El TRAILERO y otros fantasmas de rutas

ESTA ES UNA HISTORIA REAL DE APARECIDOS SUCEDIDA A UN PRIMO MÍO

EL TRAILERO

Tengo 35 años, y desde hace 10 me dedico a transportar mercancía en un camión de ésos muy grandes llamados tráiler. Es un trabajo duro, las jornadas son tediosas ya que debido a la pesada carga, muchas ocasiones tenemos que circular a velocidades muy bajas, haciendo tedioso el recorrido.
Trabajo para un almacén importante, traslado mercancía de la ciudad de México a diferentes lugares de la República, una ocasión tenía que ir rumbo al norte, por fuerza había que atravesar la sierra de Tamazunchale un tramo muy largo de montañas, por lo mismo la carretera es muy sinuosa aunque el paisaje es de embeleso, allá abajo los pinos semejan ser cerillos, de cuando en cuando ante nuestra vista surge una caída de agua
cristalina, y como persiguiendo la carretera,en lo profundo de las cañadas,compañero distante un rio corre y recorre las sinuosas curvas, el agua es verde obscuro, como si quisiera ocultar mil secretos para los extraños, huele fresco, pero se presiente un presencia extraña, quizá de algún duende del bosque.
Ya avanzado mi viaje, detuve mi camión en un café frecuentado por camioneros. Brinqué del estribo y al pisar tierra sentí que ésta ondulaba bajo mis pies...¡ está temblando ! , pensé, me encogí de hombros y entré a tomar un café negro bien cargado, al acercarse la mesera le dije, "estuvo fuerte el temblor...A lo que ella respondió extrañada ¿ cuál temblor ?, si aquí no tiembla nunca", apenado hundí mi cabeza en los hombros y no hice mas comentario. Al ir a abordar mi trailer de nuevo, vi que había un enorme charco de sangre junto a mi camión, espantado corrí de nuevo a la cafetería y le dije a la mesera
" algo pasó, hay mucha sangre cerca de mi trailer ", la mujer incrédula me acompañó sólo para comprobar que no había nada, ella con sonrisa medio burlona me dijo, " no hay nada, lo raro es que hace muchos años en ese lugar murieron muchas gentes, eran peregrinos, los embistió un camión sin frenos pero eso fue hace mucho tiempo". Ya no dije nada, me subí a la cabina y emprendí la marcha de nuevo.
Seria pasado el medio dia, el cielo se empezó a nublar, una molesta llovizna me obligó a bajar más la velocidad, 20 ó quizá 30 km, las pesadas ruedas chirriaban hirientemente en cada curva, la llovizna persistía mientras una neblina densa se adueñaba de la carretera sin permitirme ver mas que unos cuantos metros adelante, sentí que lo único "vivo" eran los limpiadores del parabrisas...tac,tac,tac,tac
era el único ruido que se oía, interrumpido de cuando en cuando por el chirrido de las llantas. Por lo intrincado de la sierra, mi radio no captaba ninguna estación. Nervioso prendí un cigarro, y me aferré del volante tratando de concentrar mi atención en la carretera, ya que la neblina se arremolinaba tercamente sobre la carretera, encendí las luces, cuando de pronto sentí algo junto a mi ventanilla, al voltear ví claramente la cara desfigurada de un hombre, VOLVÍ LA MIRADA AL FRENTE SOLAMENTE PARA VER QUE DE ENTRE LA ESPESA NIEBLA SALÍAN SERES HUMANOS con los cuerpos rotos, pasaban junto a ambas ventanillas con cara de dolor, me invadió un terror profundo, traté de no mirar nada mas que la línea central de la carretera, esto duró unos segundos, no se cuantos, pero vi muchos espectros, al salir de una curva se empezó a despejar la neblina,empezó a verse con claridad, a la orilla derecha de la carretera sobre una enorme piedra estaba sentado un hombre joven, golpeé desenfrenado varias veces el claxon para llamar su atención, el muchacho volteó hacia mí, y vi con horror que no tenía ojos, sus cuencas estaban vacías y chorreaban sangre. Casi enloquecido comencé pedirle a Dios apartara de mi ésas imágenes. De pronto todo se aclaró, de nuevo el verdor de los árboles, arriba el cielo era tan azul que parecía inocente, ignorando lo que unos metros atrás había acontecido. Fue hasta entonces que me percaté que como era posible que si veía a los "seres" asomándose por las ventanillas del trailer...¡ de que estatura serían !
Unos tres kilómetros mas delante vi una capilla de ésas que levantan los fieles en las carreteras, frené mi trailer y decidí entrar a a rezar un poco, la boca me sabía amarga y tenía la ropa empapada en sudor. Entré al pequeño recinto, había un Crucifijo, apenas me persigné cuando de pronto entró volando una paloma negra que se estrelló contra el vidrio de la ventana, salí apresurado y emprendí el camino, no paré hasta llegar a mi destino. El superintendente de la tienda se molestó por que según él venía yo con 6 horas de retraso, alegando mi defensa le platique lo ocurrido, pero lejos de servir me perjudicó, el jefe ordenó que se me hiciera una prueba de antidoping pues pensó que seguramente yo había consumido alguna droga. El resultado fue ovbio...negativo. Renuncié a este empleo y aunque sigo manejando trailers, me niego a tomar de nuevo esa ruta.
Hermelinda Noriega
26/4/2000
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Lo primero, gracias a Hermelinda por enviar la historia de lo sucedido al trailero, tan bien contada además. Me hizo pensar en algo... hace poco me tocó ir en autobús por una carretera al borde del mar que parecía muy peligrosa, tanto que la idea del peligro no me dejaba disfrutar del camino: parecía inminente que el autobús, muy lanzado a pesar de las curvas, se despeñara de un momento a otro. De vez en cuando se veían a la orilla de la carretera esas cruces que señalan los accidentes habidos y es que era evidente que tenía que haberlos y con bastante frecuencia. No sirven los avisos: se siguen utilizando a diario carreteras y vehículos que se sabe que, lo mismo que las divinidades de antaño, se cobran su tributo casi fijo de víctimas al año. Las carreteras nuevas que proliferan por acá, lo mismo que los autos, no son solución ninguna: están hechos para ir a tal velocidad, que el menor percance es mortal. Pero nada hace retroceder a quienes los promueven. Por eso se me ocurría, a la desesperada, hacer un llamamiento -perdón si esta lista no es el lugar, aunque quizá sí lo sea de algún modo- para que las víctimas de tanta insensatez se aparezcan con más frecuencia: ¡Oh fantasmas, vosotros que no tenéis ya más futuro de que ocuparos, acudid en masa!, ¡no dejéis de rondar los caminos de la muerte! ¡haced el horror visible! ¡que se oiga vuestro llanto! ¡haced enloquecer de terror a los que están ciegos para ver su locura! ¡acudid a las fábricas de armas, de automóviles, a las mansiones de los gobernantes, a los cuarteles y las cárceles, a las emisoras de noticias que medran sumando vuestras muertes! ¡Volved! ¡Ojalá me oigáis! ¡Si atendiérais mi ruego! No sabéis cuánta falta tenemos de vosotros!

Si hubiera alguna voz, más hábil que la mía hoy, que compartiera mi deseo, le pediría que intentase un conjuro según las reglas del arte, por si fuese más penetrante y capaz de hacerse oír. Me parece tan claro que no es a ellos a quienes tenemos que temer! Quizá haya ya algún verso, alguna copla, algún canto que alguien conozca, en ese sentido. Si lo hubiera no dejéis de enviarlo, por favor.
un abrazo,
ana 5/5/00
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En Grecia son muy frecuentes estos recordatorios fúnebres, e incluyen en
ocasiones la foto del muerto. ¿Alguien en Grecia nos podía contar algo
más (y no miro a nadie...)?

Al.
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En el Perú es muy comun ver capillitas en las carreteras, ahí donde murió
alguien querido. Es curioso el caso del Dr. Paco Carrillo en Huancayo. Era
un profesor de postgrado de literatura que fue invitado a la Universidad del
Centro el 13 de Octubre del año pasado. Murio en la curva (no señalizada) de
Miloalma al caer el taxi al río. La familia lo traslado a Lima y no
construyo ninguna capillita. Pero la capillita apareció un día y ahora tiene
flores siempre. Agradesco desde la red a quien hizo eso,aunque estoy seguro
que nunca sabra de mi cariño.
dani 8/5/00
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huy... tema duro en estos dias... tuvimos 47 muertos en semana santa...
:-(
Bueno, supongo que te refieres a esas capillitas al borde del camino, en
las aceras, en los cruces, etc. en el lugar en que alguien sem ato en un
accidente de transito, no?
Si, llevan -diria yo que las mas de las meses- la foto del muerto, y
siempre hay velas encendidas.
Justamente el sabado santo, esperando para embarcar rumbo a Salamina,
nos topamos con uno de esos recordatorios, de dimensiones poco usuales
este.. En el centro habia una vitrina con un icono dorado de la virgen y
dos fotografias de un chico joven. La inscripcion enorme, en letras
doradas, rezaba "aqui dejo su ultimo aliento, a los 22 anyos de edad,
Fulanito de Tal" :-( En todo caso, fue el mas impresionante que me ha
tocado ver hasta ahora. Ademas de que estaba en medio de la calle, en
plena zona de maniobras para el embarque en los ferryboats... Y hasta
ahora no lo habia notado, ha de ser reciente... :-(
En fin... en resumidas cuentas, que es lo quisieras saber sobre estos
cositos que no se como se llaman? He de sacar fotos?
A tus ordenes! :-)
Cariños
Bibi 9/5/00
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A su modo, estos versos tienen que ver con la cuestión de esos
recordatorios: en especial, con la visión que nos daba Ana Leal de las
carreteras como crueles demonios que exigen periódicamente sacrificios
cruentos, y su conjuro a los espectros que se manifiestan al borde de
los caminos.

*

Gigante con pies de pluma,
revoloteo en la espuma
de una tarde que se esfuma
disipándome en su luz.

En el arcén, a la vista
de los que siguen la pista
la cabeza del Bautista
masca astillas de la Cruz.

Flores del color del vino
ensangrientan el camino.
¿Cree la flecha en el destino?
Acelera, Micifuz...

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Bibi:

¡Eres un sol! En lo que reposo a tus helénicos rayos, te cuento: aunque
después he visto que en las carreteras españolas, concretamente en las
extremeñas de Badajoz, no eran infrecuentes tampoco estos recordatorios,
la primera vez que los vi (y me impactaron poderosamente) fue en Grecia.

Supongo que lo que a todos nos gustaría saber es qué piensan quienes
levantan esos recordatorios, si lo hacen siguiendo una costumbre (que
pudiera ser muy antigua), si piensan que el espíritu está de algún modo
presente o puede volver al lugar del desastre compulsivamente, etc.
Supongo en cualquier caso que la función de advertencia a otros
conductores es para quien las levanta la menos importante, aunque la
presencia de estos signos sea un indicativo inequívoco de la
peligrosidad relativa de ciertas curvas.

Cariños

Al.