Plégades/Simplégades

De: "Alejandro González" <agonza59@encina.pntic.mec.es>
Fecha: sábado, 09 de octubre de 1999 18:22

Sugiere Pepe Pedrosa que indaguemos lo posible sobre esas rocas míticas,
diversamente llamadas Kyaneas ('Oscuras', 'Azules'), Plégades
('Chocantes) o Symplégades ('Entrechocantes') que, según se dice,
guardaban la entrada del Ponto Euxino o Mar Negro.

La fuente principal son _Las argonaúticas_, del poeta helenístico
Apolonio de Rodas (o Apolonio Rodio) (siglo III a.C.). Habla de ellas al
comienzo del libro I y sobre todo en el libro II, versos 317ss. y 549ss.

En II, 317ss. el adivino Fineo advierte a los Argonautas de este modo:

«Cuando partáis de mi lado, lo primero, veréis las dos Peñas Ciáneas
donde la mar se estrecha. De ellas yo afirmo que nadie escapó
atravesándolas, pues no están fijas en unas profundas raíces, sino que
una y otra vez se juntan enfrentándose la una a la otra y, por encima,
se amontona una masa hirviente de agua del mar y en torno resuena
estridente la áspera costa» (tr. de Máximo Brioso).

Fineo aconseja a los Argonautas que, antes de aventurarse entre las
rocas, suelten una paloma: si ésta logra atravesar sin daño, también las
naves podrán hacerlo. En caso contrario, más vale darse la vuelta...

Llegados al punto clave, la paloma logra arribar al otro lado, aunque el
entrechoque de las rocas le corta en el último instante la punta de las
alas caudales. También los Argonautas (con ayuda de Atenea) logran
pasar, aunque se dejan en el intento parte de la popa del barco. En ese
momento, según Apolonio

«las Peñas echaron reciamente raíces en un mismo sitio una junto a otra:
lo que también ya estaba predestinado por los dioses dichosos para
cuando alguien las viera y las atravesara con su nave».

En este punto, Brioso ofrece en nota alguna bibliografía sobre la visión
y el paso de las Peñas:

Campbell, _Revue de Philologie, de Littérature et d'Historie anciennes_
47 (1973): 77 ss.

Vian y E. Delage: ed. comentada de las _Argonáuticas_ en tres volúmenes,
París, 1974-81.

No tengo conmigo _Los mitos griegos_ de Robert Graves, quien sin duda
tendrá cosa interesantes que decir sobre las Simplégades cuando hable
del viaje de Jasón.

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«Por su propio peso la tristeza baja los grados de la escala social»
(Juan Larrea, «Afueras periódicas»).

A.G.

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Reviste cierta confusión la mención homérica, en Odisea XII 61, de unas
"rocas errantes" (Planktaì pétrai), que podrían ser (o no ser) las
mismas Simplégades argonaúticas. La palabra está en posesión de Circe,
quien advierte al héroe lo siguiente:

«Que te fijen erguido con cuerdas al palo: en tal guisa 51
gozarás cuando dejen oír su canción las Sirenas.
(...) Al cabo tus hombres 54
lograrán rebasar con la nave la playa en que viven 55
esas magas. No puedo decirte de fijo qué rumbo
te conviene seguir después de ello. Tú mismo, pensando,
lo tendrás que escoger entre dos que se ofrecen: el uno
corre al pie de imponentes peñascos en donde resuena
el inmenso oleaje que en ellos revienta Anfitrita, 60
la de azules pupilas. Errantes los llaman los dioses.
Ni a las aves es fácil pasar por allí ni siquiera
a las mansas palomas que llevan a Zeus la ambrosía,
porque siempre aquel tajo escarpado arrebátale alguna,
aunque al punto la suple con otra Zeus padre; tampoco 65
hasta ahora bajel que allí entrara ha escapado del paso,
pues las olas del mar y un turbión de mortíferos fuegos
con tablones de barcos arramblan y cuerpos de hombres.
Una nave crucera tan sólo salvó aquel paraje:
fue la célebre Argo al volver de las tierras de Eetes; 70
ya lanzada marchaba a chocar con las rocas gigantes
cuando Hera, que amaba a Jasón, desvióla al mar libre».
(tr. de José Manuel Pabón).

Son llamativas las semejanzas (el Argo, única nave que las pasa;
referencia a las palomas) y las diferencias [en la _Od._ el Argo pasa
las Errantes en el viaje de vuelta; en las _Arg._ atraviesa las
(Sim)plégades en el de ida; en la Od. se entiende que las rocas siguen
siendo peligrosas, mientras que en las Arg. se deja claro que perdieron
su peligro tras ser atravesadas satisfactoriamente una primera vez].

A.G.
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En Eurípides las rocas aparecen ya con su nombre más característico,
Symplégades. Las menciona en _Ifigenia entre los tauros_, v. 355 (habla
Ifigenia):

«Jamás viento ninguno de Zeus ni embarcación
alguna flanqueó las Simplégades para 355
traerme a la que fue causa de mis desdichas,
a Hélena y a Menelao, de quienes yo me habría
vengado...» (tr. de Manuel Fernández-Galiano)

En la misma obra las menciona también otras veces: versos 241, 260,
1389. También alude a ellas en _Andrómaca_, verso 794. En _Medea_ 1263
se refiere a ellas como kyaneai ('oscuras').

En _Ifigenia entre los Tauros_ v. 421 se las llama también con otro
nombre: Syndromades, o sea, "que se encuentran, que corren a juntarse la
una con la otra".

El poeta helenístico Teócrito también se refiere a ellas como
Syndromades en su idilio número 13, verso 22:

«..la Argo de buenos bancos, la nave aquella que no tocó las oscuras
peñas que a juntarse corren:» (=Syndromades) «que a su través rauda pasó
y cruzando, cual águila, por el gran abismo, entró veloz al profundo
Fáside, y de entonces acá fijas quedaron como escollos» (de nuevo tr. de
Máximo Brioso).

En el compendio tardío que nos ha llegado a nombre de Apolodoro, la
_Biblioteca Mitológica_, I 9 22, se nos resume lo ya cantado por
Apolonio Rodio:

«En cuanto Fineo se vio libre de las Harpías, reveló a los Argonautas la
ruta a seguir y les previno contra las Simplégades, unas rocas en el
mar. Éstas son enormes y al chocar entre sí por la violencia de los
vientos, cierran el paso. Sobre ellas flota una espesa niebla,
acompañada de un intenso estrépito, de manera que incluso a las aves les
era imposible pasar a través de ellas (...) Con un vigoroso golpe de
remos y el auxilio de Hera, lograron atravesar, aunque la nave perdió la
punta de la popa. Desde entonces las Simplégades están fijas, pues
existía un vaticinio de que quedarían totalmente inmóviles si una nave
conseguía pasar a través de ellas.» (tr. de Julia García Moreno).

J. García nos da nuevas pistas: Heródoto, IV, 85; Plinio, _Historia
Natural_ VI 32, Higino, _Fábulas_ 19, Valerio Flaco, _Argonáuticas_ IV
561-702.

Higino no añade nada de interés a lo que ya sabemos por Apolonio y
Apolodoro. Los demás textos no los tengo conmigo, así que remito a algún
memoriero más afortunado que los pueda consultar.

A.G.
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Estaba convencido de haber topado con ella en la obra del historiador de
las religiones Eliade [Eliade, Mircea (1959): _Initiations, rites,
sociétés secrètes_, París: Gallimard (trad. esp. de J. Matías Díaz:
_Iniciaciones místicas_, Madrid: Taurus, 1975)] y/o en la del
psicoanalista Géza Róheim, pero es en la de otro psicólogo (aún) menos
conocido, Wolfang Lederer (1968), donde topo con la previsible interpretación
de las Simplégades como símbolo de la vagina dentata.

Escribe Lederer, en un capítulo monográfico sobre el tema, lo siguiente,
a propósito de varios cuentos sobre novias difíciles de desvirgar
(página 47):

«The theme of the barred and dangerous entrance has many variants: the
door of the girl's house may kill all those who enter; it may be a door
that quickly opens and closes on its own accord, comparable to the
terrifying rocks, the Symplegades, through which the Argonauts had to
pass, and which, whenever a ship attempted to pass between them, drove
together and crushed it; it mat be guarded by dangerous animals; or
again, the symbolism may be that of gigantic bivalces which crush
whoever may get caught within them».

O sea:

«El tema de la entrada bloqueada y peligrosa tiene muchas variantes:
puede que la puerta de la casa de la chica mate a todos los que entran;
puede tratarse de una puerta que se abre y cierra rápidamente según su
propio criterio, comparable a aquellas rocas aterradoras, las
Simplégades, por las que tuvieron que pasar los Argonautas, y que, cada
vez que intentaba atravesarlas una nave, se juntaban y la aplastaban;
puede que la guarden animales peligrosos; o, también, puede darse el
simbolismo de gigantescos bivalvos que aplastan a cualquiera que quede
atrapado en su interior».

La figura del 'paso peligroso' es uno de los elementos característicos
de la aventura del héroe. Formulaciones muy parecidas a la de las
Simplégades aparecen incansables en la Ciencia-Ficción, por ejemplo en
la _Guerra de las galaxias_: puertas automáticas por las que el héroe
consigue saltar segundos antes de que se cierren por completo; el
contenedor de basura en el que los protagonistas quedan atrapados en la
primera película de la saga y cuyas paredes tienden a cerrarse
aplastándolos.

También en los videojuegos, esas aventuras esquemáticas, es
frecuentísimo el obstáculo de minas, espadas, o cosas semejantes entre
las cuales hay que pasar a toda prisa. (En la película _El primer
caballero_ Lanzarote, interpretado por Richard Guere, tenía que
atravesar también una batería semejante).

El matiz de que las Simplégades quedan domesticadas una vez que una nave
consigue atravesarlas con éxito abona la lectura de Lederer, que piensa
en elaboraciones más o menos enfermizas sobre la desfloración.

A.G.
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Salud, Amig@s!

Esto de las Simplégades, si mal no recuerdo nos servía en aquella época
-y puede aún hoy seguir sirviendo a quien le interese-, para
representarnos el problema del Tiempo, pues las dos rocas son, una el
PASADO, y la otra el FUTURO.

Y casi no sería necesario decir más, pues cualquiera que haya
reflexionado sobre el Padre KRONOS ve cómo surgen como por encanto esas
dos formidables rocas en cuanto el individuo se propone -como mandan los
sabios cánones-, vivir AQUÍ Y AHORA.

La vida vulgar y corriente discurre de modo vegetativo, sonambúlico :
vivimos enredados en una perpetua conversación interior que nos balancea
entre recuerdos y proyectos, nunca totalmente DESPIERTOS a lo que AHORA
acontece.

-Cuando uno prueba por primera vez una "buena droga" se da perfecta
cuenta de lo DORMIDO que iba antes por la vida ¿verdad, iniciados?-

Pues eso, el Pasado y el Futuro chocan ferozmente y vivir EL AHORA
resulta imposible.
Pero hay que conseguirlo si queremos Despertar a una vida más plena.
Además es cierto que, cuando se ha conseguido una vez, ya no se resigna
uno a vivir al "relentí".

Saludos, Tiresias
Nau <tiresias@retemail.es>
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