
fuerza en la pluma

lo cual daría también para mucho análisis, si no fuese porque me voy corriendo que me estoy meando.

Un saludo
Andrés Guijarro
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Cuídense si buscan al respecto en uno de esos
malditos buscadores:
Cito de un periódico riojano:

"Había un curioso link allí sobre la orina y
cliquié. ¡Era terrible, tantas cosas que no sabía
sobre las aguas del Jordán! De ahí pasé a otro
más positivo, sobre las virtudes nutricionales
del pis. El webmaster era un fan o un hincha de
las aguas menores y había inventado un sistema
para alimentar al tercer mundo. Una cajita muy
chula ella para poner vasitos de plástico en los
urinales públicos y venderlos como si fueran
condones. Así se resolvería el problema del
hambre en el tercer mundo y en cualquiera de los
otros. Y sígalo usted por ahí."

O si busca, encuentra, en alguno de esos benditos
escritores clásicos:

Esas "aguas del Jordán", que encuentras en el
Retablo de las Maravillas de Cervantes, llevan su
nota. Se dice que esas aguas, que todavía se
mandan a buscar para bautizos sonaditos (el del
nieto de los reyes españoles, hace sólo unos
meses, por ejemplo), según se alega, ponen rubios
a los que se mojan en ellas. Y otra nota, la
referencia a las aguas del Jordán, como en la
cita de arriba, se refieren a la orina. Cervantes
participa del grotesquiano rabelaisquismo,
especialmente en ese famoso entremés, he visto
también el estudio en que se hace la tal
referencia. Valga que uno de los personajes del
Retablo es aquel musiquillo de mala muerte
llamado Rabelín, que ya de Rabelais y de grotesco
tiene bastante. Esto último, de mi defensa de
tesis ya va tiempo.

Y si sigue la busca:

Aunque parezca broma, hallará un relato bastante
porno, titulado así mismo, Las aguas del Jordán,
que será o no de tiempos de la República, sobre
un Torquemada de los Madriles, que envasaba y
vendía por todo el mundo unas aguas afrancesadas,
algo espumosas, de dudoso origen, que llamaba
Torquerriere®, marca registrada.

Abrazos,
Antonio Bou
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2-8-00
Siempre al menos en Medicina Moderna, hemos utilizado el EGO como material diagnostico en ciertos casos y para ciertas sintomatologias, aunque de alguna manera se suele pedir hasra para cuando duele una unia (sera por la costumbre de los laboratorios de dar parte de sus ganancias al medico acad vez que ordena un analisis)(Examen General de Orina)
Pero una cosa es utilizarlo como diagnostico y otra cosa es utilizar la orina como medio terapeutico, como medicina.
En primer lugar, las sustancias que se enceuntren en la oprina proceden del interior del cuerpo, es decir "estaba dentro del organismo" y fueron desechadas por no serr ya utilies y en casos por ser hasta peligrosas. Como entonces podrian curar algo? Si pudiesen hacerlo NO habrian sido excretadas.
Se puede arguir que aplicando los principios homeopaticos si se podria enciontrar alguna razon valida, lo malo es que NO hay ninguna prueba real de que la Homeopatia funcione, todo en torno a ella se reduce a una realacion anedoctarias que en todo caso da resultado en casos de enfermedades sicosomaticos, como lo haria cualquier placebo bien aplicado.

Carlos

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Evidentemente desde la medicina alopática no tiene ningún sentido plantearse un uso terapéutico de la orina. Al menos de la orina de uno mismo (muchas hormonas se sintetizan actualmente de la orina. Por ejemplo la hormona usada para la fecundación in vitro se extrae de orina de mujeres menopaúsicas. Era frecuente -no se si lo seguirá siendo- que los
laboratorios comprasen grandes cantidades de orina en los conventos, con lo que las monjas se sacaban un buen pellizco a la vez que era una forma barata de tener a muchas menopaúsicas meando en un mismo sitio y poder comprarla toda en bloque. Contándolo así, que la orina de las mojas viejas ayuda a embarazarse a mujeres estériles suena todavía más
extraño y folklórico que la noticia inicial de esta serie).
Pero retomo el hilo que me pierdo, en la medicina alopática por excelencia como es el humoralismo galénico la orina excreta lo que le sobra y perjudica al cuerpo, por lo que el tratamiento debe consistir en ayudarle a eliminarlo en más cantidad. Su ingesta nunca puede tener sentido. En la medicina moderna, desde la revolución etiopatogénica del XIX la
cosa se complica pero en algunos aspectos sigue siendo válido el mimso planteamiento. Otra cosa es la gran cantidad de sistemas médicos que utilizan planteamientos homeopáticos (no podemos hablar aquí sin embargo de la 'homeopatía' como tal que va por otros derroteros). Desde estos planteamientos si tendría sentido, al menos teórico, este bio-feedback
que proporcione un reestímulo al organismo para potenciar la excreción de estos mismos tóxicos.

En cualquier caso me parece casi más interesante la anotación que hace Carlos sobre el empleo excesivo de análisis de sangre u orina en la práctica médica diaria, al que no le falta razón. Por un lado, evidentemente, muchas de las veces tienen plenamente sentido para un apoyo al diagnóstico de la dolencia del paciente. En otros se busca descartar
patologías sobre las que no existe ninguna sospecha en ese momento por los síntomas del paciente pero que no es fruto más que de la medicina defensiva a la que nos aboca la presión social actual. En otros es simplemente desconfianza del paciente del juicio clínico del médico, creyendo que cualquier exploración complementaria es mucho más fiable a la hora
de descartar una patología (en este sentido son importantes las modas: ora los rayos x, ora el 'analís', ora la resonancia o el escáner,....). En otros es un gran aliado del médico a la hora de obtener unos días para consultar algún libro o actualizar los conocimientos sobre algún tema: el paciente no suele aceptar (aunque debería hacerlo) el que un
médico le diga 'no recuerdo bien qué tratamiento había que poner en esta enfermedad que usted tiene o que pruebas hacer ante estos síntomas que me cuenta, pero vuelva en dos días que me lo voy a estudiar'. En estos casos el pedir un análisis te proporciona ese tiempo necesario para recordar o estudiar a fondo algunas cosas. En otros casos, quizá la
mayoría, el prescribir un análisis no es más (ni menos) que un ritual admitido por ambas partes como necesario en el proceso diagnóstico-curativo igual al que cualquier chamán de cualquier tribu utiliza invocando a sus antepasados, lamiendo el cuerpo del enfermo, fumando alguna droga o danzando alrededor de alguna hoguera. Y no es el único. Son innumerables los actos clínicos que no tienen más base que el transfondo ritual, siempre mal estudiado que conlleva. Son estas actitudes además las más difíciles de erradicar. Aun cuando el médico que acaba de prescribir una 'analítica completa' no sepa dar argumentos convincentes de qué beneficio piensa obtener de sus resultados, seguramente seguirá
haciéndolo una y otra vez sencillamente porque de no hacerlo se quedará con la intranquilidad de no haber realizado correctamente su trabajo.

Un saludo
Andrés Guijarro