El "peje" NICOLAO
lunes, 15 de noviembre de 1999 20:04
Me gustaría que alguien
> enviara el cuento de Cola Pez, si tiene el libro de los cuentos populares de
> Calvino a la mano, o bien alguna versión española del Pez Nicolás.
> Abrazos acuáticos,
> Ana Leal
>De:
http://www.micronet.es/quijote/NOTAS218.HTM
"el peje... Nicolao: se refiere al hombre anfibio que,
según el folklore medieval, vivía en los mares de
Sicilia. Pero Mexía
declara haber oído "cuentos y consejas" de él, que
siempre juzgó "por mentira y fábula"; entre ellas, que
"[el pece Colán]
andávase algunas vezes, en la mar, uno y dos días como
pece, caminando de unas partes a otras por las costas
de la mar"
(Silva de varia lección, I-XXIII, Castro, I, 369 y
ss.)."La etimología que yo conocía del nombre Nicolás es la
clásica niké + laós, pero me has hecho dudar. De
hecho, en español también se suele suprimir la sílaba
inicial como en el refrán "Habló Colás, punto
redondo". Por otra parte, "nick" es uno de los nombres
del diablo en inglés, aunque quizás no tenga nada que
ver.
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Una página donde se cuenta algo sobre el tema:http://free.imd.it/colapesce/Cola-Dicono/jcbaroja.htm
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Sobre un posible origen escandinavo (normando) de la
leyenda. Tomado de
http://shop.logos.it/idiomania/cocoliche.html"SICILIA, CRISOL DE RAZAS
Sicilia había sido durante 1500 años un crisol
de razas e
idiomas, punto de encuentro de occidente y
oriente, norte y
sur. Allí coexistían leyendas autóctonas, como
la de "Los
400 perros del dios Palico", y sagas del
norte, como la de
"Cola Pesce y la rubia princesa de ojos
azules". También
convivían religiones propias y extrañas, por
lo que a la
Virgen María se la invoca en la isla con el
apelativo de
Bedda Matri, igual que a la antigua Diosa
Madre del
Mediterr neo y a la Madre Durga del
hinduismo."
---Un saludo. fhb <fhb1999@yahoo.com>
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Por cierto, que si lo que quereis es hacer concordancias y
analisis on line, os recuerdo que finalmente sobrevivio gratuitowww.perseus.org
Alejandro Rivero <arivero@free4all.co.uk>
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martes, 16 de noviembre de 1999 7:46
No se hable más:
Italo Calvino (1995): _Cuentos populares italianos al cuidado de I.C.»,
tr. Carlos Gardini, Madrid: Siruela, 2ª ed., pp. 657-9:«147 COLA PEZ
Una vez había en Mesina una madre que tenía un hijo llamado Cola [n.
del traductor: apócope de Nicola] que se pasaba el día bañándose en el
mar. La madre lo llamaba desde la orilla:-¡Cola! ¡Cola! Ven a tierra, ¿qué haces? ¿Te crees que eres un pez?
Y él nadaba cada vez más lejos. A la pobre madre le daban retortijones
de tanto gritar. Un día la hizo gritar tanto que la pobrecita, cuando ya
no pudo más, le mandó una maldición:-¡Cola! ¡Ojalá te conviertas en pez!
Se ve que ese día las puertas del Cielo estaban abiertas, y la
maldición de la madre fue escuchada: en un instante Cola fue medio
hombre y medio pez, con los dedos palmeados como un pato y la garganta
de una rana. Cola nunca volvió a tierra y la madre se desesperó tanto
que al poco tiempo murió.El rumor de que en Mesina había alguien medio hombre y medio pez llegó
a oídos del Rey; y el Rey ordenó a todos los marineros que si veían a
Cola Pez le dijeran que el Rey quería hablar con él.Un día, un marinero que navegaba en alta mar lo vio pasar nadando a su
lado.-¡Cola! -le dijo-. ¡El Rey de Mesina te quiere hablar!
Y Cola Pez nadó al Palacio del Rey sin pérdida de tiempo.
El Rey, al verlo, lo recibió con mucha amabilidad.-Cola Pez -le dijo-, tú que eres tan buen nadador deberías dar una
vuelta alrededor de toda Sicilia para decirme dónde el mar es más hondo
y qué es lo que se ve ahí abajo.Cola Pez obedeció y se puso a nadar alrededor de Sicilia. Al cabo de un
tiempo regresó. Contó que en el fondo del mar había visto montañas,
valles, cavernas y peces de todas clases, y que sólo había tenido miedo
al pasar junto al Faro, pues allí no había podido encontrar el fondo.-¿Y entonces Mesina sobre qué se levanta? -preguntó el Rey-. Debes
bajar a ver sobre qué se sostiene.Cola se zambulló y estuvo un día entero debajo del agua. Después subió
a la superficie y dijo al Rey:-Mesina se levanta sobre un peñasco, y ese peñasco está sostenido por
tres columnas: una sana, otra resquebrajada y una rota.¡Ay, Mesina, Mesina,
Te derrumbarás un día!El Rey se quedó pasmado, y quiso llevarse a Cola Pez a Nápoles para ver
el fondo de los volcanes. Cola bajó y luego contó que primero había
encontrado agua fría, después agua caliente y que en algunos lugares
también había manantiales de agua dulce. El Rey no quería creerle y
entonces Cola pidió que le dieran dos botellas y fue a llenar una con
agua caliente y otra con agua dulce.Pero el Rey se había quedado con ese pensamiento que no le dejaba en
paz, que en el Cabo del Faro el mar no tenía fondo. Llevó a Cola Pez de
vuelta a Mesina y le dijo:-Cola, debes decirme qué profundidad tiene el mar aquí en el Faro más o
menos.Cola descendió y permaneció dos días abajo, y cuando volvió a la
superficie dijo que no había visto el fondo, porque había una columna de
humo que surgía de debajo de un peñasco y enturbiaba las aguas.El Rey, que no podía más de la curiosidad, dijo:
-Arrójate de la cúspide de la Torre del Faro.
La Torre estaba justo en el extremo del promontorio y en aquellos
tiempos siempre había alguien de guardia, y cuando había mucha corriente
tocaba una trompeta e izaba una bandera para avisar a las naves que se
internaran en mar abierto. Cola Pez se lanzó desde arriba. El Rey esperó
un día, dos, esperó tres, pero Cola Pez no aparecía. Finalmente emergió,
pero estaba pálido como un muerto.-¿Qué pasa, Cola? -preguntó el Rey.
-Pasa que estoy muerto de susto -dijo Cola-. ¡Vi un pez tan grande que
sólo en la boca le cabía un barco entero! Para que no me engullera tuve
que esconderme detrás de una de las tres columnas que sostienen Mesina.El Rey le escuchó con la boca abierta; pero aquella maldita curiosidad
de saber a qué profundidad llegaba el Faro no se le había pasado. Y
Cola:-No, Majestad, no me vuelvo a tirar, me da miedo.
Al ver que no lograba convencerlo, el Rey se quitó la corona de la
cabeza, tan llena de piedras preciosas que encandilaba los ojos, y la
arrojó al mar.-¡Ve a buscarla, Cola!
-¿Qué habéis hecho, Majestad? ¡La corona del Reino!
-Una corona como no hay otra en el mundo -dijo el Rey-. ¡Cola, tienes
que ir a buscarla!
-Si ése es vuestro deseo, Majestad -dijo Cola-, bajaré. Pero el corazón
me dice que no volveré nunca. Servidme un plato de lentejas. Si
sobrevivo, subiré a la superficie; pero si veis subir las lentejas es
señal de que no volveré nunca más.Le dieron las lentejas y Cola se zambulló en el mar.
Espera que te espera; después de tanto esperar, las lentejas subieron a
la superficie. A Cola Pez todavía lo están esperando.(Palermo)».
Alejandro González <agonza59@encina.pntic.mec.es>
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Alejandro Rivero escribió:
> "Alejandro González" wrote:
> > No se hable más:
(...)
> Ejem... Iba a preguntar una cosa... pero me estare callado...Espero que no haya habido perjuicio noético :-) por la elipsis tácita
del mensaje al que respondía (la petición de Ana de que alguien enviara
el cuento siciliano). Leído sin eso en cuenta, parezco Federico Trillo o
algún otro alguacil por el estilo (cuando no el mismísimo Antonio
Tricornio) ordenando callar a las Cortes (y eso no). Needless to say,
haya preguntas a miles, todas las que quieran ser. Y si está a nuestro
alcance, aun sin prometer nada, bucearemos buscando respuesta en la fosa
bibliográfica o vívida que sea menester :-)Saludos
Al.
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No te preocupes, que era solo un mal chiste. Estaba claro que
contestabas a la peticion previa, pero yo me he atado el cachirulo a la
cabeza (no confundir con la boina a rosca o la piramide de afilar
cuchillas) y he subrayado los pasajes sobre una poza muy profunda en
la que los submarinistas no llegan a ver el fondo. La pregunta, claro
esta, era "cuantos autobuses?"NOtese por cierto la ansia autojustificadora de estos relatos. Mientras
que el submarinista de nuestra poza se apresuraba a declarar que si n
ose veia el fondo era por el barro que se levantaba, el de esta
enseguida atribuye la maravilla a fenomeno volcanico con una nubecica
de gas emanando de la grieta.Como se representan Etna y Vesubio en la mitologia clasica???
Alejandro Rivero <rivero@sol.unizar.es>
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