Pagar derecho "de piso"

1/03/99

A. Gonzalez

Les presento aquí una de las tradiciones que han pervivido, y quizá estén
vivas aún en algunos lugares de León y Zamora. Se trata de la costumbre de
pedir dinero al forastero que corteja a una moza del pueblo por pisar el
territorio ajeno. Yo mismo he conocido bromas sobre hacer pagar "el piso",
lo cual, aunque no lo he visto en la práctica, es recuerdo de tradición no
excesivamente lejana. Del mismo modo he oído historias de cencerradas y
"faumeros", que es como llamaban en el este de León a la quema del peculiar
incienso que conocerán al leer lo que aparece más abajo. De lo que sí puedo
dar fe es de que por aquellas tierras el mencionado convite a los mozos del
pueblo el día de la primera amonestación sigue ofreciéndose. A propósito,
en aquellos lares siguen llamando a las amonestaciones con el término
religioso de "velaciones", importando muy poco que los desposados no se
cubran con un velo, y si acaso la novia, debido a un resto vestigial en los
vestidos al uso.

La redacción de esta costumbre es un extracto de Cartas a Minerva, obra de
Argimiro Crespo, el juglar de la Carballeda, comarca zamorana cercana a
Aliste, tomado de su página de internet http://www.helcom.es/argimiro Puede
encontrarse allí, entre otras curiosidades, un romance para cantar en
faenas agrícolas.

---------------------------------------------------------------------------
--------------------------------
Cartas a Minerva
  Salido de la imprenta en 1991. Minerva es una sobrina del autor nacida y
residente en Venezuela, que nunca ha visitado España. Esto sirve de
pretexto a Argimiro Crespo para mostrarnos costumbres, leyendas, relatos de
su tierra y vivencias personales en forma de un compendio de cartas que
escribe a su sobrina. Transcribimos íntegramente la que trata de las
convidadas, el piso y la cencerrada.

----------------------------------------------------------------------------
-------------------------------
  "El que fuera de su aldea va a casar, o va engañado o va a engañar".
  Este refrán, querida Minerva, era muy popular y se repetía con mucha
frecuencia por nuestra comarca.
  Los mozos que entablaban relaciones amorosas con chicas de distinto
pueblo se encontraban con muchos obstáculos que las costumbres imponían. Lo
más significante que aquí cabe destacar comenzaba a los pocos días en que
se veía a un mozo forastero en el baile con la misma chica, entonces los
mozos del pueblo lo llamaban para hacerle saber que si quería continuar con
ella debía pagar antes las costumbres, esto era una convidada primero y
después el piso. Una especie de tributo a la juventud masculina por pisar
terreno privado. Por supuesto, si el forastero no tenía intenciones de
casarse con la moza en cuestión no estaba obligado a pagar, únicamente
tenía que irse y no volver a cortejarla, de otro modo se encontraría con
problemas con los jóvenes del pueblo.

  Todo esto se veía con la mayor naturalidad y como cualquier otra
tradición era aceptada como tal, sin cuestionarse las causas y razones de
la misma. Se consideraba, por el contrario, que ello representaba una
seguridad para la chica que así podía saber si el chico traía o no buenas
intenciones. Del mismo modo que era un menosprecio para la chica, que
rondándola un forastero, nadie se ocupara de cobrarle la convidada ni el
piso y dejaran al mozo en libertad. Pues sin duda aplicaría el mozo a su
caso el dicho tan conocido: "buena moza, con dinero... y dármela a mí que
soy forastero".

  Una vez cada generación podía suceder que alguien se negara a pagar el
tradicional piso después de hablar con los mozos y con los intermediarios,
esas personas que intentaban convencer al forastero, que ingenuamente creía
que podía hacer prevalecer su opinión a las ya remotas tradiciones, de que
no merecía la pena desafiar de ese modo a los mozos del pueblo.

  El alcalde de mozos le presentaba en nombre de todos al mozo fanfarrón el
ultimátum "pagar el piso o la cencerrada". Cuando alguno consintió o eligió
la cencerrada, la juventud tuvo que preguntar a los mayores pues nada había
escrito sobre el desarrollo de tal castigo y tenía que ser transmitido
oralmente por los ancianos del pueblo.

  El primer día de amonestación por la tarde, en lugar de acudir los
jóvenes a participar del convite que a todos ofrecen los novios y a
felicitarlos y agasajarlos con entusiasmo, con el preludio del festejo el
alegre voltear de las campanas y el cierre del mismo con un animado baile,
la cencerrada transformaba la fiesta en algo grotesco y difícil de
expresar.

  A la hora en que tenía que comenzar el convite las campanas repicaban de
forma estrepitosa y guerrera, como furiosos insultos hacia aquél o aquellos
que han querido violar las costumbres de la comunidad, por no pagar unas
pesetas o no bajarse de un pedestal falso en que los ha colocado la
soberbia y donde han llegado por los peldaños del orgullo y el capricho.

  Los mozos se vestían con arapos y capas viejas y se pintaban la cara de
negro con carbón quemado. Cada uno llevaba un artefacto para hacer ruido,
como cencerros, que le dan el nombre a esta costumbre, guadañas, orejones
de arado, todo ello producía un estruendo infernal. En cubos de latón
quemaban azufre, pimentón, lana y cuernos de reses, parodiando al incienso
litúrgico, pero de un olor y un humo tan irresistibles que producían
náuseas. Los colocaban a la puerta de la novia cuando sabían que el novio
estaba en casa y hasta que comenzaba a oscurecer le daban una murga
espantosa a los novios y las familias que allí se encontraban.

  Se repetía la acción los dos días de las otras dos amonestaciones, y el
día de la boda les seguían hasta la puerta de la iglesia con el mismo
acompañamiento.

  Como comprenderás, esto era tan desagradable, comprometido y expuesto que
sólo sucedía una vez cada sesenta o setenta años. En algunos pueblos hubo
heridos, ya que ante tanta burla algunas familias se enfurecían y como
resultado insultos, desafíos y finalmente la pelea. En una cencerrada se
cantaba así:

                  Paga, paga, positivo
                  paga si quieres pagar
                  y si no la cencerrada
                  te la tienes que tragar.
                  En esta cencerrada
                  señor alcalde
                  ha de haber sopa en vino
                  mezclada en sangre.

  En la actualidad ya no se exige nada al forastero. Ahora bien, él procura
invitar a los jóvenes y conseguir su amistad.

         Refrán:

                  Nunca compres mula coja
                  pensando que ha de curar
                  la buena se pondrá mala
                  y no la mala curar
                  -¡Buena moza llevas, Juan!
                  -Ella lo dirá.

 

Glosario de Términos marcados

costumbres: invitación del pretendiente forastero a los mozos del pueblo de
la moza para congraciarse con ellos.

piso: cantidad de dinero que el pretendiente forastero abonaba a los mozos
del pueblo de la prometida. Este dinero iba a parar a los fondos de la
juventud y su cuantía iba en función del status social de la moza.

alcalde de mozos: representante de los mozos del pueblo encargado de
dirigir todas las actividades de la juventud. Era elegido por votación en
la Ronda de San Antonio (martes siguiente al Corpus)

convite: invitación de los novios a la juventud en casa de la novia, el
primer día de las amonestaciones. Consistía en un aperitivo después de misa
y antes de la comida, y a media tarde una merienda a base de pan con
sardinas y vino.

orejones de arado: se refiere a las orejeras de arado, es decir, la pieza
metálica situada oblicuamente a uno y otro lado del dental para ensanchar
el surco.

sopa en vino: plato extraordinario típico de la siega en el menú de la
cena. Se trataba de un cuenco con vino, migas de pan y azúcar.

Juan: "ser un Juan", se refería a una persona sin criterio propio, sin
ambiciones.

=========
Querido Alejandro:
Esta costumbre de "hacer pagar el piso" a los forasteros aun persiste en
algunos lugares de la comarca conocida como la "Siberia Extremeña", en
Badajoz. Te puedo decir que a mi hermano se lo hicieron pagar cuando
comenzo a salir con la que hoy es mi cuñada. El pueblo se llama Garlitos.


P.D.: mi abuela tambien decia aquello de "El que se va fuera a casar, o va
a que lo engañen o va a engañar"
Ana Blanco Fraga [ablanco@bibl-ab.uclm.es]
-----

Antes de nada, me presento. Soy José-Miguel Prado, el responsable de que
Alejandro tuviera que mandar mi recado a la lista.
Respecto a la tradición de cobrar "el piso" (dinero por pisar un territorio
ajeno) al forastero que pretende a una moza del pueblo en lugares de
Extremadura, sería muy interesante conocer dos extremos sobre ella, de los
que tal vez Ana Blanco Fraga pueda darnos señas: 1º si existe fuera de
Garlitos y en otras partes de la "Siberia Extremeña" ¿alguién puede darnos
alguna pista? y 2º si esa zona fue repoblada alguna vez por leoneses o
zamoranos para ver si puede intuirse alguna posibilidad de importación de
la costumbre de dichas zonas (o de otras donde pudiera darse).

----------
4/3/99
Jose Miguel,
En estos momentos no recuerdo si esta tradicion existe en otros lugares de
la Siberia Extremeña, pero creo que si; de todos modos las reivalidades
entre pueblos vecinos es, o era, bastante frecuente. Los chiquillos solian
enfrentarse a los forasteros -los del pueblo de al lado- que osaban
atravesar el suyo. Te puedo decir que esto pasaba entre Peñalsordo y
Capilla, Zarza-Capilla, etc y en pueblos cercanos de la provincia de Ciudad
Real.
Con respecto a la repoblacion , no estoy muy segura, pero creo que pudo ser
de la zona de Leon o Zamora. Estas tierras fueron conquistadas por Fernando
III en su avance hacia Andalucia, en concreto, Capilla se conquisto hacia
1232 -no recuerdo bien la fecha, pero si te interesa lo puedo mirar-.
Tambien creo que la trashumancia ha tenido gran influencia en las
costumbres de esta zona y una de las cabeceras de procecencia de los
pastores trashumante eran las montañas de Leon. En la gastronomia se nota
cierta influencia, con platos tipicamente pastoriles, como pueden ser las
migas, la caldereta y el "salao".
Con respecto a Garlitos, puedo decirte que es un nucleo de poblacion
medieval, puede que anterior a la conquista cristiana. Fue un dominio
templario unido a Capilla. En este pueblo se venera la Virgen de Nazaret.
NO se si todos estos datos pueden interesarte, pero la hipotesis que
apuntas sobre la repoblacion me parece muy interesante. Si tienen estas
interesado en el tema, podemos seguir en contacto.
Un saludo,

Ana Blanco