ARCON de POESIA:
19/08/98
AL ALBA. Letra y Música:L. E. Aute
Si te dijera, amor mío,que temo a la madrugada,
no se que estrellas son estas
que hieren como amenazas
ni se que sangra la luna
al filo de su guadaña.
presiento que tras la noche
vendrá la noche mas larga,
quiero que no me abandones,
amor mío, al alba,
al alba, al alba.
Los hijos que no tuvimos
se esconden en las cloacas,
comen las últimas flores
parece que adivinaran
que el día que se avecina
viene con hambre atrasada.
Presiento...
Miles de buitres callados
van extendiendo sus alas,
no te destroza, amor mío
esta silenciosa danza,
maldito baile de muertos,
pólvora de la mañana.
presiento...
Veronica T. CH.
02/09/98 Delmira Agustini 1886-1914
Otra Estirpe
Eros, yo quiero guiarte, Padre ciego...
Pido a tus manos todopoderosas,
su cuerpo excelso derramado en fuego
sobre mi cuerpo derramado en rosas!
La eléctrica corola que hoy despliego
brinda el nectario de un jardín de Esposas;
para sus buitres en mi carne entrego
todo un enjambre de palomas rosas.
Da a las dos sierpes de su abrazo, crueles,
mi gran tallo febril... absintio, mieles,
viérteme de sus venas, de su boca...
¡Así tendida, soy un surco ardiente
donde puede nutrirse la simiente
de otra Estirpe sublimemente loca!
Serpentina*
¡En mis sueños de amor, yo soy serpiente!
Gliso y ondulo como una corriente;
Dos píldoras de insomnio y de hipnotismo
son mis ojos; la punta del encanto
es mi lengua... ¡y atraigo como el llanto!
Soy un pomo de abismo.
Mi cuerpo es una cinta de delicias,
Glisa y ondula como una caricia...
¡Y en mis sueños de odio, soy serpiente!
Mi lengua es una venenosa fuente;
Mi testa es la luzbélica diadema ;
haz de la muerte, en un fatal soslayo
son mis pupilas; y mi cuerpo en gema
¡es la vaina del rayo!
Si así sueño mi carne, así es mi mente:
Un cuerpo largo, largo, de serpiente,
Vibrando eterna, voluptuosamente.
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*Incluído en El rosario de Eros -póstumo- 1924
PD:Cualquier otra información, etc..., me la piden y la mando -si la tengo, claro:)))-
Hasta luego, Verónica
1914
MONTEVIDEO
DELMIRA
En esta pieza de alquiler fue citada por el hombre que había sido su marido ; y queriendo tenerla, queriendo quedársela, él la amó y la mató y se mató.
Publican los diarios uruguayos la foto del cuerpo que yace tumbado junto a la cama, Delmira abatida por dos tiros de revólver, desnuda como sus poemas, las medias caídas, toda desvestida de rojo :
-"Vamos mas lejos en la noche, vamos..."
Delmira Agustini escribía en trance. Había cantado a las fiebres del amor sin pacatos disimulos, y había sido condenada por quienes castigan en las mujeres lo que en los hombres aplauden, porque la castidad es un deber femenino y el deseo, como la razón, un privilegio masculino. En el Uruguay marchan las leyes por delante de la gente, que todavía separa el alma del cuerpo como si fueran la Bella y la Bestia.De modo que ante el cadáver de Delmira se derraman lágrimas y frases a propósito de tan sensible pérdida de las letras nacionales, pero en el fondo los dolientes suspiran con alivio : la muerta muerta está, y mas vale así.
Pero, ¿muerta está ? ¿No serán sombra de su voz y eco de su cuerpo todos los amantes que en las noches del mundo ardan ? ¿No le harán un lugarcito en las noches del mundo, para que cante su boca desatada y dancen sus pies
resplandecientes ?
Eduardo Galeano. Memoria del Fuego III. Trilogía, 1986
Veronica T. Ch. nos hizo un grato regalo a los listeros de Memoria: dos poemas de Delmira Agustini. Me tomo la libertad de completarlo con un tercero, que tiene muchos sentidos para mi.
Delmira nació en Montevideo el 24 de Octubre de 1887. Muy temprano escribe sus primeros poemas y desde 1902 colabora en publicaciones periódicas nacionales y extranjeras.A los 20 años publica su primer poemario (El libro blanco), del que saco "Intima"
INTIMA
Yo te diré los sueños de mi vida
en lo más hondo de la noche azul...
Mi alma desnuda temblará en tus manos,
sobre mis hombros pasará mi cruz.
Las cumbres de la vida son tan solas,
tan solas y tan frías! Yo encerré
mis ansias en mi misma, y toda entera
como una torre de marfil me alcé
Hoy abrire a tu alma el gran misterio;
ella es capaz de penetrar en mi.
En el silencio hay vértigos de abismos;
yo vacilaba, me sostengo en ti.
Muero de ensueños; beberé en tus fuentes
puras y frescas la verdad; yo sé
que está en el fondo magno de tu pecho
el manantial que vencerá mi sed.
Yo sé que en nuestras vidas se produjo
el milagro inefable del reflejo...
En el silencio de la noche mi alma
llega a la tuya como un gran espejo.
Imagina el amor que habré soñado
en la tumba glacial de mi silencio!
Más grande que la vida, más que el sueño,
bajo el azur sin fin se sintió preso.
Imagina mi amor, mi amor que quiere
vida imposible, vida sobrehumana
tu sabes que si pesan, si consumen
almas y sueños de olimpo en carne humana.
Y cuando frente al alma que sentía
poco el azur para bañar sus alas
como un gran horizonte aurisolado
o una playa de luz, se abrió tu alma:
Imagina! Estrechar, vivo, radiante
el imposible! La ilusión vivida!
Bendije a dios, al sol, la flor, el aire
la vida toda porque tu eres vida!
Si con angustia yo compre esta dicha,
bendito el llanto que manchó mis ojos!
Todas las llagas del pasado ríen
al sol naciente por sus labios rojos!
Ah! tu sabrás mi amor; más vamos lejos,
a través de la noche florecida;
acá lo humano asusta, aca se oye,
se ve, se siente sin cesar la vida.
Vamos más lejos en la noche, vamos
donde ni un eco repercuta en mí,
como una flor nocturna alla en la sombra
me abriré dulcemente para tí.
De la transcripción. Hugo Trigoso
Dos milongas de Borges poco conocidas:
MILONGA DE DON NICANOR PAREDES
Venga un rasgueo y ahora,
Con el permiso de ustedes,
Le estoy cantando, señores,
A don Nicanor Paredes.
No lo vi rígido y muerto
Ni siquiera lo vi enfermo,
Lo veo con paso firme
Pisar su feudo, Palermo.
El bigote un poco gris
Pero en los ojos el brillo
Y cerca del corazón
El bultito del cuchillo.
El cuchillo de esa muerte
De la que no le gustaba
Hablar; alguna desgracia
De cuadreras o de taba.
De atrio, mas bien. Fue caudillo,
Si no me marra la cuenta,
Allá por los tiempos bravos
Del ochocientos noventa.
Lacia y dura la melena
Y aquel empaque de toro;
La chalina sobre el hombro
Y el rumboso anillo de oro.
Entre sus hombres había
Muchos de valor sereno;
Juan Muraña y aquel Suarez
Apellidado el Chileno.
Cuando entre esa gente mala
Se armaba algún entrevero
El lo paraba de golpe,
De un grito o con el talero.
Varón de ánimo parejo
En la buena o en la mala;
"En casa del jabonero
El que no cae se refala."
Sabia contar sucedidos,
Al compás de la vihuela,
De las casas de Junín
Y de las carpas de Adela.
Ahora esta muerto y con el
Cuanta memoria se apaga
De aquel Palermo perdido
Del baldío y de la daga.
Ahora esta muerto y me digo:
Que hará usted, don Nicanor,
En un cielo sin caballos
Ni envido, retruco y flor?
MILONGA DE MANUEL FLORES
Manuel Flores va a morir.
Eso es moneda corriente;
Morir es una costumbre
Que sabe tener la gente.
Y sin embargo me duele
Decirle adios a la vida,
Esa cosa tan de siempre,
Tan dulce y tan conocida.
Miro en el alba mis manos,
Miro en las manos las venas,
Con extrañeza las miro
Como si fueran ajenas.
Vendrán los cuatro balazos
Y con los cuatro el olvido;
Lo dijo el sabio Merlín:
Morir es haber nacido.
Cuánta cosa en su camino
Estos ojos habrán visto!
Quién sabe lo que verán
Después que me juzgue Cristo,
Manuel Flores va a morir.
Eso es moneda corriente;
Morir es una costumbre
Que sabe tener la gente.
JLB
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Saludos, Joaquin