Muralismo en Mendoza. Destrucciones. [ Repercusiones en la prensa escrita ]


Pintaron el friso del INV para tapar la humedad de la pared

LOS ANDES, Mendoza, Argentina. Jueves 23 de diciembre 2004. Silvia Lauriente slauriente@losandes.com.ar

Parece una ironía del destino, y lo es. La brocha gorda borró “La cultura del trabajo”.

Así se llamaba el mural que adornaba las paredes del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). El friso mostraba las actividades típicamente mendocinas retratadas por once artistas plásticos. Durante estos 14 años la pintura recordaba desde San Martín y Peltier cuáles son nuestros potenciales provincianos. Todo, hasta ayer. Porque el presidente del INV mandó a repintar el muro, tachando las huellas de tanto esfuerzo, para reparar las filtraciones que acusaba.

En 1990, el artista Gastón Alfaro quiso acercar la expresión plástica a la comunidad a través de un mural. Su idea encontró eco en un grupo de colegas y también en la Subsecretaría de Cultura y el INV que cedió el lugar.

Paleta en mano, Susana Dragotta, Alejandro Panocchia, Sergio Maure, Alicia Bonaventura, Claudia Peralta, Julio Basle, Gladis Aviño, Bibiana Buzzaqui, Laura Pardo, Bernardo Rodríguez y Vivian Levinson, treparon a los andamios para plasmar su visión de “La cultura del trabajo”.

Tardaron ocho meses hasta ver concluida la obra sobre la pared sur del edificio. El mural se extendía a lo largo de 70 metros y en algunos tramos sobrepasaba los 6 metros de altura.

Pero ayer, una espesa pintura de color verde tapó casi por completo el mural, que seguramente hoy terminará de desaparecer. La decisión la tomó Enrique Thomas, presidente del INV, quien ordenó reparar la pared que se estaba descascarando.

“Frustración, impotencia, cansancio. Eso sentí. Es la sensación de estar en una resistencia constante”, repetía Alfaro buscándole rótulo al desconsuelo. Por la mañana había sido un periodista el mensajero de la noticia amarga.

Ni bien Alfaro se enteró de que estaban rasqueteando el mural llamó al INV para encontrar alguna explicación. Pero como su titular está de viaje en Buenos Aires, desde el área de Prensa oficiaron de mediadores.

“La señorita que me atendió, me transmitió la intención de Thomas para que yo los llame el martes y entonces nos juntemos a conversar. Inclusive me ofreció que en ese mismo lugar volvamos a pintar otro mural”, contó Alfaro.

Esa oferta informal ya fue rechazada por el artista, que considera que de aceptar embarcarse en otra obra “seguramente también deberíamos aceptar pintar el tema que se nos indique”.

Versiones encontradas

En el intento por que alguien respondiese a lo que considera un “atropello”, el artista fue hasta la Dirección de Patrimonio. Aunque también esa gestión resultó infructuosa.“Según ellos me dijeron, nunca los consultaron sobre los antecedentes de la obra. Ni Valeria Cortegoso (directora de Patrimonio), ni Marcelo Lacerna (subsecretario de Cultura) se acercaron para advertirme lo que estaba pasando”, dijo el coordinador del mural.

Su versión se contradice con la de Thomas, que al igual que el arquitecto del INV Oscar García Vila, aseguró haber consultado sobre el valor patrimonial del mural antes de encarar la refacción.

“El arreglo del edificio era un tema pendiente desde hacía 20 años. Hay aspectos técnicos como filtraciones por humedad, que hacían necesaria la reparación de la pared”, dijo Thomas.

Mientras que García Vila avaló esa justificación diciendo que “desde Patrimonio nos dijeron que no hay antecedentes del friso ni tampoco ningún convenio autorizando estuviese ahí”.

En este estado de situación, Gastón Alfaro pidió una reunión en la Subsecretaría de Cultura para este lunes a las 19. De cualquier manera, considera que “habría que indemnizar a los mendocinos. A nosotros, ¿qué consuelo nos pueden dar? Cabrían adjetivos muy duros para Thomas. Lo hizo por ignorancia, por mediocridad”.

En la esquina de Peltier y San Martín, sólo restan dos metros para que el verde tache todo el mural. Dos metros para que la ironía se confirme como tal.

El sino de los frisos

Pese a que el muralismo descuella en América Latina, Mendoza no es el ejemplo más feliz en preservar frisos. De la obra de Alfaro, cuatro murales fueron borrados por el paso del tiempo o la mano del hombre. Resiste el de la Biblioteca San Martín.

Registro urbano: en 1988, Alfaro dirigió el mural de San Martín y Anzorena en Godoy Cruz. Retrataba las costumbres del barrio.Fue tapado por afiches publicitarios.

En calle Palero: también en Godoy Cruz, el de calle Palero de 2 por 40metros se desgranó por su falta de conservación.

Ruta 40: en el Centro de Congresos y Exposiciones desmantelaron el mural en chapadur sobre la Ruta 40.

Polimeni: en el Polideportivo lasherino, el paso del tiempo lo arruinó.